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Por la Espiral - December 11, 2013

¿Y los culpables?

Desde que la Banca Múltiple comenzó a vivir una serie de cambios estructurales a partir de que, en el último minuto del sexenio del presidente José López Portillo fue anunciada la nacionalización bancaria, el rumbo de las instituciones de crédito pasó con el tiempo a entregarse a los extranjeros y las acusaciones han proliferado entre los exgobernantes.
Los argumentos dirigidos son que las decisiones históricas fueron participadas a pequeñas elites de empresarios mexicanos para que éstos a su vez tomaran precauciones y salieran lo más favorecidos posibles.
Así tenemos la famosa lista que el presidente José López Portillo se llevó a la tumba y nunca quiso revelar a pesar de que en varias ocasiones confirmó a distintos periodistas que “sí hubo una lista de empresarios a los que se previno de la inminente nacionalización.”
Y en este sentido sobran también las acusaciones: el expresidente Miguel de la Madrid en su libro “Cambio de Rumbo” eligió  como culpable del desastre económico que heredó, precisamente a su antecesor, López Portillo. 
Con ambos fallecidos (López Portillo murió en 2004 y De la Madrid en 2012) muchos grandes secretos de relevancia económica y trascendencia política con impacto en los mexicanos se fueron para siempre.
Sobre todo porque se ha concatenado una crisis económica tras otra, alguien o algunos en definitiva deben ser los responsables históricos por la mala gestión del poder y gobierno.   
También controversial fue el error de diciembre. Con la conclusión del sexenio de Carlos  Salinas de Gortari y su partida para Dublín surgió  otro libro exculpatorio: “México: un paso difícil a la modernidad”,  el ex presidente defendió sus decisiones de política económica y cuestionó del desastre a la incipiente administración del exmandatario Ernesto Zedillo Ponce de León, además de que según él, un grupo de empresarios fue avisado previamente de la devaluación a fin de salvaguardar sus intereses.
De hecho,  le volvió a propinar un señalamiento más profundo en otro libro llamado “La década perdida” y no precisamente refiere a la catalogada por la CEPAL  durante los años ochenta, sino más bien a la etapa desperdiciada durante el sexenio de Ernesto Zedillo y al que le tocó a  Vicente Fox.
No obstante, para el expresidente Zedillo y quienes fueron miembros de su gabinete económico existen demasiadas pruebas para echar por tierra los argumentos de Salinas de Gortari, porque Zedillo exalta a capa y espada que ni él, ni su gabinete, fueron culpables de la salida masiva de capitales, ni de la consecuente devaluación del peso.   
Ellos refieren a los escasos niveles de reservas para hacer frente a los compromisos de pago de la deuda externa,   vencimientos de los Tesobonos aunados a un déficit de cuenta corriente considerable y un tipo de cambio artificialmente sostenido anclado a un esquema fijo, como la mecha de la devaluación.
Tampoco podemos olvidar, en este círculo de odio perfecto en el que todos tienen metida la mano en el bolsillo del otro, que hace un par de años el exmandatario  De la Madrid acusó a Salinas de Gortari de llevarse la partida secreta. A los pocos días de ventilarlo y finalmente presionado por sus propias culpas De la Madrid fingió demencia.
A COLACIÓN
En el meollo de la cuestión, no es únicamente la vorágine de una crisis tras otra, en esencia el nuevo perfil que tiene la economía mexicana extranjerizada en su sistema de pagos y muy  a pesar de todo incapaz aún de corregir las graves distorsiones socioeconómicas que aquejan a más del 60% de los mexicanos.
Y es que,  mientras un sector de la clase empresarial se hizo más fuerte en todos estos años de  sexenios de altibajos económicos y culpables invisibles, la clase media ha sido la gran perdedora en su calidad de vida, poder adquisitivo, Pib per cápita y derechos sociales.
Otros daños colaterales totalmente visibles son la mano de obra expulsada hacia Estados Unidos cuyos ingresos en dólares -convertidos en remesas para sus seres queridos que dejaron en México-, han permitido subsidiar a millones de familias mexicanas.
No obstante a muchos se les fueron robados sueños e ideales por  una serie de errores, en el quehacer gubernamental y en la toma de decisiones; o incluso, hasta lo he llegado a pensar, por contubernio con determinado sector  lo que ha impedido que el país dé el gran salto de dejar la pobreza atrás.  Pero, insisto, sigue sin haber culpables.
P.D.  Estimado lector le invito a que participe sobre el tema en mi blog:  http://claudialunapalencia.blogspot.com.

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