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Por la Espiral - October 18, 2013

Remesas: el drama social detrás

Desde 2007, cuando ingresaron al país 26 mil 076 millones de dólares, inició junto con la aparición de la crisis subprime en Estados Unidos la cuesta abajo de los envíos de dólares por parte de compatriotas  asentados de manera legal e ilegal en Estados Unidos.
De alguna forma se creyó que la expansión de las remesas iría continuamente a la alza, empero, una serie de factores han conjugado para frenarla.
Primeramente recordemos “el boom” de las remesas en el sexenio del presidente Vicente Fox (2000 a 2006) de hecho él mismo fomentó desde distintos ángulos que un mexicano saliera a buscar trabajo en la Unión Americana.
Algunas veces lo matizó como un fenómeno cultural cuando no puede negarse la expulsión natural de una persona de su terruño porque  ésta no logra, bajo ninguna especie, arrancarse la miseria del cuerpo.
Entonces se llega al punto de  morirse de hambre o cruzar hacia el otro lado con todos los peligros que conlleva. Como todos sabemos, los migrantes no cruzan de esta forma porque quieran hacer una maestría en Harvard o simplemente por la aventura de aprender inglés, lo hacen huyendo de un salario mínimo mensual de hambre para contratarse con las condiciones que sean para el patrón americano que le pagará un jornal en dólares por hora.
Durante el sexenio foxista, los ingresos anuales por remesas pasaron en el año 2000 de 6 mil 573 millones de dólares a 25 mil 567 millones de dólares, esto es, un incremento de 288.97 por ciento.
Después en el gobierno  del presidente Felipe Calderón, conjugaron elementos como la crisis estadounidense y el impacto de diversas medidas por parte de Estados Unidos, para contrarrestar la inmigración ilegal hasta el grado de implementarse la penalización de la inmigración ilegal y persiguiendo en doble vía al trabajador sin papeles que al empresario o patrón que le dio el trabajo.
Sin dejar de recordar, claro esta, el reforzamiento fronterizo por parte de la Border Patroll y los Minuteman organizados para vigilar su territorio de lo que ellos llaman “intrusos indeseables”.
De 2006 a 2012, los ingresos por remesas, pasaron de 25 mil 567 millones de dólares a 22 mil 438.32 millones de dólares; siendo el año 2007, el punto más álgido en  la recepción de estos miles de millones de dólares,  un saldo por 26 mil 076 millones de dólares.
Cabe mencionar que en doce años de gobiernos panistas en la Presidencia, el país recibió de 2000 a 2012 un 224.11% más de ingresos por remesas, al pasar de 6 mil 573 millones de dólares hasta 22 mil 438.32 millones de dólares.
En todo ese tiempo se ha hablado únicamente de los números negros enviados en dólares  para millones de familias en México, pero no se tienen estudios serios, ni reales, que reflejen el drama social y humano y también la explotación económica de la que son víctimas todos estos modernos “braceros” que aceptan prácticamente lo que sea por conquistar su personal sueño americano.
A COLACIÓN
Ojalá que en este sexenio que ha iniciado con todas las buenas intenciones de recomponer el andamiaje económico y también político  se ocupen verdaderamente de atender a los migrantes más como personas y víctimas que verlos únicamente en su componente como proveedores de dinero.
¿Qué necesitan? ¿Cómo están? ¿Qué les está pasando con la criminalización del trabajo ilegal? ¿Y las detenciones y las repatriaciones? ¿Qué instancias del gobierno en México están ayudando a nuestros connacionales  para  buscar un trabajo en su país?
Casi todos los que expulsa Estados Unidos de su territorio regresan a su país como se fueron: sin nada y rotos de ilusiones; la gran mayoría frustrados.
Urge atender el drama humano detrás de las remesas, el propio Human Rights Watch alerta “el aumento vertiginoso en la cantidad de procesos penales contra migrantes por ingreso o reingreso ilegal  al territorio de Estados Unidos”.
En el informe: “Turning Migrants Into Criminals: The Harmful Impact of US Border Prosecutions” (Convertir a migrantes en delincuentes: El impacto adverso de los procesos penales en la frontera estadounidense) señala las  consecuencias negativas de los procesos penales por ingreso y reingreso ilegal, que han aumentado 1 mil 400% y 300%, respectivamente.
“Más de 80 mil  personas fueron condenadas por estos delitos en 2012, muchas de ellas en procesos grupales acelerados.  Las personas son separadas de sus familias en Estados Unidos y una gran proporción termina cumpliendo meses o incluso años en prisiones federales sobrepobladas”.
¿Y México qué hace por ellos, doblemente victimizados  y abandonados a su suerte?
PD. *Economista y presidente de Consultores en Economía y Educación Financiera. Contacto en: claulunpalencia@yahoo.com

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