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Por la Espiral - October 2, 2013

El género de la economía informal

En ese entonces, la Comisión Europea estimó que las actividades informales significan entre el 7% y el 16% del PIB de la UE y que el trabajo no declarado genera puestos de trabajo entre el 7% y el 19% del empleo total declarado.
En la actualidad, con la crisis en la Unión Europea (UE) el trabajo no declarado por motivo de actividades informales, se estima creció entre siete a nueve puntos porcentuales.
Así como en la UE ha logrado mitigar el golpe de la crisis desde 2008, no cabe duda que en muchos otros países sobre todo las llamadas economías emergentes representa un enorme canal para captar a millones de personas no cualificadas para el mercado laboral formal o bien desempleadas por ese mismo mercado.
De origen tenemos que la economía informal es una fuente importante de empleo en el mundo. Aunque existen variaciones importantes en su magnitud y composición es un fenómeno existente tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Por su enorme peso dentro de la Población Económicamente Activa (PEA) a nivel mundial, se estudian distintas vertientes para valorar si es loable extender los esquemas diseñados de protección y seguridad social del sector formal de la economía hacia el sector informal laboral.
Se habla de un dilema del sector no estructurado, en referencia al término acuñado por la OIT, que busca reconocer una serie de beneficios a las economías que compiten  en los mercados externos por mantener una población laboral informal pero a la que el organismo urge a la protección mediante la reglamentación y extensión de la protección social.
De allí el dilema al que se enfrentan los países donde la masa laboral se encuentra nutrida de un considerable número de mano de obra que al no costarle nada al patrón, ni al Estado, significan una fuente relevante de ahorro de costos.
En pugna hay una corriente impulsada por los países más desarrollados que pide la flexibilización laboral del sector formal para evitar la continúa expansión de los empleos informales y otra que aglutina a las naciones en vías de desarrollo que se decantan a favor del reconocimiento de los “sindicatos de la informalidad” como una senda hacia el empleo decente.
A COLACIÓN
Si bien es cierto que hasta mediados de la década de los ochenta los primeros contextos empíricos de  la otra realidad laboral no hacían distingo alguno, con  el tiempo las investigaciones han ido avanzando en la introducción de estudios de género, agrupación por edades y nivel de escolaridad  para organizar bases de datos en las que son incluidas  características con las cuales se identifican los patrones particulares.
Algunos resultados arrojados en los albores del siglo XXI permiten ubicar la gravedad de la desprotección social en la informalidad laboral, de cara a un futuro preocupante, al identificar que el trabajador informal es predominante mujer.
De acuerdo con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer y la Red Global Mujeres en Empleo Informal, globalizando y organizando en el mundo más de la mitad de cuantos realizan actividades informales son mujeres.
La propuesta fundamental es tratar de incorporar lo más posible a esos grupos económicos vulnerables que carecen de seguridad social, fondo de vivienda,  ahorro para el retiro y de acceso al sector salud.
¿Qué pasa cuándo un trabajador informal sufre una lesión, un percance y padece alguna lesión que le incapacita para seguir realizando su actividad económica dentro de la informalidad?
Generalmente es un doble desahuciado del sistema en general: al carecer de cualquier esquema de protección y de un patrón con los términos de la ley, le queda nuevamente la calle para sobrevivir pero esta vez con peores condiciones de vida.
Para las mujeres, dentro de la informalidad, se provocan secuelas en el seno de la familia primordialmente cuando son proveedoras únicas de dinero en el hogar y obviamente no cuentan con ayuda social, ni esquema de ahorro o beneficios por viudez, gravidez o incapacidad; reitero, ellas son las más afectadas y explotadas dentro de las actividades informales.
Ahora que la Secretaría de Hacienda, en voz de su titular, Luis Videgaray, están preocupados por incorporar fiscalmente hablando a la economía informal y las actividades paralelas deben crearse una serie de esquemas sociales para beneficio de las mujeres y de sus hijos  que diariamente trabajan en condiciones de total desprotección, explotación y exposición a muchos riesgos.
PD. *Economista y presidente de Consultores en Economía y Educación Financiera. Contactos en claudiapalencia13@yahoo.es

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