Home Por la Espiral FONDEN y atlas de riesgo
Por la Espiral - September 20, 2013

FONDEN y atlas de riesgo

No me queda duda que, en la prevención de los desastres,  hay tres actores involucrados: gobierno, instituciones y  sociedad civil.
Tampoco ignoro la presencia inmediata del Ejército y el gobierno  cuando sucede una tragedia que afecta a la gran masa. Y desde luego, siempre terminamos aplaudiendo, a la sociedad civil por su capacidad de movilización y ayuda a los demás.
Empero,  no es suficiente. Mucho menos en una población donde la gran mayoría está asentada en zonas que puntúan como peligrosas: cerca de ríos, deslaves, zonas volcánicas, estaciones de gas, refinerías, pozos petroleros, gasolineras, rellenos habitacionales de barrancas; etc.
Allí están viviendo con sus casas improvisadas lo que hace que toda furia de la naturaleza cobre una magnificencia en la medida del daño humano que provoca.
Todavía recuerdo cuando entrevisté al  ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en su casa de Coyoacán,  quien falleció el año pasado y entre pregunta y pregunta hablamos del impacto de los sismos de 1985 no sólo por su drama social sino por su componente económico.
A lo que él me comentó: “Después de los terremotos, del 19 y 20 de septiembre, había que atender necesidades apremiantes. México requirió con celeridad 4 mil millones de dólares para enfrentar la problemática de los sobrevivientes e iniciar la remoción de escombros y el camino de la reconstrucción”.
Recordemos que, a partir de diversos estudios del Cenapred, sabemos que los sismos le costaron al país 2.7% del PIB dejando consigo una estela de nuevos desafíos: 150 mil personas quedaron desempleadas, había que reconstruir 34% de los edificios del sector público, miles de viviendas, hospitales y edificios escolares. La evolución del PIB posterior a la catástrofe fue la siguiente: en 1985 2.7%; 1986 -3.5%; 1987 de 1.7% y 1988 de 1.3 por ciento.
Pero después de esta amarga experiencia, por no olvidar el devastador Gilberto en Quintana Roo, desde la década de los noventa México no ve la suya en materia de huracanes, tormentas, inundaciones, deslaves; nada más faltas que despierte el Popocatépetl.
Cada año es lo mismo, unas veces con mayor impacto otras con menos, pero son pérdidas humanas y económicas más el costo de reconstrucción.
A COLACIÓN
De la meca a la seca, no hay territorio en el país exento de una riada, desde el norte hasta el sur del territorio. Para atender los desastres está El  Fondo de Desastres Naturales (Fonden) operado bajo una estructura centralizada, demora meses en empezar a funcionar en la aplicación de los recursos administrativos y financieros solicitados por determinado gobierno estatal que a su vez trabajará en conjunto con el gobierno municipal de la zona afectada.
Ese largo tiempo de espera, se traduce en la desesperación e impotencia de las personas y familias desplazadas, en gastos internos extraordinarios para las arcas de la Tesorería municipal y estatal.  Todos salen perdiendo porque la toma de decisiones es inútil, cara, lenta, burocrática y opaca; es decir, poco transparente.
Así es que ahora que soplan vientos de cambio en el país y que existe un gabinete con hambre de modificar el pasado y darle a los mexicanos los elementos para contar en el futuro con un mejor escenario, también el Fonden debe  dinamizarse de otra manera de tal suerte que deje de ser un recurso centralizado.
De tal suerte, permitir que los estados cuenten con un fondo que rentabilicen en el mercado privado con la disponibilidad de cancelarlo en el momento que acontezca un desastre y ellos puedan contar con los recursos perentorios para, primero, tener capacidad de respuesta ante lo más apremiante: gente que se queda sin nada, únicamente con lo que trae puesto.
Segundo, la tarea de la reconstrucción y reorganización. Es lamentable que pasen meses y la gente afectada vea imposibilitada cómo no le queda de otra más que aguardar a que el gobierno la reubique o reconstruya.
Además recordemos un punto muy relevante: en México existe el  Fondo para la Prevención de Desastres Naturales (Fopreden) creado con la finalidad de promover la cultura de prevención ciudadana y la capacidad de reacción gubernamental.
Se supone que exige un atlas de riesgo, de ser así parece que no es muy eficaz simplemente veamos cómo está Guerrero.    
Desde mi óptica, restan muchos esfuerzos a nivel país por adoptar verdaderamente una cultura de prevención y mitigación de desastres.
PD. *Economista y presidente de Consultores en Economía y Educación Financiera. Contactos en claudiapalencia13@yahoo.es

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *