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Del Toro - September 3, 2013

Los Viveros de Coyoacán

Pero  de regreso a las primeras líneas inicie con las palabras de un maestro de toreros, para recordar un lugar en la ciudad de México que por muchos años ha sido semillero y espacio para toreros, en la parte central,  en su espacio ovalado, han convivido personajes de todo el escalafón taurino en los Viveros de Coyocán. En los finales de los cincuenta, relatan los de más antigüedad, se reunían entre muchos otros, Curro y César Girón, Carlos Arruza, Juan Silveti y de testigos iban actores como Mauricio Garcés, José Gálvez y los hermanos Junco o la inolvidable Amalia Mendoza La Tariácuri quién tenía un sobrino novillero y lo iba a ver entrenar. En los sesenta, asistía Andrés Blando con su hijo Jorge, los Pepe Luis Vázquez padre e hijo los cuales siguen de cuando en cuando asistiendo, Curro Rivera y su padre Fermín, y posteriormente varias veces me tope con El Pana y con Jesulín de Ubrique por mencionar algunos nombres. Actualmente por ahí acuden Mirafuentes de Anda, Jorge Rizo, Federico Pizarro, entre otros.  Los maestros Gilberto Ruiz Torres, Raúl Espíndola, el colombiano Germán Ureña. No falta el padre de Ignacio Garibay y por muchos años asiste El Montañes con su carretón y avíos. Ricardo Adrián y Fernando Jiménez con su tropa.

Recientemente, como lo relató Alejandro Escárcega el 8 de agosto de 2013, en el feudo del matador Alfredo Gómez El Brlllante, se reunieron los toreros que antaño bordaron el toreo de salón en los emblemáticos Viveros de Coyoacán de la Ciudad de México, en una deliciosa convivencia con paella, vinos, licores, puros y la guitarra flamenca y la voz de Lucio.
Entre los asistentes al evento estuvieron: Jorge Gutiérrez, Rafael Gil Rafaelillo, Ángel Majano, Emilio Macías, Jesús Martínez, Rafael García, Pedro Loredo, Ángel Meraz, José Luis Cervantes, Eduardo Liceaga ( sobrino del novillero de inicio de este relato), Juan Velázquez, Pepe López (Padre e Hijo), Enrique Niembro, Abraham Juárez, Jorge Ramos, Arturo Ramos, Miguel Ángel Lima, Pablo Valle, Christian Aparicio, Adolfo Guzmán, Jorge Calero, Mundo Toca y el que esto escribe. Los toreros acordaron celebrar anualmente este evento y más proyectos que iremos informando en su oportunidad. Uno de ellos es la de celebrar una novillada con nuevos valores de la tauromaquia y así retribuir aquello que por ejemplo, organizaba la Peña de Don Dificultades, algunos de los Viveros ahí se presentaron cerca de la capital, actuando en La Florecita de Ciudad Satélite de los Narváez.

Vecina de los Viveros de Coyoacán fue la Casa Pedro Domecq y su líder, el inolvidable Antonio Ariza Cañadilla,  se cruzaba de cuando en cuando al parque, para convivir con los toreros acompañado de quién colaboró por muchos años con esa empresa vitivinícola, Alfonso Ramírez El Calesero, inmenso adalid del arte del toreo en especial con el capote.

Manuel Benítez Carrasco (Granada, 1 de diciembre de 1922 – 25 de noviembre de 1999) fue un poeta y rapsoda español, que desarrolló la mayor parte de su actividad en varios países de Hispanoamérica, especialmente en el nuestro dónde residió con el mecenazgo de Don Antonio y recorriendo su geografía para dar más de mil recitales en nombre de la empresa. Inspirado por lo que respira el pulmón del sur, en una placa de 1975  ubicada en dónde entrenan los toreros, se encuentra la siguiente poesía dedicada a:

Viveros de Coyoacán

Viveros para pinares

y toreros.

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Unos que tal vez serán

pinares por los senderos

y otros que se quedarán

y porque…

Sin salir de los viveros

Viveros para pinares

y toreros.

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Unos que tal vez serán

toreros para los alberos

y otros que se quedarán

y porque…

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Toda la vida en Viveros

Viveros para pinares

y toreros.

Poéticamente nos relató Manuel Benítez Carrasco, lo que significa un lugar entrañable para los que amamos al toreo y que se ha despoblado de principiantes y consagrados, pero que conserva su sabor y da gusto saber que los que se forjaron a partir de los setenta no lo olvidan. Encabezados por El Brillante ojala y materialicen sus proyectos en agradecimiento a un lugar donado a la ciudad por el gran hombre, Don Miguel Ángel de Quevedo apóstol del árbol en un lugar además de árboles, ha forjado figuras con soñadores del toreo.

Fuente: (suertematador.com.mx)

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