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Columnista Invitado - September 3, 2013

Carta de una Profesora con acertadísima y lapidaria frase final

En el jardín de niños (así se llamaba entonces lo que hoy es un “centro de educación infantil” CENDI, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el “Semillitas”, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua , Matemáticas , Ciencias naturales, teníamos Educación Física donde hacíamos gimnasia. Ya en 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban calificación y bien bajada.
En la secundaria estudié historia universal , literatura, música, civismo y un idioma extranjero, aparte de matemáticas y ciencias naturales.

En  el Bachillerato,  Historia y literatura universal,  Literatura española, lógica, raíces griegas y latinas, un idioma extranjero e introducción a la  Filosofía, además de matemáticas y ciencias naturales

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.        Y.. vamos con la Gramática.

En castellano existe el participio activo como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.

¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que tiene la capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.

Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientementete del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos, miedo a las feministas o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las tres razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto.
Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto,  el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO POR AHÍ, A VER SI LE TERMINA LLEGANDO A LA MINISTRA DE “IGUAL-DA”.

Porque no es lo mismo tener UN CARGO PÚBLICO que ser UNA CARGA PÚBLICA.

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