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Por la Espiral - August 28, 2013

Entre Siria y Gibraltar

El  nuevo rifirrafe entre el gobierno de España, del presidente Mariano Rajoy, y el de su homólogo David Camerón, primer Ministro de Gran Bretaña, por el Peñón de Gibraltar, no ha sentado nada bien para una Europa que apenas comienza a lograr algunos puntos  positivos en lo económico, aunque en lo social y laboral, el lastre es aún complejo de resolver.
Pero lo que provoca este promontorio es un asunto tan añejo como su historia misma: “El peñón es propiedad de la corona del Reino Unido y limita al norte con España. La soberanía sobre Gibraltar fue transferida al reino de Gran Bretaña en 1713 mediante el Tratado de Utrecht tras la guerra de sucesión española”.
Hagamos de cuenta que, España tiene pegado un “chipote” que le pertenece a los británicos y por ende, allí rigen, las leyes británicas nada más que en las aguas colindantes la disputa extiende por igual porque los británicos argumentan que los barcos españoles no pueden faenar en la zona.
Mientras tanto en tierra los roces aumentan a razón del dinero que se moviliza: se trata de un punto donde se concentra mercancía ilegal, contrabando y tráfico de todo tipo.
También ello afecta a España, dado que vinos, licores y cigarros pueden adquirirse en Gibraltar hasta un 60% por debajo de su valor, lo que motiva a que muchas personas españolas o de otras nacionalidades crucen varias veces al día hacia el Peñón para surtirse de  mercancías que utilizarán tanto para consumo personal como para la venta al menudeo e inclusive al mayoreo.

Simplemente, en tabaco, no estamos hablando de cualquier cosa. A principios del mes de agosto, el periódico ABC realizó un extenso reportaje advirtiendo del trasiego de tabaco.
“Son 500 personas entrando y saliendo a pie, una operación que realizan entre 20 y hasta 50 viajes al día para sacar el mayor número de cajetillas. Estos viajes clandestinos suponen al cabo del año más de 18 millones de paquetes de tabaco para estraperlo.”
Por supuesto va en detrimento de la Hacienda Pública española mientras que las arcas británicas reciben los ingresos por todas las mercancías  vendidas.
Para mí el tema no terminará nada bien, si no es porque tanto España como Gran Bretaña son miembros de la Unión Europea  lo que exige al menos cierto disimulo y respeto.
La tensión es sobre todo en el agua entre los barcos españoles que buscan faenar, la Guardia Civil patrullando por que nadie les agreda y el gobierno de Camerón enviando barcos militares. ¡Es dinamita pura!
A COLACIÓN
La geopolítica sigue ocupando nuestra atención, las masacres de Siria y el uso de bombas químicas son crímenes de lesa humanidad.
Bashar al-Asad se aferra al poder sosteniéndose en un baño de sangre pero sólo es cuestión de días, semanas o unos pocos meses más. Hasta que, digamos, Estados Unidos y la OTAN decidan intervenir en Siria.
Es bastante perceptible la diferencia de decisiones y de carácter entre el ex presidente George W. Bush y el actual mandatario  de Estados Unidos, Barack Obama.
El primero, ya hubiera invadido Siria hace 5 meses y hubiera mostrado su cuerpo como trofeo al mundo con un mensaje tanto a la Nación como al mundo diciendo que “queda un sátrapa menos” que atenta contra la democracia y la globalización económica y el buen hacer de los estadounidenses.
El presidente Obama está siendo mucho más prudente aunque la presión de la comunidad internacional aumenta en la medida que nos vamos enterando de las atrocidades contra la gente civil.
No es para menos guardar un poco de mesura para tomar la decisión correcta en el caso de Siria, hasta ahora Estados Unidos ha jugado solo en el tablero de los árabes, el jaque mate le ha dado una victoria tras otra;  no obstante, recordemos a los “otros observadores latentes” como Irán, Rusia, China y Corea del Norte.
Al Assad ha advertido que una invasión estadounidense sería el principio de un gran levantamiento árabe lo que desde luego nadie desea bajo ninguna circunstancia.
¿Se muestra débil Obama ante la complejidad geopolítica cuando la posición de liderazgo debería ser indiscutible? No soy la primera analista que señala al presidente de la Unión Americana como taciturno en momentos en que los contrapesos siguen siendo de imperiosa necesidad.
El meollo es que después de la larga campaña americana en Afganistán e Irak, su costo en vidas y el impacto económico en el presupuesto, en la Casa Blanca se lo están pensando varias veces antes de abrir una nueva caja de Pandora.
PD. *Economista y presidente de Consultores en Economía y Educación Financiera.

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