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Por la Espiral - August 22, 2013

Educación: necesario innovar

Los vicios vienen del pasado propiamente de un corporativismo educativo erigido por un sistema partidista necesitado de prácticas clientelares para obtener dinero y repartir cuotas de poder.
Los costos han provocado un enorme daño al circuito educativo porque muchos de sus miembros activos, autoridades y representantes de uno y otro lado están más comprometidos en la grilla que en mejorar la enseñanza, replantear sus esquemas metodológicos y combatir deficiencias.
Lo más lamentable es lo poco que se hace por la educación pública en perjuicio de esos niños y niñas que sueñan con ser profesionistas algún día.
México, según datos del Fact Book CIA, tiene un nivel de escolarización promedio de 14 años en los niños y de 13 años en las niñas. Es decir, tiempo atrás se consiguió con dificultades reducir la deserción escolar en el tercero de primaria para aumentar la permanencia infantil hasta el sexto de primaria.
El problema reside en el abandono de la escuela cuando llega la graduación de sexto y las edades sobrepasan los doce años, es cuando niñas y niños salen a la calle para trabajar o pedir dinero ante la presión de sus padres.
Además del tiempo de permanencia figura la obligatoriedad de la escolarización, las autoridades no actúan ante la enorme cantidad de niños a lo largo y ancho de la geografía que no acuden a clase (muchos son fácilmente identificables porque viven en la calle) o bien interrumpen sus estudios al convertirse en sustento del hogar.
Desde mi punto de vista, la deserción escolar y la exclusión del sistema educativo deberían estar sancionadas porque un pueblo sin educación vivirá en una ignorancia dañina con efectos colaterales en lo económico, político, social y cultural para el propio país. Se construye un perverso círculo vicioso.
En Iberoamérica, reconoce la propia UNESCO, hay 15 millones de infantes sin escolarizar, de éstos México aporta 4 millones.
A COLACIÓN
Año con año en las evaluaciones internacionales de la OCDE y la UNESCO México figura en los últimos lugares en matemáticas, comprensión de lecturas, ortografía y bajo aprovechamiento del idioma inglés.
Internamente no se valora la competencia en los mercados globales por medio de una mano de obra de estándares de calificación educativa, técnica y de conocimiento.
Todo lo contrario, en México aumenta la deserción escolar y para efectos de las estadísticas oficiales son ensalzados logros difíciles de creer, que no logran tapar los orificios de cientos de techos de escuelas construidas con palmas y láminas o las incomodidades de una escuela-camión.
Es una vergüenza que niñas y niños mexicanos estudien en una escuela improvisada llena de carencias en su infraestructura, incluso sanitaria, cuando los líderes sindicales poseen penthouses, coches de lujo y viven en zonas caras. Es el drama y la terrible contradicción del inequitativo reparto de la riqueza en México y de la apropiación del poder con fines de lucro.
El sistema educativo requiere urgentemente de una revolución para lograr una educación innovadora.
Es necesario atreverse a innovar para adoptar una decisión de vanguardia que implique que el país está dispuesto a tomar en sentido estricto un compromiso serio para mejorar la educación pública. Un pueblo que decide educarse tiene ante sí las herramientas que le permitirán crecer gracias al conocimiento, mejorar su autoestima, ser libre de la ignorancia y la manipulación, más educado para ser igualmente más democrático.
Innovar significa aceptar que el aula tradicional está desfasada, al mismo tiempo que el maestro lo está. ¿Cuántos maestros además de tener mala ortografía no saben utilizar una computadora? La moderna escuela pública del siglo XXI requiere de niños y maestros interconectados mediante ordenadores; niños que en vez de libros utilicen una computadora en su pupitre y sigan las lecciones por Internet; aprendan a investigar en la red; consultar la información de otros países; etc.
Innovar implica que el gobierno deje de darle tanto dinero al magisterio y a las concesiones de libros de texto supuestamente licitadas y mejor invierta en computadoras por pupitre.
Persisten grandes carencias en el México del siglo XXI, un buen número de niños deben caminar más de 5 kilómetros diarios para llegar a improvisados centros educativos, la educación bien podría llegarles hasta su casa con un ordenador portátil.
PD. *Economista. MI twitter @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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