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Por la Espiral - August 21, 2013

Remesas y Petróleo

De hecho, la semana pasada escuché a Fauzi Hamdan Amad, quien cuenta con una amplia experiencia legislativa y brillante trayectoria jurídica expresar su sentir acerca de la susodicha reforma y de las contrapropuestas que serán presentadas por las corrientes del PAN y PRD.
El ex legislador respondió a una serie de preguntas de un comunicador de la radio que ni tardo, ni perezoso, le preguntó por qué en México no se utilizaban las reservas internacionales para inyectarle dinero a Pemex y de esta forma pasar de largo de cualquier iniciativa de reforma.
¿Por qué –le dijo- no usar las cuantiosas reservas ociosas en manos de Banco de México para salvar a la industria petrolera nacional?
Yo entonces recordé todas las veces, son muchas, que desde los medios de comunicación se ha deslizado la idea de recurrir a las reservas internacionales para diversos fines:  para construir infraestructura;  proyecto de trenes de alta velocidad;  pagar totalmente la deuda externa;  la deuda interna; y por supuesto usarlas, para el tema del petróleo.
De acuerdo con Banco de México, las reservas internacionales al 16 de agosto pasado alcanzaron un saldo, por 169 mil 162 millones de dólares, cada vez es mayor;  nunca en la historia económica del país se había alcanzado tal nivel de acumulación.
No obstante, aunque sean tan voluminosas, las reservas internacionales cumplen con una serie de funciones que nada tienen que ver con su uso en infraestructura, ni capitalizar a Pemex.

¿Para qué sirven las reservas internacionales de un país? Tienen una función básica para la política monetaria, para el respaldo de la moneda frente a su cotización con otras divisas, en el caso de México respecto al dólar.
Lo son también para garantizar las obligaciones contraídas por el país,  para cubrir al menos tres meses de importaciones;   dar solvencia y liquidez a las amortizaciones correspondientes frente a organismos acreedores.
En un régimen de tipo de cambio flotante -el esquema actual del peso versus dólar-, las reservas amparan a la moneda.
Generalmente, el Banco de México  tiene la función de administrar las reservas internacionales, por esa razón, entre más independiente del poder público será más factible que las reservas no sean utilizadas por políticas gubernamentales que pretendan paliar el déficit fiscal por medio de las reservas, lo que en determinado momento puede llevar a una crisis de balanza de pagos.
Otra razón por la que debe mantenerse un cierto nivel de reservas es por precaución ante eventos como una catástrofe natural o una guerra que afecte las posibilidades de exportación del país.
Siempre en todo momento y en todo lugar la principal función de las reservas internacionales para un país es la de servir como amortiguador frente a choques externos sin excesivos traumatismos para la actividad económica. Salvo en el caso de una dolarización total de la economía, entonces se dejaría de acumular reservas internacionales.
A COLACIÓN
Qué lejanos parecen aquellos tiempos en los que las reservas internacionales de México estuvieron a cuentagotas, cuando las arcas no alcanzaban para cubrir ni siquiera un mes de importaciones, mucho menos para hacer frente a los pagos de los pasivos contratados con los acreedores internacionales.
Las reservas internacionales forman parte del compendio de la tragicomedia mexicana en la parte económica, en los capítulos de los saqueos, inviabilidad financiera, pérdida de liquidez y de solvencia.
En la historia de las reservas encontramos apartados vergonzosos como la fuga de capitales del 20 y 21 de diciembre de 1994, cuando unos cuantos mexicanos sacaron 4 mil 633 millones de dólares de las reservas internacionales, un hecho inédito que explica el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en su libro “México, un paso difícil a la modernidad.” 
En un solo día, Banco de México perdió prácticamente la mitad de todas las reservas.
Afortunadamente en plena matinée de siglo XXI, las reservas internacionales siguen aumentando para tranquilidad de la economía (de todos) por el oxígeno financiero que representan.
Y así como Hamdan Amad respondió que las reservas internacionales tienen una función perfectamente bien delimitada, yo opino lo mismo. Para mí, las reservas internacionales no deben ser ni “la caja chica” ni “la caja grande” de ningún gobierno, partido político o grupo de intereses creados.
PD. *Economista. Mi twitter es @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogstpot.com

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