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Por la Espiral - August 7, 2013

Peña Nieto continuará Seguro Popular

Sin embargo, todavía resta mucho por hacer en el renglón del sector salud y es que éste deberá mejorarse y sobre todo ampliar su infraestructura. De acuerdo con información oficial: en 2002 un millón 040 mil 854 personas contrataron de manera voluntaria el seguro popular; para 2005 aconteció un crecimiento inusitado hasta 11 millones 404 mil 861 personas.
Lo extraordinario es que  en 2010 fueron contabilizadas  37 millones 718 mil 283 personas con seguro popular, siendo datos no  comparables con los de 2009, porque antes se medía por número de hogares.
Lo más increíble es que en 2008 había 27 millones 176 mil 914 personas con seguro popular y en dos años (además muy difíciles económicamente hablando, una severa contracción del PIB, desempleo y pérdida de poder adquisitivo) contra todo comportamiento inusual de las personas en época de crisis, unas 10 millones de personas contaron con dinero para contratar el seguro hasta llegar a la cifra de los 37 millones 718 mil 283 personas afiliadas.
El seguro popular es una idea maquinada por los estrategas gubernamentales del PAN para atender una demanda por acceso al sector salud entre aquellas personas que no tienen IMSS, ISSSTE ni ningún otro tipo de institución pública para incluirlos en dicha prestación.
Las personas de manera voluntaria deciden pagar una cuota mensual, trimestral, semestral o anual para adquirir el seguro popular con modalidad de cobertura individual o familiar.
El pago depende de los deciles de ingreso de la persona o familia y se supone que esto brinda acceso inmediato para ser atendidos por cualquier clínica, sanatorio, consultorio y red de hospitales del sector salud público.
La pretensión es resarcir que muchos millones de mexicanos no tienen forma real de atenderse por una enfermedad o cirugía mayor porque carecen de dinero para pagar una atención privada y al mismo tiempo están fuera del sector salud oficial.
El seguro popular puede pagarse, el meollo es que la red pública es insuficiente y no alcanza para todos los derechohabientes.
No son pocas las quejas de cientos de personas a las que se les murió un familiar por negligencia médica de una institución pública, porque ni llegando moribundo a la sala de emergencias se atiende con prontitud.
Tampoco cuentan con suficientes medicinas, las farmacias subrogadas son un negocio redondo para el IMSS e ISSSTE y vaya que la corrupción queda al desnudo cuando en Tepito o la Merced distintos puestos venden medicamentos oficiales a mitad de precio.
Entonces no es únicamente cuestión de diseñar un seguro popular es tema de acción acabar con la corrupción interna y ampliar toda la red hospitalaria.
En 2010 había  62 millones 378 mil derechohabientes contando a todas las instituciones y a los del seguro popular, si lo comparamos con la década de los ochenta existían 29 millones 110 mil derechohabientes.
Mirando al pasado hay indicadores con nulo o poco avance: en el indicador de camas censables encontramos en la actualidad una cama por cada 764 derechohabientes, no estamos tomando en cuenta el universo de los 108 millones 396 mil 200 habitantes en México, nada más el conjunto de los derechohabientes.
Respecto de 1980, en ese entonces existía una cama disponible por cada 750 derechohabientes, en 30 años el avance es escaso. Por eso la gente llega moribunda y ni así la internan, no hay lugar.
Por el lado de los médicos del sector público tenemos actualmente un médico por cada 357 derechohabientes; una enfermera por cada 268; y una unidad de salud por cada 2 mil 976 derechohabientes.
En los ochenta había una unidad de salud por cada 4 mil 172 derechohabientes y un médico por cada 580 derechohabientes.
A COLACIÓN
Por el momento no hay nadie que meta las manos al fuego por alguna institución de salud pública, sobran los malos comentarios a veces porque el equipo es insuficiente, por la pésima calidad humana de médicos, doctores y enfermeras; y la evidente corrupción instalada en cada una de las áreas con saqueos de gasas, medicamentos, material quirúrgico hasta de los insumos para elaborar los alimentos en las cocinas.
Además las filas para recibir un poco de atención son enormes, el tiempo de espera es agotador, el regrese usted mañana o dentro de uno, dos o tres meses una constante respuesta.
Hay mucha negligencia por eso hay tantos errores humanos que cuestan vidas o definitivamente la salud.
PD. *Economista. Mi twitter es @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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