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Entrevistas - July 29, 2013

Rocío Sagaón, bailarina, coreógrafa, escultora, pintora y actriz mexicana, recibirá la “Medalla Miguel Covarrubias”

Sagaón, quien lleva por nombre de pila Rosa María López Bocanegra, aseveró en entrevista: “He tenido muchísima suerte en la vida. He trabajado con gran gusto porque lo que me interesa siempre es el proceso tanto en la danza como en el grabado, la escultura y la cerámica, o en la vida. A eso le sumo el hecho de tener una familia que también se ha dedicado al arte.

“He sido muy afortunada, sobre todo cuando ingresé desde joven en la danza. Tuve la dicha de trabajar con personas muy talentosas y muy queridas, como el maestro Miguel Covarrubias, Xavier Francis, Ana Mérida, Rosa Reyna, Elena Noriega, muchas personas que ya no están, pero que siguen en mi corazón”.

Al lado de Covarrubias, agregó, “aprendí a apreciar al ser humano y el arte que produce, porque todos somos capaces de hacer arte, de tener en las manos esa posibilidad. Lo aprendí con Miguel y luego pude corroborarlo con mi esposo Georges Vinaver”, fotógrafo francés a quien califica de polifacético.

La homenajeada debutó profesionalmente en el Palacio de Bellas Artes en Sueño de una noche de verano de Ana Mérida. Durante su desarrollo profesional, creó los ballets Mexicano y Contemporáneo, además de pertenecer al Ballet Popular de México de Josefina Lavalle. Con estas agrupaciones realizó giras en las extintas URSS y Checoslovaquia, además de Rumania, Italia, Hungría y Francia.

Como bailarina, fue parte fundamental de la llamada Época de Oro de la danza moderna mexicana, sobre todo por su interpretación en Zapata, coreografía de Guillermo Arriaga, que fue estrenada mundialmente en 1953 en Bucarest durante el Festival Mundial de la Juventud Democrática, y una de las obras dancísticas más importantes del repertorio nacional.

En una entrevista realizada a la bailarina por el propio Guillermo Arriaga en 1993 (publicada en el libro La época de oro de la danza moderna mexicana del propio coreógrafo por la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2008), afirmó:

Mira, Guillermo, ni tú ni yo bautizamos a esta etapa de nuestra danza como la Época de Oro de la danza moderna mexicana, en realidad no sabemos quién fue el padrino. Sin embargo, si tomamos en cuenta todos los antecedentes –desde Hipólito Zybin, Adolfo Best, Carlos Mérida, las Campobello, Anna Sokolow y hasta Waldeen–, pues resulta que la culminación de todo aquello fue el gran logro de Miguel Covarrubias al aglutinar a todo nuestro gremio, incluyendo a músicos, pintores, escritores, investigadores, etc. En realidad, una conjunción similar no se ha vuelto a dar hasta la fecha.

En el mismo volumen, añadió: Artistas independientes como Guillermina Bravo, decían: “Ustedes son los ricos, nosotros los pobres”. Hasta parecía una película de Pedro Infante. Pues bien, al final de cuentas todos también se integraron a la tarea común. ¡Así se armó todo aquello! Fue sensacional la manera en que todo mundo se involucró. Recuerdo que Miguel (Covarrubias) decía: “Busquen un camino, no lo pierdan de vista”. Desde luego nos orientaba hacia nuestra cultura y, como respuesta, pues lógicamente nos íbamos interesando más y más en busca de temas mexicanos. Así fue como se dio una personalidad indiscutible a nuestra danza.

La bailarina inmersa en una diversidad de manifestaciones artísticas

Rocío Sagaón menciona que también tuvo la suerte de vivir el auge de movimientos artísticos de gran relevancia en México, como el inicio del cine experimental a mediados del siglo pasado o la efervescencia de las artes plásticas en Xalapa, donde radica en la actualidad. Es en la capital veracruzana donde realiza escultura en cerámica de alta temperatura.

Fue protagonista junto a Pedro Infante de la película Islas Marías (1951) de Emilio Indio Fernández. Entre otras cintas, participó en En este pueblo no hay ladrones (1965), basada en un cuento de Gabriel García Márquez, y dirigida por Alberto Isaac, y donde también aparecen personalidades del mundo intelectual, como Luis Buñuel, José Luis Cuevas, Leonora Carrington, Juan Rulfo y el mismo García Márquez.

Asimismo, compartió sus proyectos personales: “Estamos haciendo una coreografía con el maestro David Barrón, que trabajó en Antares, en Hermosillo, y ha venido ahora a Xalapa como maestro y coreógrafo. Tuvo la idea de conseguir una beca para realizar un proyecto con mi hija Djahel y conmigo. Estamos haciendo un trío, a mis años. Me animé a bailar; pensé que no volvería a hacerlo, pero miren, aquí estoy, y sigo siendo muy afortunada. Deseo para todas las personas que aprovechen cada minuto de la vida, porque es una sola y es muy preciosa”.

En la reciente década, ha estado casi totalmente entregada al grabado, la pintura y la escultura. “Ahora mismo estoy trabajando con la cerámica. Cuando realizo escultura, yo misma hago las posturas de los personajes, utilizo el centro del cuerpo, logrando poner en equilibrio el barro. Las artes plásticas y la danza van de la mano. El hecho de hacer estas piezas es por el simple placer de gozar de los materiales, y pensando en las demás personas.

“Mi última exhibición, denominada Las malqueridas, a fines del año pasado en Xalapa, la hice pensando en las mujeres, que hemos tenido un papel secundario, porque el poder masculino es muy fuerte y en muchas partes del mundo sigue prevaleciendo”.

Las piezas que integraron dicha muestra son mujeres cubiertas de la cara. “Tengo una pieza inspirada en Ramona, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, por ejemplo, o mujeres paquistaníes, o las que se tapan con rebozo o chales. Estoy inspirada en ellas, pensando en el maltrato que han sufrido y siguen sufriendo en muchos países. Me duele, me preocupo por todas ellas. Es algo que siento muy injusto”.

Aun cuando en las épocas más recientes se ha dedicado a las artes plásticas, la danza sigue siendo una parte esencial en su vida. “He impartido clases en un estudio llamado Zopilote, desde danza africana, congolesa e hindú, hasta ballet clásico y contemporáneo, además de la coreografía que preparo con David Barrón”.

 

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