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Expos y Museos - July 27, 2013

Exposición en el Centro Comunitario Ex-Convento de Culhuacán detalla relación entre culhuas y mexicas

Dicha muestra museográfica, que permanecerá hasta el 18 de agosto, narra a través de tres ejes temáticos, cómo era el Valle de México antes de la llegada de los mexicas y la gran diversidad de flora y fauna existente; la peregrinación del pueblo tenochca hasta establecer su ciudad en 1325; así como la alianza entre éstos y los culhuas, lo que les sirvió a los mexicas para apoderarse del doble linaje de los últimos, al ser descendientes de los toltecas y teotihuacanos.

La exposición Linaje y poder: relaciones culhua-mexicas consta de más de 15 piezas, de las cuales seis son de cerámica, obsidiana y piedra, su filiación es culhua y tienen más de 1,000 años de antigüedad; fueron recuperadas el sitio que hoy comprende el lago artificial y el Molino de papel del Ex Convento de Culhuacán, edificación agustina del siglo XVI perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la que se aloja la muestra.

Asimismo, el público puede apreciar seis objetos de obsidiana negra y barro, procedentes del Taller de Reproducciones del INAH; así como piezas hechas en cartonería y más de 12 ilustraciones que ejemplifican la vegetación del lugar, la peregrinación mexica y el contacto con los habitantes ya asentados en el Valle de México.

De acuerdo con Libertad Escalante y Adriana Estrada, colaboradoras del Centro de Estudios de Museos, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y curadoras de la exhibición, en el primer apartado temático titulado El escenario, se ofrece un panorama de la diversidad animal y vegetal con la que contaba la Cuenca de México, como conejos, venados, tlacuaches, patos, tortugas, peces, pumas y codornices; además de árboles como el ahuehuete y el sauce, y plantas xerófilas como el maguey y el nopal.

En este sentido, se exhiben vasijas zoomorfas en forma de pez, pato y tlacuache, hechas en barro negro y blanco, de alrededor de 30 cm de alto, creadas 600 y 1200 d.C., cuyos originales fueron encontrados en los sitios prehispánicos de Tlalilco y Teotihuacan.

En la segunda sala llamada El pueblo elegido en la tierra prometida, se relata tanto el aspecto mítico de la peregrinación mexica, guiados por su dios Huitzilopochtli (de la guerra), hasta llegar al sitio donde construirían su ciudad; así como los elementos históricos que narran los diferentes encuentros entre los tenochcas y los reinos prehispánicos ya establecidos en el Valle de México a su llegada.

Las curadoras mencionaron que al norte del Valle se encontraron con el pueblo de Xaltocan, al noroeste con Tenayuca, al oeste con Azcapotzalco, al Este con Texcoco y Coatlichan, y al sur tuvieron contacto con los reinos de Xochimilco, Tlalilco, Chalco y, por supuesto, con Culhuacán, con el que se relacionaron aproximadamente en 1299 d.C.

“En ese año, una vez recibidos los peregrinos mexicas, los culhuas les entregaron a una de sus doncellas; los tenochcas la “honraron” desollándola para sus dioses, acción que no fue bien vista por quienes se la entregaron, por lo que fueron expulsados. Aproximadamente dos siglos más tarde se establecería una alianza entre ambas culturas”, dijo Adriana Estrada.

Destacan en este apartado temático dos representaciones de los escudos mexicas (chimalli) hechos en cartonería, los cuales originalmente se hacían con varas de otate unidos con gruesos lazos y cubiertos con mantas, sobre las cuales se colocaban las plumas de vistosas aves. Además, se muestra una figura —también en cartonería— de la xiuhcóatl (serpiente de fuego), arma del dios Huitzilopochtli.

Culhuacán fue una civilización asentada en el Valle de México alrededor de 600 d.C., por grupos de pobladores procedentes de la ciudad de Teotihuacan; más tarde (entre 800 y 900 d.C.) fue conquistada por grupos toltecas-chichimecas que luego de la caída de Tula (1200 d.C.) se vieron enriquecidos con la llegada de las dinastías toltecas que quedaban. Esto demuestra que el linaje culhua se conformaba por sangre tolteca y teotihuacana, dos de las grandes urbes mesoamericanas.

En la tercera sala nombrada Una alianza estratégica, se hace referencia a la relación establecida entre esta antigua civilización prehispánica y los mexicas, quienes luego de su asentamiento y construcción de la ciudad de Tenochtitlan, en 1325, se apoderaron del Valle y se convirtieron en gobernantes supremos.

“Los culhuas al ser conquistados por los mexicas se volvieron un pueblo tributario de alimentos del lago, como peces y patos, además de cestería y textiles”, mencionó Libertad Escalante.

La alianza benefició a ambas culturas; por un lado, a los culhuas les convenía la paz y eventual protección del poderío militar mexica; además se apoyaron en ellos para conquistar a los xochimilcas (un pueblo enemigo).

Por su parte, los mexicas se relacionaron y adoptaron como primer gobernante de Tenochtitlan a Acamapichtli, un culhua de descendencia tolteca-teotihuacana, cuyo linaje daría grandeza a los sucesores tenochcas y legitimaría su poderío.

Como parte de esta última sección, se muestra un plato de cerámica naranja con diseños de líneas negras, un cuchillo de obsidiana café para sacrificio, una figurilla antropomorfa de un guerrero, una pequeña almena fragmentada en forma de rayo, dos vasijas de cerámica negra, alrededor de ocho malacates de barro utilizados para la elaboración y enrollado de hilo, y fragmentos de una figura de Tláloc.

La exposición Linaje y poder: relaciones culhua-mexicas permanecerá hasta el 18 de agosto en el Centro Comunitario Ex Convento de Culhuacán, ubicado en Morelos, No. 10, Col. Culhuacán, Delegación Iztapalapa, D.F. Horario: martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas. Entrada gratuita.

Fuente: (INAH)

 

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