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Por la Espiral - June 11, 2013

Tête-à-tête del FMI y BCE

Si analizamos la situación observamos que existe una compleja debilidad en tres bandas, que precisamente lleva a moderar toda expectativa de que los meses restantes para concluir 2013 darán un respiro en el terreno económico, financiero y bursátil.
Esa “carambola a tres bandas” implica que las economías desarrolladas o industrializadas que otrora lideraban el crecimiento son las que mayor peso de incertidumbre provocan en la economía mundial.  A Estados Unidos se le sigue con lupa, sus indicadores fundamentales no encuentran estabilidad para su desempeño, siendo además un país al que los analistas siempre anteponen el peligro que representa su déficit gemelo: el derivado de su cuenta corriente y el de sus finanzas públicas.
Y mientras Estados Unidos es una aspiradora de dólares y de inversión extranjera en busca de financiarse y al mismo tiempo nos traslada vía el mercado parte de su deuda, las economías europeas tampoco ven la luz al final del túnel.
Es más las posiciones al respecto de qué deben hacer las economías europeas genera enfrentamientos abiertos entre la opinión de Lagarde al frente del FMI y de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE)
Ambos tienen posturas encontradas al respecto de cómo coadyuvar a detonar el crecimiento en la eurozona. Para Lagarde, debe terminarse cuanto antes con la sangría de la austeridad inclinándose por la fórmula de subir impuestos indirectos.
De forma contraria, Draghi recomienda (lo que dice Ángela Merkel, canciller de Alemania) esto es continuar con la austeridad inclusive recrudecerla a través  de mayores recortes en el gasto y no subir impuestos indirectos buscando la fórmula de los incentivos fiscales para tratar de romper el círculo vicioso que ha creado la crisis en la eurozona fundamentalmente en la variable del desempleo.
El único punto de comunión entre el FMI y BCE está relacionado con la política monetaria, ambos consideran, que bajando los tasas de interés a niveles históricos inclusive dispuestos a llegar a cero obligarán a los bancos y otros intermediarios financieros a prestar dinero más que a guardarlo para invertirlo o buscar rendimientos.
El mismo efecto se espera en los otros agentes económicos del sistema sobre todo ahorradores o especuladores; si el dinero no vale nada en el banco entonces habrá que o gastárselo o comprar bienes raíces.
Muchas economías están necesitadas de vender el amplio stock acumulado tras el pinchazo de “la burbuja inmobiliaria”. De allí la idea de reducir el precio que se paga por el dinero hasta llevarlo si es necesario a rendimientos negativos.
También se busca que, en la maquinita de hacer dinero, se ponga más liquidez y masa monetaria al servicio de la economía. Decirle a la gente que gaste, vuelva a consumir, hacerlo para a su vez, detonar otros sectores y así empezar a derramar  empleo.
Para ellos es la fórmula de reconvertir un círculo vicioso en otro de crecimiento.
Pero ese carro no está solo: la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) se ha montado a la política monetaria promovida por el FMI y BCE de bajar y bajar las tasas de interés y emitir billetes buscando cualquier mecanismo para hacerlo.
La intención es romper con la recesión, que regresen uno a uno los trimestres consecutivos de crecimiento económico, alejarse del fantasma de la deflación.
Algo deberá hacerse para ir recomponiendo el panorama, porque si hay algo  cierto dentro del todo, es que los únicos que están tomando las riendas son los bancos centrales; ellos están marcando las pautas a los gobernantes y sus gobernados, han intervenido las economías y lo hacen mediante la política monetaria como si no faltara el otro gran brazo de la economía para maniobrar: la política fiscal. Nada más que a diferencia de la monetaria, aquí saltan chispas a la hora de las propuestas.
A COLACIÓN
Poco a poco,  en los próximos meses veremos que también México se pone en sintonía con la bajada de tasas de interés, a recomendación de la Fed y el FMI.
Para el país azteca la meta es romper con los crecimientos bajos y es que hasta Brasil tiene mejores expectativas económicas. Las reformas encabezadas por el presidente Enrique Peña Nieto, sin lugar a dudas, rendirán sus frutos, pero con un tiempo de retardo.
Banco de México por ello intentará sumarse al carro del dinero barato para que la gente salga a consumir e invertir.
PD. Mi twitter es claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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