Columnista Invitado - June 7, 2013

Atado

Ser poeta es mi castigo
que cumplo con devoción,
y jamás pido perdón
pues me someto al abrigo
de este caminar que sigo
entre borrascas y ríos,
hundiéndome en los umbríos
vericuetos de esta vida,
que me arrastra sin medida
entre paramos sombríos.

Atado por la poesía
a este arado de escribir,
donde me quisiera hundir
por puritita osadía;
Y no presumo de hombría
solo de necia actitud,
sin curarme de salud
me yergo en mi pedestal,
no me siento general
solo busco la virtud.       

La poesía es mi religión
donde me ubico campante,
con las mujeres, galante,
a los hombres, mi atención,
a la natura perdón
le he pedido con esfuerzo
continuamente en mi verso
porque sé que la regamos,
si a los árboles tumbamos
jodemos nuestro universo.

Pero en fin, es la poesía
a quien le rindo homenaje,
y poniéndome su traje
alegro la vida mía,
subiéndome a su tranvía
por gusto y a cada rato,
aunque me resulte ingrato
bogar en ese universo,
en donde oficio converso
y mi inspiración desato.

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