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Por la Espiral - June 3, 2013

Pormenores del mercado laboral

A veces se tiene la sensación que el pasado no se ha quedado precisamente del todo atrás, del poco aprendizaje obtenido por los cambios en los métodos de producción y su impacto en la mano de obra, la conformación del mercado laboral y en todo el tejido social.
Fue hace mucho desde la invención de la lanzadera volante o la hiladora de John Kay en 1733, que fue bautizada como “jenny”, hasta la máquina de vapor de James Watt en 1769, todo anticipaba un siglo XIX convulso donde el adiós a un método de producción artesanal, por otro mecanizado, a favor de la división del trabajo, la especialización y el desplazamiento de mano de obra por la máquina, dominaron el descontento laboral.
Aquél siglo estaba plagado de una progenie de nutridos y lúcidos pensadores, intelectuales, analistas e ideólogos en contra de la nueva explotación. El recuento histórico nos lleva de la mano a los primeros sindicatos, movimientos del proletariado, el cartismo, las huelgas; así como el sabotaje de las máquinas, extensión de la Trade Union hasta la internacionalización de la lucha obrera.
Las primeras conquistas laborales se obtienen a pulso de sangre, la más cruenta tiene que ver con la reducción de la jornada laboral de 14, 12 y 10 horas hasta 8 horas reglamentarias y lograr el reconocimiento legal del derecho obrero a la asociación sindical y a la huelga.
En tanto que esto ocurría, la industrialización avanzaba a un ritmo imposible de contener: en la última década del siglo XIX y las primeras del siglo XX sucedió la segunda Revolución Industrial, lo que marcó los cimientos del capitalismo defendido, por hombres como Taylor y Ford, que privilegiaron la producción a gran escala y modernizaron los métodos de administración empresarial a favor de la reducción de costos.
El nuevo modo de producción desde luego que no podía pasar de largo, ignorado por sus consecuencias positivas y negativas y los desequilibrios fueron más evidentes.
Al respecto hay una película magistral de Bernardo Bertolluci titulada “1900” (siempre la recomiendo a mis alumnos) y que retrata a la perfección todo cuanto desembocó y alteró el nuevo modelo en este caso en Italia y el surgimiento de las camisas negras y el Fascismo.
A COLACIÓN
Ya en el siglo XX comienza otra dura batalla del movimiento obrero, de los sindicatos y de los trabajadores de todo el mundo. Una manera de compensar las presiones sociales surgió por medio del Estado Benefactor que destinó más dinero a presupuestos orientados a sistemas sanitarios; planes de pensiones; seguros por accidentes; protección en el trabajo; esquemas de seguridad social y de planes de vivienda. En algunos países como Suecia o Estados Unidos se fomentó un seguro por desempleo.
El Estado Benefactor también operó, además de en Occidente, en otros países. México no estuvo exento y durante décadas bajo el modelo del desarrollo estabilizador las familias de obreros, trabajadores y profesionistas pudieron garantizarse un modo de vida estable; con el salario del padre o la cabeza de familia bastaba a pesar de que  las familias eran más numerosas.
Muchos de nuestros padres y abuelos pertenecen a esa etapa en la que pudieron pagarse con su profesión desempeñada en alguna parte del sector público, una vivienda de interés social o bien vivir de su oficio particular, sin penurias.
Pero el Estado Benefactor tenía sus detractores, Hayek y Friedman, principalmente que acusaron de la intromisión del gobierno en la vida económica, de los excesivos déficit a causa de las políticas sociales y de una participación innecesaria del Estado en asuntos de la colectividad.
Las pugnas ideológicas entre los defensores del Estado Benefactor y el Estado Neoliberal terminaron finalmente con la victoria del adelgazamiento del Estado y la toma de control de las empresas multinacionales sobre del orden político global, claro después de un gran movimiento de finales de la década de los ochenta y principios de los noventa para debilitar al sindicalismo.
Así es que, rumbo al 2020, observamos un marcado retroceso en las políticas sociales y en las históricas conquistas laborales que han quedado socavadas con el triunfo de las maquiladoras, la negativa del Estado para seguir procurando la seguridad social, los planes de pensiones y de salud.
PD. Mi twitter @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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