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Por la Espiral - May 22, 2013

Celulares: pros y contras

Aunque también valga subrayar emerge una nueva clase de adicción a las tecnologías en la que el uso del teléfono portátil deja a la gente sin espacio propio y lejos de la  privacidad.
No hay excusas para estar ilocalizable con tantos dispositivos tecnológicos al alcance, para muchos el trabajo se ha llevado permanentemente a casa y hasta de vacaciones.
¡Qué fácil nos enganchamos! Las mujeres desarrollan una codependencia al celular: entre más trabajan y mejoran su capacidad de ingreso, demandan mayor  tecnología.
A las féminas van dirigidas líneas de celulares especiales para un mercado que busca distinción por el color,  rosa o rojo; modelos más ajustables para el tamaño de sus manos; una larga lista de accesorios para que el móvil no sucumba perdido en el bolso o no caiga al piso mientras se visita el gimnasio.
Inclusive, hay docenas de adornitos inn y de marcas de lujo, para darle el toque carismático al teléfono, desde Louis Vuitton hasta Chanel como distintivo.
Pero si hay un grupo vulnerable a la tecnología y la moda es el formado por los adolescentes y jóvenes, aquí no haremos distinción de sexo porque les toca por igual, chicos y chicas, lo que más desean tener es un teléfono celular de última generación.
Y es que además hay celulares que dan estatus, no es casualidad entrar a las universidades privadas y encontrarse a universitarios con lo más inn de Nokia, BlackBerry, IPhone o Palm.
Hay gente selecta con alto poder adquisitivo dispuesta a pagar hasta 49 mil 500 dólares por adquirir el celular Ulysse Nadin’s The Chairman considerado “el rolex de los teléfonos portátiles”.
A COLACIÓN
De acuerdo con datos de la  Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), al cierre del año pasado, en México había 100.6 millones de suscripciones en telefonía móvil.
En la calle, en el metro, en los autobuses urbanos, en todos sitios hay gente que habla por el celular a toda hora, lo mismo para contar chistes, ir de compras y dejarse oír por el manos libres comentando si la película fue un desastre o el color del vestido de la chica de enfrente es horrible.
De verdad existe una dependencia hacia el uso del celular, una cosa es estar comunicado y otra vivir solo para comunicarse.
Primero, en los setenta, con la aparición de las maquinitas se forjó una generación de vagos; luego en los ochenta, con los videojuegos otra generación de enajenados; en los noventa, el Internet metió a muchos jóvenes a sus habitaciones seducidos por el universo de la red y creó una generación de introvertidos y antisociales.
Rumbo al 2020, el celular está procreando la generación del egoísta, del que ya no comparte nada de cara a sus amigos y familiares porque todo lo hace a través de un aparato, manda cientos de mensajitos, llama al momento y cree que  se comunica… pero no comparte. Es aquel que dice “llamo luego existo”.
Es preocupante. En España se analiza que varios niños a partir de los 12 años de edad no dejan de estar conectados al móvil, esa dependencia los ha llevado a ser estudiados por el Centro de Salud Mental Infantil de Lérida.
En algunos casos se observa ansiedad en los niños, agresividad si los padres les retiran el teléfono y también conductas antisociales como el deseo de permanecer a solas en la habitación para llamar a sus amigos o bien enviar mensajes hasta altas horas de la noche.
Muchas veces son los padres los primeros en fomentar estas conductas por falta de tiempo para convivir con sus hijos, siendo éstos muy pequeños los padres  les permiten jugar con los juegos que incluyen los teléfonos celulares. Así comienzan, no valorando la utilidad de este aparato que es para comunicarse.
Un  buen número de niños, antes de los 10 años de edad, pide de regalo un celular; luego a los 12 años sólo quieren enviar SMS, estar en tuenti o  whatsapp.
Y contrario a lo que se cree estos niños o adolescentes defienden que si no tienen su teléfono móvil los convierte en antisociales, señalados por sus propios compañeros del colegio.
En síntesis, no está resultando nada fácil para los padres ni de México ni de cualquier otro país, lidiar con las presiones de los hijos por usar desde la más temprana edad posible, el aparato de telefonía móvil.
Aún desconocemos las consecuencias, para la salud, que traerá esta dependencia a la tecnología. En definitiva, estoy segura que no será nada grata.
PD. Mi twitter @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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