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Entrevistas - May 10, 2013

Para José Cruz, líder de la nueva versión del grupo “Real de Catorce”, el blues es su respiración

Con más de 30 años de trayectoria, José Cruz se suma a las leyendas del blues. Ha compartido el escenario con figuras como Betsy Pecannins, Papa Preach y Son Seals. Ha tocado con su Real de Catorce en la ‘Catedral del Blues’ en Chicago, donde fueron aclamados por su singular estilo; también fueron ovacionados en Moscú. Este músico transmite su sensibilidad en cada melodía, provocando que vibre el cuerpo y alma de quien lo escucha. Genera una conexión genuina con su público.

 

Conversar con José Cruz es un placer y un honor. En entrevista, nos habla de su carrera, de la esclerosis múltiple que padece y de su disco Razón de vivir, el cual promociona con el renovado Real de Catorce, bautizado así en los años 80 con la autorización de los huicholes de Real de Catorce, San Luis Potosí.

A lo largo de su historia, convoca multitudes. Una sólida propuesta que seduce a adultos y jóvenes, condición que muy pocas bandas de rock en México han logrado. Mezcla poesía y sensualidad, matices de una atmósfera que mueve al corazón. Se siente en clásicos como “Al rojo de la tarde”, “Lobo”, “No soy el hombre de tu vida” y “Azul”, rúbrica con la que cierran sus conciertos.

La juventud se identifica con Real de Catorce, porque el blues es atemporal, proporciona una dosis de sensibilidad y energía que se acomoda en el alma. El blues es el hálito de vida de José Cruz que lo lleva a crear. Este compositor, cantante, armonicista, guitarrista y especialista en dobro o slide –produce sonidos llorosos o melancólicos en la guitarra-, se presenta este mes en Puebla y en la ciudad de México con Real de Catorce..

José, ¿cuándo descubres el blues y por qué lo interpretas en español?

Mi primer contacto con el blues surge a través de mi amistad con el músico Jorge Reyes, era novio de mi hermana Julia Camargo. Él ya falleció, tocaba la armónica. Me recomendó que escuchara los discos de Little Walter y Muddy Waters, ente otras leyendas del blues. Después, como a los nueve años, íbamos a la pista de hielo en Insurgentes. Me llamó mucho la atención Javier Bátiz; mientras mis hermanos patinaban, yo lo escuchaba tocar. Eso era lo que me gustaba. A los 10 años, escribí sonetos. Estudiaba a los poetas del Siglo de Oro español. A los 17, compuse canciones en español por sentido común; así como soy un hispanoamericano, mi identidad está signada por mi idioma. Años más tarde, viajé a Austin, Texas, donde conocí a un bluesista negro, Mr. O. Varios meses conviví con él, me enseñaba la armónica. Me pagaba unos dólares por acompañarlo con la guitarra dobro (resonador), lo que es el slide. Hacíamos buen blues. Regresé al Distrito Federal, ‘tenía el gusanito’ de crear una banda para interpretar distintos géneros, sobre todo blues. Contacté gente que le gustara tocar. Iniciando los años 80 me añadí al Foro Tlalpan, donde participaban músicos y caricaturistas. Con Jaime López y Jorge Luis Cox Gaytán formé la banda Arrieros Somos. En esa época se formaría el primer Real de Catorce: Fernando Abrego en la batería, Leonel López en la guitarra, Hugo Garduño en el bajo y un servidor, José Cruz, en las composiciones, la armónica, la guitarra dobro. Posteriormente, me llamó Betsy Pecanins, tocamos con ella. Tres años llevé la dirección artística musical de su grupo. Con su calidad de voz y mi propuesta de incluir guitarras eléctricas subió el ’punch’ de grupo como lo planeé, fue una etapa de muchos éxitos. Con la alineación de Betsy tuve la fortuna de tocar con bluesistas como Papa John Creach, gran violinista; así como con los reconocidos guitarristas John Davis y Son Seal, este último considerado por sus fans como el bluesman de los 70, y el neoyorquino Taj Mahal. En 1985 nace Real de Catorce, tocamos en Rockotitlán.

¿Qué sentimientos te provoca el blues?

Para ahondar en ello, debo decir que es fundamental en las personas que se dedican al blues un concepto artístico. El mío es el español. No canto en inglés porque si reviso la historia, me encuentro con que el inglés anglosajón fue impuesto a los negros por la esclavitud y colonización. No pretendía usar esa lengua, tengo temas propios ligados a nuestra cultura, lo que he hecho en más de 30 años con Real de Catorce al interpretar blues, rock y bolero, entre otros géneros.

Al cantar blues te conectas con el público, ¿cómo sucede?

Es algo que se trae en el interior. El blues es el entendimiento de la naturaleza humana. Involucra el conocimiento de los estados del alma y su intensidad, no necesariamente son melancólicos. Pueden ser joviales y alegres o muy hilarantes. El blues rítmico es muy bailable. Según los estudiosos, en África hay un espíritu que se llama Kumina que posee a quienes bailan y escuchan blues, los hace entrar en un estado estático o especie de nirvana. El blues que hago, lo aprendí de primera mano, tuvimos la fortuna de tocar en el bar Buddy Guy´s Legends en Chicago con muy buena respuesta. Luego fuimos al Rosa’s Lounge, donde llegan a tocar Eric Clapton y Super Blue, entre otros músicos. Nos aceptaron sin reserva en esa ‘Catedral del Blues’. El blues es una herencia que nos dejaron los negros para hacer con éste lo que sintamos.

¿Cómo defines tu blues?

Te voy a decir cómo veo al público de Real de Catorce. Es inteligente, sensual, con capacidad lúdica y erótica, así como con sensibilidad. Me asumo como una persona sensible que canta canciones apegadas a la vida real. Son autobiográficas, que hacen conexión con personas de cualquier edad. Es genuino, es la característica del blues en inglés. Esa parte auténtica que identificaba a los esclavos negros con sus raíces. Asumo ese ritmo con vínculos hacia mi país. El público mexicano es rico en percepción y capacidad de recepción de un producto cultural como es el blues.

La poesía está inmersa en tus canciones, ¿por qué?

Considero a la poesía como el conocimiento de la voz propia. Le llaman la musa. A veces no le hacemos caso al dictado automático que practican los surrealistas (inconsciente). Al hacerlo se rescata el instante lúdico y espontáneo para sorprender. Un buen recurso son bocanadas de metáforas en medio de un contexto musical. Por ejemplo, Rimbaud, precursor de los poetas simbolistas, ellos tenían un estilo metafórico y sugestivo. Después, los poetas de la generación beat que en los años cuarenta usaban el jazz como un conducto para expresarse. En los setenta, Bob Dylan, Jim Morisson y Leonard Cohen (poeta) hicieron poesía con rock. ‘Lanzar un poema es como una especie de epifanía’. Me atrajeron los poetas místicos como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. En cuanto a poesía contemporánea me gustan José Emilio Pacheco, Efraín Huerta y Eduardo Lizalde, por mencionar algunos.

¿Por qué el nombre Real de Catorce para tu grupo?

Real de Catorce es un nombre fortuito que prácticamente nos escogió. Es un estado de conciencia que se ubica geográficamente en el mapa. Los huicholes tienen un rico acervo cultural y místico. Esa etnia es la representatividad de nuestras raíces históricas. Pedimos permiso a los marakames (chamanes de los huicholes) de Real de Catorce para que nos cedieran ese nombre sagrado. Nos lo concedieron. Como generador de cultura tomo su legado para reafirmar identidad. Real de Catorce es un pueblo milenario, su cultura es equiparable en sincretismo con las sabidurías orientales, donde el ser y la conciencia son fundamentales para vivir. Hay gente que vive en la superficie y esto le suena como que pasó de moda. Conviví con los huicholes, aprendí que tenemos cuatro cuerpos: el cuerpo físico, el sutil (alma), el causal y el supercausal; éste es el más elevado. Las líneas que me pinto en la cara tienen ese significado, ligado a la búsqueda de uno mismo en este mundo.

En los años ochenta y noventa, sus canciones eran éxitos en los foros de rock. Inició el 2000, empiezan los conflictos en el grupo y tu enfermedad… ¿es la causa de la ruptura?

Quiero precisar que la consolidación del grupo Real de Catorce se dio desde que hicimos una exitosa gira de medio mes en provincias como Moscú, Leningrado y Riga, en la que fuimos aclamados con nuestro blues en español; por la gente que hablaba nuestro idioma por su contacto con la España socialista y la Cuba comunista. Después vino el exitazo en Chicago con dos conciertos en el Buddy Guy’s Legends. Posteriormente (en el 2000), inician los síntomas de esclerosis múltiple, se manifestó como mal de Parkinson. No imaginé que fuese una enfermedad incurable. Hasta el 2005 la diagnosticaron, un año después tuve un paro respiratorio. No podía seguir, estaba mi salud de por medio. Estoy discapacitado, tengo que estar en silla de ruedas porque casi no puedo permanecer de pie. Me sofoco al cantar, así, recurro al tanque de oxígeno. Mi padecimiento provocó conflictos internos con el grupo. Mi apariencia física puede reflejar que estoy bien, así parece. Al desconocer la enfermedad, mis ex compañeros de grupo me demandaron. De hecho, en un concierto que hicimos hace como cuatro años, me decían: “si te ves muy bien”. Como la esclerosis múltiple se esconde, puede ser un handicap en contra para quien no la conoce o no se sensibiliza. Me demandan por salarios caídos como si fuese su patrón, cuando fuimos un grupo independiente. Eso hizo que rompiera con la banda que eran mis amigos. El proceso sigue, es desgastante, pero tengo buenos abogados. Acudí al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Citaron a los demandantes para tomar cursos de sensibilización, nunca asistieron. Tengo una Red de Apoyo, se formó a través de mi familia, se contactó a la comunidad artística y a los fans, empezaron a aportar dinero para apoyarme, así grabé el primer disco solista, Lección de vida (2009).

Enfrentaste un duelo, ¿Lección de vida fue parte del proceso?

Enfrenté esta enfermedad como cualquier persona. La esclerosis se caracteriza porque el sistema inmunológico se deprime, entonces los estados de ánimo son muy cambiantes. Les llaman picos de ira, de euforia o depresión. Fue muy difícil aceptarlo y, sobre todo, saber que no tiene cura. Es necesario un duelo, como dices, para asimilar una noticia tan impactante. El disco fue parte del proceso. Es una enfermedad progresiva y degenerativa, es decir, va avanzando. Ahora se encuentra en un estado secundario progresivo. Se deteriora el organismo, el cerebro se reduce y la parte cognitiva se afecta. Me ayuda mucho el afecto de la gente, las terapias con la tanatóloga, la sabiduría de los huicholes y mi hija María José. También el deseo de seguir en esta vida ‘chambeando’. Voy a chequeos médicos intensivos frecuentes. Cada semana, me inyecta mi mujer, Patricia Aguirre, interferon (medicamento con un costo muy elevado), especie de quimioterapia que provoca fiebre y vómito, entre algunos efectos secundarios. Sin embargo, eso permite que la esclerosis no avance tan rápido.

“Habría que matarme, tendrían que matarme para arrebatarme el blues, mi dolido corazón se refugia en su calor, mi único consuelo de vivir”, dice la letra de “Quinqué”, ¿por eso sigues en la música?

No tanto así, mis últimas canciones hablan sobre la enfermedad. Por ejemplo, El blues de la esclerosis, una pieza instrumental en la que expreso cómo la considero. Mi cuerpo está afectado, pero mi alma está fundida con el universo. En la canción “Lección de vida” menciono el apoyo de mis amigos frente a una extraña enfermedad que se alojó en mi habitación. Tengo un audiolibro con poemas que habla de la esclerosis y los interferones.

Pero, ¿sé es un refugio el blues?

Claro, aunque, más que un refugio es el hálito de vida, es como el prana –aire- del hinduismo. Mantenerme creativo permite que el alma permee mi cuerpo para canalizar mi padecimiento. El blues es un disparador creativo con el cual manifiesto toda mi fortaleza. Hace unos meses, me tuve que rapar, fue un momento muy difícil. Pero la tanatóloga dijo que empezaba a aceptar al nuevo José Cruz, así que voy cada quince días a esa terapia. Con los jóvenes integrantes de Real de Catorce promovemos Razón de vivir, se lo dediqué a la cantante de rock Rita Guerrero, ya fallecida. Ese disco lo considero con mucha calidad en la grabación y manejo de la lírica, éste y Voy a morir son de lo mejor que he hecho.

José, ¿cuál es tu aportación al blues?

He recibido premios por mi trayectoria. En 1992 recibí la Medalla al Mérito de la Ejecución Musical de ALDF -por su aportación a la cultura en general, así como por su contribución al blues en castellano y a la poesía-. Algunos partidos políticos me otorgaron varios reconocimientos por mi legado, pero preferiría obtener una beca que me ayudara con los gastos de mi enfermedad.

¿Estás satisfecho con tu vida?

Estoy satisfecho, en paz y sereno. El proceso de trabajo interno que tengo que hacer es aceptar las cosas, no como un castigo, sino como parte de la vida. Con esta sabiduría valorarlas como bendiciones, si no tuviera esclerosis múltiple quién sabe dónde andaría.

¿Tienes miedo a la muerte?

No. La muerte no la veo como algo tan drástico. He aprendido a entenderla a través del Syrah Yoga, medito a diario. Cuando se presentan los picos de la esclerosis múltiple me rebasan, pero tomo medicamentos para eso. Además, viví en un ambiente cercano a la muerte. Nací un 2 de noviembre (1955), mis pasteles eran pan de muerto. Mi madre y abuela practicaban espiritismo. Mi abuela era médium. Escuchaba personas muertas en sus sesiones. Era en esta casa, aquí, en esta habitación (donde vive al sur de la ciudad). La veo muy natural, es darle una visión lúdica y creativa. Hay momentos de desasosiego, como el paro respiratorio que tuve en 2006 a consecuencia de la esclerosis múltiple. Me preocupé por mi hija y por algunos pendientes. Estoy pensando en hacer mi testamento. Sigo adelante. En marzo, estuvimos en Vive Latino, donde presentamos Razón de vivir –disco doble- con los talentosos integrantes de Real de Catorce: María José Camargo, voz y coros; Iván Villanueva, teclados y sintetizadores; Christian Villanueva, batería y percusiones; Rodrigo Pratt,bajo, y Arturo Waldo, guitarras. Daremos conciertos este mes en Puebla y en el D.F.

Por último, tu poesía se disfruta en el libro De los textos del alcohol,¿piensas publicar algo nuevo?

En breve será editado un libro biográfico escrito por Juan Pablo Proal y el prólogo estará a cargo de Julio Scherer.

Comentarios a esta nota: reportero@azteca21.com

Foto: José Cruz en su casa, durante la entrevista.
Azteca 21/Mercedes Osorio M.

 

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