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Por la Espiral - April 28, 2013

Crisis vs. empresas

De acuerdo con información de la Secretaría de Economía, para diferenciar entre el tamaño de una empresa y otra, hay que tomar en cuenta lo siguiente:  1) Micro, cuando en la industria emplea hasta 10 personas; en el comercio, hasta 10 personas y en el sector servicios, la misma cantidad. 2) Pequeña, cuando emplea de 11 a 50 personas en el sector industria; de 11 a 30 personas en el comercio; y de 11 a 50 personas en el sector servicios. 3) Mediana, cuando emplea de 51 a 250 personas en la industria; de 31 a 100 personas en el comercio; y de 51 a 100 personas en el sector servicios.
El  último Censo Económico  refiere que, en México, existen 3 millones 5 mil 157 unidades económicas que realizaron alguna actividad objeto de censo y en la que laboraron 16 millones 239 mil 536 personas. De éstas 40 mil corresponden a Pymes con orientación exportadora.
Hoy por hoy, como se sabe, son las Pymes y Minipymes las turbinas  del empleo en el país. Y por ello se espera que las políticas económicas y empresariales adoptadas por determinado gobierno pudieran favorecerles.
No obstante,  al no cumplir con todos los parámetros de regulación, las micro, pequeñas  y medianas empresas no logran acceder al financiamiento ni de Nafin ni de la banca privada, así es que en cuanto comienza a bajar la liquidez en caja y las deudas incrementan, sus escasos activos no les ayudan a sobrevivir y quiebran.
Por tanto, siempre quedan desamparadas de las políticas oficiales y a merced de las medidas de los bancos tanto del primer como del segundo piso.
Además, su caso, en general de Pymes y Mipymes es muy distinto al de la gran empresa. Los cambios son notables porque mientras las primeras y segundas son casi siempre empresas familiares donde sus miembros aceptan sacrificar ganancias en pro de la rentabilidad y permanencia en el tiempo; en las últimas, priva el beneficio de los miembros de su  Consejo de Administración.
Adicionalmente, los ejecutivos de primer nivel rehúsan perder privilegios, sobresueldos, aguinaldos más compensaciones anuales, pago de uno o dos chóferes, porque hasta a la familia se beneficia con cargo directo a las cuentas de la empresa; viáticos, comidas y muchos más gastos que pasan por administrativos y que son netamente de consumo personal.
¿Qué beneficios genera a la empresa pagar el conductor privado para la familia del empresario? O una comida carísima de negocios para impresionar a un tercero del que no siempre se obtiene la firma por un acuerdo redituable.
En las grandes empresas, la palabra crisis se traslada inmediatamente a la reducción de nómina, es la prioridad en nombre de una austeridad que no aplica en los altos mandos, ni en los dueños y accionistas.
Todavía recuerdo la supuesta austeridad aplicada en Grupo Financiero Serfín de 1997 a 2000, estrenando un edificio lujosísimo en Santa Fe.
En el interior del inmueble que alberga a directivos y altos mandos, en ese entonces, había cartelones para los empleados invitándolos a reciclar hojas, no desperdiciar los recursos en la oficina y contar con llamadas restringidas. El edificio quedaba a semioscuras –para ahorrar en la factura de la luz- después de las 18 horas cuando la mayoría de los empleados salían para casa.
Por economizar llevaron a cabo ajustes de personal, redujeron áreas y desaparecieron algunas más. El colmo: su director, Adolfo Lagos, llegaba en helicóptero a su oficina en Santa Fe. La austeridad no aplica para todos.
El punto central es que toda crisis es siempre  el pretexto para muchas grandes empresas para quitar empleos fijos, ahorrar pagos al IMSS y otras prestaciones a cambio de contratar eventuales con sueldos todavía más bajos.
Habrá despidos, pero la jauja seguirá en dueños y directivos quienes en carne propia deberían dar el ejemplo con sus propios sueldos, sobresueldos, prestaciones y disponibilidades absurdas. Si lo hicieran, podrían conservarse muchos empleos.
Desafortunadamente, cada crisis desnuda las verdaderas intenciones de cada empresario, por supuesto no todos son iguales, los hay quienes llegan a sacrificar sus propios beneficios trimestrales y anuales en pro de la colectividad.
Pero digámoslo con toda franqueza es una rara avis, dado que predomina el empresario depredador  que termina, tarde o temprano hundiendo su negocio.
Pd. Mi twitter es @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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