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Columnista Invitado - April 26, 2013

¿Suprimir la SEP?

En cuanto a la Evaluación Universal de Docentes, realizada el último trimestre del año pasado, sólo hicieron el examen 264 mil maestros, de un total de 503 mil convocados.

Los que no fueron al examen, entendemos sus razones: rehúyen la exposición pública de la precariedad de sus conocimientos.

Y los 264 mil que sí tuvieron el valor de someterse a la evaluación, obtuvieron una calificación promedio de 5.8.

Es decir, los mejores maestros fueron, en promedio, reprobados. No hubo consecuencias, pues la evaluación fue voluntaria. Y en caso de haberse tomado medidas, nos quedamos sin profesores.

En resumen: ni los candidatos a ocupar plazas vacantes están preparados, ni los que ya tienen una plaza tienen la capacidad para dar clases (Pablo Hiriart, Maestros, falta explicar, Diario La Razón, 05 de abril del 2013).

Etty Estévez Nenninger, académica de la Universidad de Sonora ha advertido que:

Hay motivos para mostrar escepticismo frente a la reforma educativa impulsada por el gobierno de Peña Nieto. Está por verse cómo será afrontada la montaña de obstáculos que podrían dejarla en letra muerta, pese a que su sentido general ha quedado plasmado en la Constitución (Etty Estévez Nenninger “El potencial de la reforma educativa”, periódico Excélsior, 20 de enero del 2013).

En efecto, los obstáculos no tardaron en aparecer. El columnista Fernando Quiroz, apunta:

El conflicto de los maestros de la CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero) contra la Reforma Educativa, ha derivado en un enfrentamiento con los gobiernos estatal y federal que puede cobrar tintes de desobediencia civil.

Hace unos días marcharon junto con guardias comunitarios armados con escopetas y rifles al centro de Chilpancingo, ante la mirada del Ejército que resguarda del crimen organizado al estado de Guerrero.

El diálogo con autoridades federales y estatales no ha servido para distender el conflicto, al contrario ha envalentonado a los maestros paristas de Guerrero, al grado que ya cierran centros comerciales y continúan con bloqueos a la Autopista del Sol.

El desalojo “pacífico de plantones” no sirve, los maestros siguen bloqueando carreteras y ahora comercios. ¡No es justo para la sociedad! (Fernando Quiroz, “Desobediencia civil”, Milenio Diario, 14 de abril del 2013).

Ante este panorama la sociedad civil está dispuesta a impartir clases extramuros:

“La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y la Coparmex Guerrero anunciaron que en caso de que haya un paro de labores del magisterio en esa entidad, se impartirán clases extramuros para garantizar el derecho a la educación de los alumnos. En conferencia de prensa, la presidenta de la UNPF, Consuelo Mendoza García, señaló que muchos ciudadanos ya se han sumado a esta iniciativa de impartir clases fuera de los salones, “lo que deja ver la preocupación de la sociedad civil por el peligro de que el ciclo escolar se interrumpa”…

“Coincidieron en que “la educación escolar es un derecho que debemos defender por encima de cualquier otro interés”. Subrayaron que como ya ocurrió en Morelos hace cinco años, la sociedad ha demostrado que estando unida, puede impedir que un grupo de personas con privilegios e intereses impongan su voluntad en detrimento de los derechos de los niños y los jóvenes a recibir educación.

“Agregaron que las casas, las empresas, o los espacios públicos podrán ser el escenario para que padres de familias, niños y sociedad en general, retomemos las clases y digamos Sí a la Calidad en la Educación, Sí a la continuidad en las clases. Por ello exhortaron a la autoridades educativas a garantizar la seguridad para quienes decidan impartir clases extramuros” (Periódico sinembargo.mx, 10 de abril del 2013).

http://www.sinembargo.mx/10-04-2013/585552

SUPRIMIR LA SEP

Precisamente fue la COPARMEX quien reprodujo en su publicación “Entorno” un original y sugerente artículo de Gabriel Zaíd intitulado “Suprimir la SEP”, aparecido en la revista Contenido en agosto de 1989 y cuyas reflexiones continúan vigentes:  

¿Qué ganan los maestros mexicanos con pertenecer a un sindicato de cerca de un millón de miembros?

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es el mayor del  país y uno de los mayores del mundo. Rebasa a cualquier sindicato de los Estados Unidos, Brasil y todo el continente. Es mayor que cualquiera de Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia.

Con tanta fuerza, se diría que los maestros deberían estar mejor que nadie. Pero sucede exactamente al revés: están mal.

Reciben menos que en muchos sindicatos medianos, pequeños y hasta insignificantes. Y no por casualidad: los maestros ganan poco, precisamente porque pertenecen a un sindicato demasiado grande. Los que ganan con el gigantismo son los intermediarios políticos.

Una vieja tradición escolar, que no ha desaparecido, es que las escuelas dependan de los padres de familia. Esta solución tiene ventajas educativas (mejora la calidad de la educación), económicas (el costo social es menor) y políticas (los problemas se resuelven entre los interesados y ahí mismo, no entre caciques sindicales y federales a mil kilómetros).

En el extremo opuesto, están los elefantes educativos: cuestan más, educan menos, pagan mal. ¿Cuál es la ventaja? La ventaja del mayoreo para los intermediarios que compran y venden control político. Las riendas sindicales y burocráticas permiten a los grandes rajás darse el lujo de pastorear un desfile de elefantes, a costillas de los maestros, los alumnos, los padres de familia.

Para tener mejor educación y pagarles mejor a los maestros, a un costo global menor para la sociedad, hay que suprimir la maraña intermediaria o cuando menos reducirla.

La SEP debería desaparecer

Cuando mucho, reducirse a certificar el aprendizaje, en vez de proveer la enseñanza: Tú tráeme un niño que sepa leer, escribir y hacer cuentas y yo te doy mil pesos (o lo que corresponda) y le extiendo un certificado de primaria, sin importar cómo haya aprendido.

El concepto básico sería pagar por habilidades adquiridas, dejando en libertad a los maestros, los padres de familia y las autoridades locales para que se organicen como quieran: escuelas estatales o municipales, públicas o privadas, empresas o cooperativas, en aulas, en otro tipo de lugares o en sus casas (con maestros particulares, padres hermanos, parientes o vecinos que enseñen).

Dentro de ese concepto, las habilidades que hacen mucha falta en el país deberían prestigiarse y ser especialmente bien pagadas a los jóvenes que se conviertan en plomeros, electricistas, carpinteros, mecánicos, de preferencia con una cantidad suficiente para que compren su herramienta y empiecen a buscar trabajo por su cuenta.

Con el mismo espíritu, habría que financiar a los maestros que quisieran trabajar por su cuenta, sobre resultados, facilitar que fueran dueños o socios de escuelas que de veras enseñen.

Desgraciadamente, así como el campo está organizado para el control político, no para la producción agrícola, la educación está organizada para el control político, no para educar. Se busca fomentar la dependencia, no la independencia.

Se trata de romper la relación directa maestros-alumnos-padres de familia para subordinar las comunidades escolares a relaciones verticales a través a través de las riendas intermediarias del poder que converge en la presidencia.

En vez de que los padres les paguen a los maestros y les exijan resultados, el gobierno impone impuestos a los padres, se adorna concediéndoles escuelas, contrata a los maestros, se los entrega al sindicato como una concesión y monta una inmensa burocracia para administrar todo esto y repartir otras concesiones: incorporaciones escolares, subsidios, compras, construcciones, aprobación de textos editables, certificaciones, plazas, etc.

Esta maraña de intermediarios sale sobrando, estorba a los padres, los alumnos, los maestros, reduce la calidad de la educación, aumenta el costo, fomenta la corrupción, se roba el tiempo educativo en luchas por el poder, ambiciones y conflictos que nada tienen que ver con la educación misma. Pero organiza el control político. Los padres, los maestros, los alumnos, viven en la perpetua dependencia: esperando que lleguen  de arriba las concesiones favorables.

Se produce una inversión de clientelas: los verdaderos clientes de un maestro, con los cuales tiene que quedar bien, no son los padres de familia que esperan resultados educativos: son sus jefes del SNTE y de la SEP, de los cuales depende su carrera.

Un maestro que olvide quiénes son sus verdaderos clientes, que se entregue exclusivamente a la enseñanza, no llegará muy lejos. Para subir, hay que viajar a los centros de poder, quedar bien arriba, no abajo. Los ejemplos abundan: desde los maestros rurales ausentistas hasta los triunfadores, que llegaron a diputados, senadores, embajadores, gobernadores, secretarios de Estado y millonarios, en un largo ascenso de los libros al poder.

La vigencia de las reflexiones de Gabriel Zaíd son confirmadas hoy en día por el  periodista Ricardo Alemán:

Resulta que el viejo PRI —el mismo que aún sigue vivo— es responsable de crear monstruos como el SNTE, la CNTE, las normales rurales y grupos de presión como el SME, Antorcha Campesina y Los 400 Pueblos, entre otros…

Ese mismo PRI es el padre del chantaje, la presión y la amenaza a través del bloqueo de calles, toma de carreteras, plantones y paralización de comercios. Y, si tienen dudas, es posible documentar —en buscadores de la red— que buena parte de los integrantes del gabinete presidencial y gobernadores del PRI han empleado las mismas prácticas en alguna etapa de su formación política, prácticas usadas por los mismos grupos que hoy tienen en problemas al gobierno de Peña Nieto.

Más, durante su campaña al gobierno mexiquense y en su campaña presidencial, Peña Nieto utilizó el apoyo del SNTE y se valió del voto de grupos disidentes de la CNTE —y otros como Antorcha Campesina— que desde siempre han mantenido un vínculo fundamental con el PRI —sean en sus gobiernos municipales, estatales o el federal—, partido que los mantuvo en un puño y siempre comieron de la mano de los gobiernos del tricolor.

Y ese mismo PRI es padre del control corporativo que le dio razón de ser al SNTE y a la CNTE, padre de los modos de presión política para doblar al poder, chantajear a los gobiernos, tirar a tal o cual líder, alcalde, gobernador o jefe político…

la pregunta obligada es si ese PRI será capaz de contener a sus pequeños monstruos. Y la respuesta puede resultar lapidaria, increíble, pero no por ello menos cierta.

Sí, el PRI de hoy sí es capaz de contener la revuelta que vemos en Guerrero, Oaxaca y Michoacán, y que se pudiera extender a otras entidades…:

Porque lo que reclaman las dirigencias disidentes del magisterio no es tirar la reforma educativa y tampoco mejorar la calidad de la educación. No, en realidad reclaman parte del botín del nuevo gobierno, so pena de tumbarlo.

Dicho de otro modo, exigen que el PRI y el gobierno de Peña Nieto los tome en cuenta para continuar con la depredación del dinero público (Ricardo Alemán, “Los cuervos les sacan los ojos”, periódico El Universal, 14 de abril del 2013).

Además, la columnista Andrea Cataño Michelena señala que:

La CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) que aunque en Guerrero tiene un número muy inferior de agremiados que en Oaxaca y Michoacán, posee, en cambio, una increíble capacidad para armar camorra. Y es que no lo hacen solos, cuentan para ello con las corrientes más radicales maoístas, estalinistas, anexas y conexas del EPR y el ERPI (Andrea Cataño Michelena, “La rebelión de los ‘maistros’”, periódico El Sol de México, 12 de abril del 2013).

Recordemos que:

El presidente de la Concanaco-Servytur, Jorge Dávila Flores, aseguró que los bloqueos de maestros en la Autopista del Sol provocaron pérdidas por alrededor de 30 millones de pesos, aunque la cifra final “seguramente será superior”.

Indicó que el daño fue en contra de por lo menos 500 comercios, hoteles, restaurantes, agencias de viajes y prestadores de servicios turísticos de Taxco, Acapulco y otras poblaciones de Guerrero.

La razón, dijo, fue por cancelaciones de reservaciones de cientos viajeros que se vieron impedidos para llegar a sus destinos, luego de que desde el pasado 22 de marzo, maestros que se oponen a la reforma educativa, recientemente aprobada por el Congreso de la Unión y los congresos locales, bloquearon por más de ocho horas la Autopista del Sol (Periódico El Financiero, 02 de abril del 2013).

Y Gabriel Zaíd así concluía su artículo en 1989:

Por eso hay que suprimir la SEP y el SNTE, devolviendo la educación a los poderes locales y a la sociedad civil. No hay nada que haga la SEP que no puedan hacer los Estados.

Habría que empezar por dividir la SEP en 32 secretarías y el SNTE en 32 sindicatos. Luego, en cada Estado (y el Distrito Federal) habría que devolver más aún el poder educativo: a cada municipio, a cada escuela.

(Gabriel Zaíd, Entorno, publicación de la Confederación Patronal de la República Mexicana, año 2, no. 19, agosto, México, 1989, originalmente publicado en la Revista Contenido en el mismo mes y año).

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