Columnista Invitado - March 17, 2013

Fui a Tabasco

Voy como brisa ligera
esta desdicha arrastrando,
por acá voy añorando
aquella tierra costera;
que diariamente me diera
las frondas de Macuilis,
del Grijalva su desliz
y la eterna verde sombra,
que al fuereño tanto asombra
y que lo hace tan feliz.

Tabasco ¡Te extraño tanto!
que´n mi décima lo grito,
con ese son exquisito
que solo produce llanto;
fuiste ese cálido manto
de mi ser obnubilado,
brindándole con agrado
esa añorada promesa,
que diste con gentileza
a mi numen ya cansado.

Tabasco, del desvarío
donde bogaba inconsciente,
me rescatas dulcemente
con el brillo de ese río
que rodea el gran caserío
de Villa Hermosa, ciudad
que recibe con bondad
al que ansioso la visita,
metrópolis tan bonita,
solo se dan por allá.

En mis pupilas te quedas
como lagrima enquistada,
eternamente guardada
así es más fácil que accedas
y con tu calidez agredas
mi tozudez reluctante,
por revivir ese instante
por mi jamás olvidado,
¡Tabasco gentil estado!
hoy te recuerdo flagrante.

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