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Buenas Noticias - March 3, 2013

Rescatan sones, minuetes, corridos, canciones, angelitos, canarios, jarabes y malagueñas, legado musical de la Costa Sierra de Michoacán

Con esta grabación, la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llega al disco número 54 la colección Testimonio Musical del México, que tienen entre sus tareas “la investigación, documentación y difusión de la música popular y tradicional de México”.

En la Costa Sierra, al suroccidente de Michoacán, explicó Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH, se han gestado, desde hace ya varios siglos, formas y estilos musicales con personalidad propia que, no obstante, evidencian su parentesco con regiones aledañas, como la llamada “tradición mariachera” de Jalisco, Colima y Nayarit, entre otras.

Para lograr la compilación musical de dicha área, el etnólogo destacó la labor emprendida en 2008 por el joven investigador Alejandro Martínez de la Rosa, “quien acudió a grabar las fiestas, a platicar con la gente, con los músicos, a descubrir piezas antiguas y contemporáneas”.

En la región serrana y costera de Michoacán y Guerrero, durante varios siglos, se produjo “un gran mestizaje, no solo del componente indígena y español sino también de África, de China y Japón, incluso de la Polinesia”. Por ello, en la música de la Costa Sierra encontramos “ritmos que muy poco se habían escuchado, tales como danzas de tabla, sones de paño y danzas de conquista, y una diversidad de géneros sorprendente”, destacó Muratalla.

El subdirector de la Fonoteca señaló que “la misma región se impone, tiene sus peculiaridades culturales y geográficas”, donde conviven el carácter serrano, más introvertido, con la alegría propia de los costeños que se juntan y forman mezclas e hibridaciones muy interesantes. El hallazgo de esta grabación e investigación es que se percata de este intercambio.

El disco compacto se acompaña de un estudio introductorio que aporta la definición geográfica de la Costa Sierra (que incluye los municipios michoacanos de Lázaro Cárdenas, Arteaga, Tumbiscatío, Aquila, Aquililla, Chinicuila, Coalcomán y Coahuayana), su devenir desde tiempos prehispánicos con la presencia de culturas indígenas, la llegada de los españoles, la vida de las haciendas en la Colonia y las distintas influencias musicales que hoy cruzan la región producto de la migración de sus pobladores.

La investigación a cargo de Martínez de la Rosa, describe las principales celebraciones musicales, religiosas y civiles que suceden en la Costa Sierra, como las dedicadas al Señor Santiago, Todos Santos y la Virgen del Guadalupe, en poblados como Coalcomán, Arteaga, Coahuayana o Guagua. También los bailes y danzas en bodas, bautizos y sepelios, además de la dotación característica de violines, guitarra, guitarra de golpe, vihuela, tololoche, tambora y la llamada arpa grande de 32 y 38 cuerdas.

Entre las aportaciones de la investigación destaca la nómica (sentencias, refranes) de “músicos viejos” portadores de la tradición, en sitios como Coahuayutla (Guerrero), La Unión, Infiernillo y Arteaga, entre otros. Sobresale la presencia de Graciano Jiménez Mendoza, Don Chano, músico nahua de más de 90 años de edad y “el único constructor de arpa indígena”.

De la Sierra Morena vienen bajando, zamba… incluye las grabaciones del corrido revolucionario La Adelita, interpretada por el arpero José Chávez, de 82 años; La Veralda, chinela interpretada con arpa por José García Abarca, de 83 años, y el son La Chamaca, donde participa el tamborero Rodimiro Landa, de 82 años, todos ellos vecinos de Arteaga, Michoacán.

Otros intérpretes que sobresalen en el nuevo disco compacto de la Fototeca del INAH, son los violinistas Rito Rosales Baldovinos (1925) y Eulalio Becerra Carrillo (1929), que en 2007 eran de los pocos músicos que recuerdan el repertorio viejo de los conjuntos de arpa, quienes además participaban en la pastorela que se escenificaba con música, cantos y juegos.

Por último, recoge el corrido La muerte de Marcial Tapia, que hace la crónica de un personaje envuelto en la “producción de enervantes” en la sierra michoacana conocido como “El Tigre de la Sierra”.

Fuente: (INAH)

 

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