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Inolvidables - February 28, 2013

“Último Refugio México”, exposición en Berlín que documenta como Gilberto Bosques, Cónsul de México en Marsella, salvó a 40 mil personas de los nazis

La Academia de las Artes, situada casi frente a la Puerta de Brandenburgo, con su entrada principal en la Plaza París, el lugar que es el magneto principal para berlineses y visitantes, es el escenario de esa muestra. La exposición se inauguró el 2 de diciembre del 2012 y concluirá el 14 de abril próximo.

La exposición se titula “Letzte Zuflucht Mexiko”, que significa “Último Refugio México”. Está montada en el área abierta al público de la Academia de las Artes, una de las instituciones mas connotadas de Alemania y que atrae a muchos visitantes por su excelente ubicación y su renombre. Está integrada de fotografías de gran formato y textos con 25 biografías escogidas.

Las biografías son las de judíos y alemanes opositores al régimen de Hitler que tuvieron que huir de Europa por ser perseguidos. El protagonista de la exposición es la figura del Gilberto Bosques, quien nació en 1892 y murió en 1995.

En la exposición se narra que Gilberto Bosques, en su calidad de Cónsul mexicano en el puerto francés de Marsella consiguió salvar la vida de alrededor de 40 mil personas.

Llevó a cabo esa operación de salvamento por instrucciones del Presidente Lázaro Cárdenas, y tuvo lugar de 1940 a 1942, en medio de dramáticas circunstancias. Miles de ellos habían conseguido huir de Alemania pero las tropas nazis entraron al sur de Francia y continuó la persecución.

El cónsul mexicano Gilberto Bosques no sólo proporcionó visas a esos perseguidos políticos sino que les consiguió hospedaje y boletos de barco para salir rumbo a México. Entre ellos hay nombres muy conocido del mundo cultural alemán de esos años, que después prestaron testimonio sobre lo sucedido.

Entre ellos se cuentan la escritora alemana judía Anna Seghers, así como escritores, músicos y artistas, entre ellos Alexander Abusch, Hanns Eisler, Ludwig Renn, Steffie Spira, Jeanne y Boro Uhse, Paul Westheim, Egon Erwin Kisch, muchos de ellos berlineses.

El director de la agrupación alemana denominada Aktives Museum, Kaspar Nürnberg, declaró hoy en Berlín a Notimex que la exposición ha generado interés entre el público y ha sido muy visitada.

Ha sido además el tema de reportajes en diarios alemanes que circulan en todo el país, así como de la televisión y la radio alemanas, dijo.

Esa agrupación promueve la realización de exposiciones en Alemania y a ella se debe que la prestigiosa Academia de las Artes en Berlín acogiera la muestra durante casi cinco meses.

La exposición cuenta con un amplio programa de conferencias en la Academia de las Artes, entre ellas una lectura de “Crisanta”, de Anna Seghers, quien vivió cinco años en México y después regresó a Alemania.

Son textos que escribió durante esos años en México pero ella misma declaró que las impresiones sobre el país y la gente apenas las comenzó realmente a procesar una vez que regresó a Alemania.

“Crisanta” fue publicada en 1951 y es una de las obras de Anna Seghers que tienen a México como protagonista. Kaspar Nürnberg comentó que en esos textos plasmó su percepción de la vida cotidiana en México en aquellos años.

El personaje central de esos textos es Crisanta, una joven mexicana analfabeta que trabaja en una tortillería. Las narraciones están escritas sin crítica ni ánimo patético ni sentimentalismo.

La obra humanista del Gilberto Bosques terminó en noviembre de 1942, 3 años antes del término de la Segunda Guerra, cuando las tropas alemanas ocuparon el sur de Francia.

La exposición en la Academia de las Artes en Berlín incluye el testimonio del propio Gilberto Bosques, quien a causa de su labor fue aprehendido por los militares alemanes y estuvo un año junto con parte de su personal del Consulado recluido por los nazis en Bad Godesberg, hoy conurbado con la ciudad de Bonn.

El lugar en que fueron ubicados fue en el Hotel Dressen, que fue escenario de varios encuentros presididos por Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra. “La comida era mala, contó Gilberto Bosques-, sólo había un alimento al día: un diminuto pedazo de pan y la mitad de una salchicha”.

El diplomático mexicano regresó después de la Segunda Guerra a México. Murió en la capital mexicana el 4 de julio de 1995.

Fuente: (Notimex)

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