Home 99 pasiones en la historia de México Contigo en la distancia, amada mía, estoy

Contigo en la distancia, amada mía, estoy

Se casaron el 21 de noviembre de 1880 y se establecieron en la Ciudad de México.  Son contradictorios las versiones sobre el matrimonio.  Por un lado se señala que debido al desamor Victoriano Huerta comenzó su larga y fiel devoción al coñac y se entregó a decenas de amoríos mientras su abnegada esposa se hacía cargo de los once hijos que procrearon; y por otro, el principal biógrafo de Huerta, Michael C Meyer, escribe al respecto:  “ llevaba una vida matrimonial honesta y era un buen padre”.

Emilia fue descrita como una mujer de gran educación, fina y llena de virtudes y elegante.

Tras el golpe de Estado a Madero, Emilia tomó su papel de primera dama y gracias a todas sus cualidades lo hizo con gran naturalidad y apegada al protocolo del que poco sabía su marido.

Algunos fines de semana el presidente Huerta con su esposa y sus hijos solían ocupar una casa que tenían en Popotla.  Se olvidaba el general de las formas y pedía a Emilia que le cocinara puerco en chile pasilla o enchiladas de mole, como una familia común y corriente.

Cuando partieron al exilio en 1914, Emilia acompañó a su esposo a Barcelona y poco después a Nueva York donde Huerta preparaba un levantamiento y así volver al poder.

La cirrosis hepática acabó con la vida del ex.presidente en 1916, su viuda  permaneció en los Estados Unidos hasta que pudo regresar a la ciudad de México y ocupar una vieja casa de la colonia San Rafael donde falleció en 1940.

Nunca se escuchó una queja respecto a Huerta, comentarios celosos de lo que el general sentía por su hermana, ni un solo reproche; si los tenía se los llevó a la tumba.

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