Home Del Toro Lirio entre cardos
Del Toro - January 6, 2013

Lirio entre cardos

Todo ello sucede con un texto recién publicado (por Edicions Bellaterra, esa editorial catalana cuya apuesta por la Tauromaquia debería ser valorada) : Elogio y refutación de la quietud, con el subtítulo Una tauromaquia (casi) imposible. José Tomás vs Morante de la Puebla. Su autor es Antonio Pradel, un joven madrileño residente en Sao Paulo que pone sus estudios en Bellas Artes e Historia del Arte al servicio de un ensayo didáctico, apasionante, pormenorizado y abundante en (necesarias) citas de muy diversos autores y en el que, sobre todo, aparece el toreo desde la coordenadas que lo hacen más reconocible, esas que van del arte a la emoción, de la creación a los sentidos, del valor a la inteligencia, de la filosofía a la convulsión, de la belleza a la jondura, del arrebato al sosiego. De la mente al alma.

Los dos protagonistas, dos tauromaquias en apariencia tan distintas como las de José Tomás y Morante, que el autor acaba demostrando unidas en su búsqueda de un nuevo cánon que tiene en el tiempo que se para su razón de ser. No estaríamos hablando (aunque también) del primero de los tres (otros añaden un cuarto, cargar la suerte) sagrados cánones del toreo (parar, mandar y templar) sino de aquel al que uno, el de Galapagar, sale al encuentro, trazando sobre el albero líneas rectas (en palabras del autor) y el otro, el de La Puebla, dibuja arabescos (también según el autor).

Las referencias a Belmonte (por encima de Manolete, al que todos y el mismo torero invocan) son constantes cuando de José Tomás se trata, mientras que a las habituales de Curro o Paula, Pepe Luis, Manolo González, para explicar a Morante, Pradel introduce sorprendentes en principio y lógicas unas vez leídas, con Domingo Ortega y Silverio Pérez.

La quietud y el quietismo; la gracia y la levedad. José Tomás y Morante, un mano a mano literario que descubre claves hasta ahora desapercibidas, que huye de maniqueismos, lisonjas e incensiario y, por ello, resulta tan diáfana, pura y trascendente como es su toreo. El toreo que debería ser. “Torear es, literalmente, vivir dentro del instante” escribe Pradel. Lo dicho, un lirio entre cardos.

Fuente: (burladero.com)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *