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Sitios Arqueológicos - December 21, 2012

En 2012, el INAH abrió al público siete sitios arqueológicos en Chiapas, Hidalgo, Tlaxcala, Quintana Roo, Oaxaca y Guanajuato

Resultado del rescate, exploración y restauración de las antiguas edificaciones por parte de especialistas del INAH, a partir de este año ya pudieron ser recorridos los sitios arqueológicos de Atzompa (Oaxaca), Pahñú (Hidalgo), San Miguelito (Quintana Roo), Tecoaque (Tlaxcala), Lagartero e Iglesia Vieja (ambos en Chiapas) y El Cóporo (Guanajuato), que se suman al mapa del patrimonio cultural del país.

Desde perspectivas encaminadas hacia formas incluyentes e integrales de conservación de los recursos arqueológicos, a estos antiguos lugares también se les dotó de infraestructura y servicios necesarios para la educada atención de los visitantes, así como museos de sitio y salas de interpretación que ayudan a comprender la relevancia cultural de cada uno.

Dichos centros ceremoniales, además de abundar en el conocimiento de culturas como la maya y la zapoteca, ponen en relieve los alcances de civilizaciones y tradiciones poco conocidas, como las culturas xajay y zoque.

Aunque algunas de las zonas arqueológicas abiertas este 2012, tienen antecedentes de ocupación siglos antes de Cristo, alcanzaron su esplendor centurias después, por ejemplo, Iglesia Vieja, tuvo su auge entre 250-600 d.C., mientras San Miguelito, en Quintana Roo, fue poblado en un periodo tardío, hacia 1250-1550 d.C.

De acuerdo con Antonio Huitrón, director de Operación de Sitios del INAH, del vasto patrimonio arqueológico de México, 187 sitios cuentan con condiciones para su visita, distribuidas de la siguiente manera: Zona Maya con 57 zonas arqueológicas; Centro de México con 44 (casi el 50 por ciento están en el Estado de México); Golfo de México con 17; Norte con 14; Occidente con 12, y Oaxaca y Guerrero con 10 cada uno.

La selección de las siete nuevas zonas arqueológicas abiertas este año, se basó en cuatro criterios: certeza jurídica en lo relativo a los predios sobre los que se asientan los monumentos arqueológicos; el establecimiento de un programa de investigación a corto, mediano y largo plazo; su conexión a poblaciones necesitadas de fuentes de empleo; y finalmente, la accesibilidad y dotación de servicios para su visita.

Otro aspecto innovador en el manejo de las nuevas zonas arqueológicas, es su armonía con el entorno natural inmediato. Adicionalmente, como es el caso de Lagartero, en Chiapas, cuya poligonal está asociada con áreas naturales bajo protección, de modo que la parte ecológica se preserva como integrante imprescindible del patrimonio cultural.

Asimismo, la apertura de estos sitios también contempló la participación los tres órdenes de gobierno y de las comunidades con acciones concretas para su protección y conservación a largo plazo.

Así, cada una de estas zonas puestas en valor —concluyó el arqueólogo Antonio Huitrón—, “amplían las posibilidades de conocimiento sobre las culturas prehispánicas que poblaron los actuales estados del país, y representan importantes destinos culturales “que aprovechados adecuadamente serán polos para el desarrollo social y humano”.

El Cóporo (Guanajuato): Ubicado a 15 km al sur del municipio de Ocampo, este sitio fue un antiguo centro de poder que, entre 500-900 d.C., llegó a dominar cerca de 30 asentamientos del Valle de Ocampo, en el hoy noroeste guanajuatense. Sus vestigios arquitectónicos son testimonios de la compleja estratificación social que tuvo, compuesta por sacerdotes gobernantes, militares, administradores, comerciantes, alfareros, lapidarios y campesinos, entre otros sectores.

Atzompa (Oaxaca): Fue habitado entre 650 y 900 d.C., y aunque junto con otros conjuntos, rodea el espacio principal de Monte Albán, no se trató de un barrio más de la gran urbe zapoteca, sino de una pequeña ciudad satélite. Se fundó en la colina norte, desde donde tenía control sobre el fértil Valle de Etla, del cual procedía el tributo, y se podía vigilar la Mixteca, región con la que había rivalidad.

El Pahñú (Hidalgo): Se localiza en Tecozautla, sobre una loma que fue acondicionada para elevar los edificios del centro ceremonial integrado por tres conjuntos. El asentamiento es contemporáneo de las culturas de los periodos Clásico y Epiclásico, que en la región están representadas por Teotihuacan y Tula, respectivamente. Además, en el ámbito local se adscribe dentro de la cultura xajay, que se desarrolló durante cinco siglos, de 450 a 950 d.C., aproximadamente.

San Miguelito (Quintana Roo): Se encuentra en el km 16 del Bulevar Kukulcán, en Cancún, y formó —junto con el sitio El Rey— parte de un gran conjunto de templos, altares, palacios y casas de madera y palma, dispuestos a lo largo de casi 3 km. El asentamiento se creó alrededor de 1200-1350 d.C. Para el siglo XV, poco antes de su abandono, era parte de una provincia llamada Ekab (“tierra negra”, en maya), que era un territorio gobernado por varios linajes.

Tecoaque (Tlaxcala): Fue habitado por los pueblos teotihuacano y acolhua, y destacó por ser una de las urbes prehispánicas que logró la captura de una de las caravanas de Hernán Cortés, en 1520. Sultepec-Tecoaque tuvo dos momentos de ocupación: el primero, por teotihuacanos durante el periodo Clásico (300-500 d.C.); el segundo, por acolhuas que reocuparon el lugar en el Posclásico (1300 a 1520 d.C.). Se integra por aproximadamente 15 estructuras distribuidas en un centro ceremonial con cuatro templos y un área habitacional.

Lagartero (Chiapas): Es un sitio colindante con Guatemala, que fue habitado hace 1,700 años y representó un lugar de paso de aspectos culturales e ideológicos entre distintos grupos de filiación mayense. Se pueden observar cuatro pirámides, nueve altares, un juego de pelota, siete basamentos habitacionales y tres estructuras.

Iglesia Vieja (Chiapas): Se yergue sobre una elevación a 740 msnm, a 4 km al norte de la ciudad de Tonalá. Destaca por su arquitectura realizada con grandes bloques de piedra granita, de hasta 2 metros y mayores a una tonelada, lo que lo convierte en uno de los pocos sitios megalíticos en México. Pudo ser la capital de esa región en el periodo Clásico Temprano, hacia 250-400 d.C.

Fuente: (INAH)

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