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Libros - November 26, 2012

La Feria Internacional del Libro (FIL), rinde emotivo y sentido homenaje a la escritora Elena Poniatowska

En un breve discurso, la periodista y escritora de más de 50 títulos aprovechó los micrófonos para enumerar los mejores bienes de México: “Tenemos que salvaguardar todo lo que es bueno de nuestro país, desde luego lo primero es la UNAM, también la UAM y ahora la FIL”. Sus palabras ocasionaron que el público estallara en aplausos luego del escándalo que se produjo por entregarle el Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances a un escritor que se ha sido acusado de plagio.

Antes de iniciar el homenaje, el presidente de la feria, Raúl Padilla López, tomó la palabra para agradecer la presencia “a una escritora fundamental del México, experta en el difícil arte de la entrevista, militante de izquierda. Una mujer que está comprometida con la denuncia del dolor, con la búsqueda de la equidad, porque ser testigo implica cierta conciencia de la complejidad humana”.

Acto seguido, el rector general de la Universidad de Guadalajara, Marco Antonio Cortés Guardado, le entregó una medalla conmemorativa en honor a sus 80 años de vida.

Los amigos de la princesa

“Había una vez una princesa, que se llamaba Selenita…” con el humor y la creatividad que caracterizan a Rafael Barajas, el Fisgón, inició el homenaje con el relato caricaturizado de la vida de Elena Poniatowska.

“Cuenta la historia que el día de su nacimiento varias hadas le regalaron muchos dones, el hada Jesusa le dijo esta niña tendrá el don de la inteligencia. El hada Martha Lamas le dio la elocuencia escrita. La Chaneca le otorgó el profundo sentido de la justicia, para que ame y sea amada por su pueblo”.

Elena, ruborizada y con “sus preciosos dientes de conejo”, sonreía. Juan Villoro la catalogó como la “adelita de las letras mexicanas”, Jesusa Rodríguez destacó la valentía con la que se conduce la autora de La Noche de Tlatelolco: “La historia de Elena es la historia de la voz de una dama que puso en entredicho el discurso oficial”.

Entre bromas e ironías, la productora y actriz dijo que “estamos en el umbral de un hecho sin precedentes en materia de telecomunicaciones; pues es que ahora vamos a poder ver el noticiero y la telenovela al mismo tiempo y en el mismo canal”.

Y es que hace días, luego de las elecciones presidenciales, Elena Poniatowska aprovechó el espacio de opinión durante el noticiero estelar de Televisa para decir que “la televisión rige al país, pone como héroes a los conductores de noticieros y en verdugos a los manifestantes, así como también hace primeras damas a la actrices de las telenovelas”

Hablar de Poniatowska es hablar de rebeldía, inteligencia, de activismo, de tener causas sociales. De la noche de Tlatelolco a Amanecer en el Zócalo, de las visitas a las cárceles para entrevistar a presos políticos hasta acompañar a Andrés Manuel López Obrador en su lucha contra el cuestionado proceso electoral de 2006.

“No se puede ser periodista siendo una mala persona, dijo Kapuscinski. Y estoy seguro de que Elena no lo fue” añadió Villoro.

“Elena es una princesa que decidió ser periodista… Una de las cosas que les suceden a las princesas en los cuentos mitológicos es que les pasan tragedias y suelen ser protagonistas absolutas de los relatos. Pero Elena nos enseñó que existen los otros y que afuera del palacio también existen personas que pueden tener razón”.

PERFIL

Elena Poniatowska nació en 1933, en París, Francia. Vive desde 1942 en México. Es narradora, periodista y cineasta, ha realizado cortos cinematográficos sobre Sor Juana Inés de la Cruz, José Clemente Orozco, el agua y otros temas. Desde 1994, es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, como creadora emérita. En la actualidad, escribe para La Jornada.

Es acreedora de numerosos premios literarios y periodísticos nacionales e internacionales, entre los que destacan: Premio Mazatlán 1970, por Hasta no verte Jesús mío; Premio Xavier Villaurrutia 1970 (que rechazó), por La noche de Tlatelolco; Premio Nacional de Periodismo 1978, en el rubro de entrevista; Premio Manuel Buendía 1987, por méritos relevantes como escritora y periodista; Premio Coatlicue 1990; Premio Mazatlán de Literatura 1992 (en segunda ocasión), por Tinísima; Medalla Gabriela Mistral 1996, Chile, y Premio Alfaguara de Novela 2001, por La piel del cielo.

Fuente: (informador.com.mx)

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