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Entrevistas - October 26, 2012

Jorge Salinas habla de “Qué bonito amor”, telenovela donde brillan las interpretaciones rancheras del cancionero mexicano

Dentro de las formulas que ha utilizado Televisa en los últimos años para construir sus melodramas, los elementos vernáculos habían sido explotados de forma superficial. De vez en cuando las historias se desarrollan en haciendas. Ocasionalmente los protagonistas son caporales o terratenientes. Y claro, todas las bodas al final tienen ese aire de “fiesta de pueblo”. Pero había un ingrediente esencial que se había escapado en todas las tramas: la música y el sentimiento del mariachi.

La trama de Qué bonito amor camina por el tradicional sendero de amores imposibles, millones de obstáculos, felicidad efímera y encuentros furtivos entre la pareja principal, ésa que va a sufrir “de lo lindo”. Pero existe algo diferente. Algo que rompe con la media común que Televisa había ido presentado. “Lo que yo rescato de la historia es el uso que se le da al mariachi”, explica Jorge Salinas.

El actor comparte que no solamente le va a dar vida, emociones y tristezas al protagonista. También lo va a hacer cantar. “Todos tenemos una voz ¿no? entonces todos podemos cantar”, anota sobre la producción de Salvador Mejía. No es la primera ocasión que Jorge Salinas tiene que cantar por un papel (ya lo hizo en Fuego en la sangre), pero sí será la primera vez que lo haga con tanta frecuencia.

Y es que el hilo conductor de la trama son las interpretaciones vernáculas del cancionero mexicano. Ése que fue construido décadas atrás con las voces de Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán y sobre todo, José Alfredo Jiménez.

—Tus proyectos más reconocidos se engloban en el teatro, el cine y la televisión, siempre en la faceta de actor. ¿Dónde nació tu interés por la música?

—Sucedió hace ya varios años, de forma casual. Me encontraba develando una placa con Susana Zabaleta, y en ese momento me acuerdo que les dije a mis compañeros que me gustaría hacer una comedia musical. Pasó el tiempo y tuve mi oportunidad de hacer comedia, me acuerdo que fue en el Teatro de los Insurgentes (Aladino, en 2002), donde también canté, aunque muy poquito. Desde entonces entendí que el actor es un artista y la interpretación debe incluir todo lo posible.

—Después de tu papel en “La que no podía amar” parecía que te tomarías un largo descanso de las telenovelas. ¿Qué te motivó a regresar?

—Es cierto. Después de haber hecho a Rogelio Montero en esa producción, bien me pude tomar tres años para aceptar otro trabajo. Pero éste es totalmente lo opuesto a lo que hice antes.

—¿Cantar fue parte del imán para entrar a “Qué bonito amor”?

—Yo ya había cantado, e incluso grabado algunos temas para la novela de Fuego en la sangre. Hicimos una gira musical con aquellos papeles, aunque aclaro, ése (Oscar Reyes) era otro personaje, uno más liviano, menos amargado que Rogelio Montero. Santos es lo opuesto a lo que había hecho y me pareció acertado tomar el proyecto, no solamente por la cantada, sino por lo que significa portar el traje de charro.

—Hablando de símbolos, en la novela vas a cantar varios temas que se volvieron legendarios en voces de actores del Cine de Oro mexicano, ¿no te preocupan las comparaciones?

—Qué bonito amor se ha cantado por diferentes intérpretes, y jamás va a ser igual el uno del otro. Así que las comparaciones no tienen por qué darse. Todos los seres humanos tenemos voz, y entonces es obvio que todos tenemos la capacidad de cantar. Si gusta o no, ya es más una cuestión subjetiva.

—Salvador Mejía (productor) dijo que el elenco de “Qué bonito amor” es uno de los mejores que ha reunido en una novela, ¿tú cómo lo calificas?

—Sí, es el más completo. Yo ya había trabajado con el señor (Arturo) Peniche, con Salvador Pineda, con Roberto Palazuelos, con Pablito Montero. Pero nunca con gente como Angélica María, Ninón Sevilla, Evita Muñoz “Chachita” o Danna García.

—Es un producto diseñado para despertar un poco la nostalgia del público, ¿no?

—No del todo. También estamos buscando que la juventud se acerque a nuestra música vernácula, que lo hagan con respeto a nuestros sonidos y tradiciones. Y también a nuestro traje de charro. No todo es tradicional. También incluimos temas de grupos como Reik y Río Roma, precisamente para mostrar que todo cabe en la historia.

Fuente: (informador.com.mx)

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