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Del Toro - October 12, 2012

Nostalgia

Mariano se presentó como novillero a finales de los sesenta, y tras sumar algunos pocos festejos formales, pero ya con una sólida experiencia a cuestas, hizo su primer paseíllo como novillero en la Plaza México el domingo 18 de julio de 1971, en la gran plaza toreó hasta ocho novilladas en aquella Temporada Chica, con el corte de varias orejas, y fue así como, en poco tiempo, se ganó la alternativa de categoría en la plaza “Revolución” de Irapuato, la tarde del 20 de noviembre de 1971. Su padrino fue Manolo Martínez y el testigo, Francisco Rivera “Paquirri”, con toros de Santacilia.

Mariano siempre demostró una gran facilidad para comprender las reacciones de los toros y desarrolló su técnica,  fundamentado en un entrenamiento constante en un principio en la ganadería de Don Agustín Chávez quién lo ponía a torear vacas toreadas.

El 5 de diciembre de 1971 confirmó su doctorado en La México, de manos de su padrino de alternativa: Manolo Martínez, que le cedió la muerte del toro “Antequerano”, de Tequisquiapan, en presencia de Antonio Lomelin

Y fue de esta ganadería (hoy propiedad de Ramón Serrano) “Azucarero”, al que el torero charro realizó una de las faenas inmortales de la historia de La México, realizada el 9 de febrero de 1975. Sin  olvidar  al magnífico “Abarrotero”, de José Julián Llaguno, al que indultó el 6 de enero de 1974.

En el año de 1974 hizo temporada española de 27 corridas. Debutó en Castellón, en la Feria de la Magdalena, donde consiguió un valioso apéndice; y pocos días después actuó con éxito en Valencia, donde salió por la puerta grande. Su confirmación de alternativa en la plaza de Las Ventas de Madrid, tuvo lugar la tarde del 18 de mayo de aquel año fue Curro Romero su padrino, ante el testimonio de Francisco Rivera “Paquirri”, con toros de Baltasar Ibán.

A sus triunfos en plazas de España y México se sumaron largas campañas en Suramérica, donde consiguió acreditar su cartel en varias plazas de Venezuela y Colombia, donde cosechó triunfos apoteósicos y se había convertido en un ídolo.

En el cénit de su carrera, cuajó la inolvidable faena el toro “Timbalero”, de Piedras Negras, en la Plaza México, premiada de manera absurda con una oreja. En esa corrida del 21 de marzo de 1982  Mariano se impuso con autoridad y gallardía a la fiereza del toro de don Raúl González, al que después de domeñar con un gran conocimiento de causa, metió en la muleta para sacarle muletazos largos, templados y mandones, en medio de la conmoción del público, que no daba crédito a lo que estaba viendo.

Lo trascendente de la faena es que vivíamos en los ochenta el reino del toro light y solo Mariano de las grandes figuras fue capaz de lidiar astados de ganaderías que no cayeron en la tentación de endulzar el comportamiento de sus astados.

Y se mantuvo Mariano en la cima. Una década después, el 28 de noviembre de 1992, cuajó una de las tardes más importantes de su carrera en La México, con una corrida muy cuajada de José Julián Llaguno en mano a mano con Manzanares por salir del cartel Jorge Gutiérrez que minutos antes de empezar la corrida se puso muy mal de salud.

El indulto del toro “Tocayo”, de Garfias, en la Feria de Aguascalientes de 1993 fue otro de las faenas inmortales de su carrera vio pasar años de gloria y las mil corridas, siendo uno de los toreros que más paseíllos han hecho en la historia de la Plaza México después de Manolo y Jorge.

Nunca se retiro de los ruedos, su ejemplo de dedicación y sencillez lo vamos a tener presente mientras existamos.

Del licenciado Luis Ruiz Quiroz nos queda la generosidad de su obra, que compartía con gran generosidad a quién se la solicitaba, un colega francés Marc Lavie escribió:

“Durante los años ochenta la mayor parte de las novedades del toreo mexicano llegaban a Francia gracias a Nimeño II. Los medios europeos relataban solo los festejos en los que participaban los toreros españoles y los franceses, nos teníamos que imaginar las más de quinientas corridas que se celebraban en el inmenso país mexicano, en plazas a veces más grandes y cómodas que las nuestras.

Gracias a una lista de pequeños anuarios de fin de año publicados por la revista valenciana de Aplausos me enteré del Anuario Taurino Mexicano publicado por Luis Ruiz Quiroz y pude conocer las estadísticas de los toreros de todos los niveles que actuaban en México y pude entender de golpe, la importancia de su toreo. A partir de 1986 Bibliófilos Taurinos de México publicó folletos maravillosos de la historia taurina.

A partir de 1987 Luis publicó sus anuarios taurinos, con una precisión de relojero, todas las novilladas y corridas de toros celebradas en México. De manera retroactiva publicó las temporadas desde 1964.

En 1991 Luis fue fundador con José María Sotomayor de España, Germán Bernate de Colombia, Nelson Arreaza de Venezuela, Antonio Picamills de España y un servidor de Francia la Asociación Internacional de Estadísticos Taurinos, nos encontramos posteriormente principalmente en Madrid y desde luego frecuentemente por teléfono, correo y fax los medios disponibles por aquellos años.

Luis era un hombre discreto, cortés, amable, distinguido,  asistía año con año a San Isidro parecía cuando llegaba con nosotros Papá Noel, llegaba traía sus trabajos, verdaderos tesoros, por mencionar alguno Efemérides Taurinas Mexicanas obra monumental de la historia taurina de México, Acontecimientos Taurinos Mexicanos que relatan grandes faenas de toreros mexicanos, El temple en el toreo, un tema que siempre le llamo la atención. La más grande biblioteca taurina mexicana era de Luis y por su generosidad de todos”

A los sesenta años se retiró de su brillante profesión de abogado especializado en seguros, para dar paso a su afición taurina y la disfruto enormemente compartiendo con todos su trabajo. José María Sotomayor en España el estadístico más reconocido, lamentaba la partida de nuestro amigo, recordando la bonhomía de mi tocayo. Era un extraordinario ser humano, en lo taurino queda su obra y su biblioteca para la posteridad, en vida,  una familia ejemplar encabezada por su esposa Lourdes a quienes todos le admiramos su entereza ante la partida del compañero de toda su vida.

Curro Ortega cuyo nombre de pila es Moisés Maussan fue el primer matador mexicano que se le reconoció en España su antigüedad de alternativa mexicana. Padre de un querido amigo Juan Carlos,  a quién le abrazo con afecto.

Antonio Tovar subalterno mexicano falleció el domingo pasado, semana de partidas dolorosas en el seno de la familia taurina mexicana

¡Descansen en paz todos ellos, los vamos a extrañar!

Fuente: (suertematador.com)

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