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Arte y Cultura - August 28, 2012

La Iglesia de San Lorenzo, sede de México en la 13 Exposición Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia

De este modo, México no sólo se compromete a compartir las mejores propuestas de sus creadores sino a contribuir al rescate del patrimonio arquitectónico veneciano.

“Cultura en construcción” es el lema de la muestra de arquitectura que responde al tema de la 13 Exposición Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia, Common Ground.

La selección de proyectos reúne las intervenciones más recientes en el patrimonio arquitectónico mexicano con propuestas que albergan centros culturales, bibliotecas, museos, galerías, cinetecas, plazas, parques y demás espacios para la cultura, avanzando por analogía, lo que será el rescate de la Iglesia de San Lorenzo.

La percepción del lugar en el espacio depende de manera directa de la cultura. La arquitectura plantea interrogantes sobre las variantes intelectuales y físicas de los territorios que comparte.

La cultura arquitectónica plantea directrices, sin ser conjeturas, en la formación de identidades, configuración de grupos y creación de ambientes en un mismo territorio. Esto a partir de la percepción y sensación de los espacios por medio de una experiencia cultural determinada por la arquitectura.

Como lo mencionó David Chipperfield, director de la Bienal, la tarea principal de este territorio común o colectivo será “fortalecer nuestro entendimiento de la cultura arquitectónica y enfatizar la teoría y práctica que la define”.

El pabellón retoma el significado de la cultura en México a través de la contemporaneidad de su arquitectura en uno de los edificios más emblemáticos de Venecia. La propuesta desarrolla un proceso en el que la arquitectura modifica e incide en la colectividad de los espacios culturales como intervenciones en edificios patrimoniales, construcciones preexistentes y áreas verdes.

La selección de proyectos bajo la curaduría de Miquel Adrià, reúne las intervenciones más recientes del patrimonio arquitectónico mexicano.

México expone trece obras recientes – algunas todavía en construcción – con las que se enriquece el acervo de instalaciones culturales contemporáneas alojadas en edificios preexistentes. Algunas de ellas intervienen inmuebles de valor histórico, catalogados y protegidos, como el Centro Cultural de España que amplía un antiguo palacio del siglo XVII, el Centro de las Artes en San Luís Potosí en una antigua cárcel panóptica de finales del siglo XIX, el Centro Cultural de San Pablo en Oaxaca insertado en un palacio del siglo XVI, la ampliación del edificio colonial que alberga el Museo Amparo de Puebla, el rescate del Monumento a la Revolución y de la Plaza de la República, la remodelación del Museo Rufino Tamayo, y sobre todo, el conjunto de bibliotecas de los escritores y diplomáticos más destacados de la literatura del pasado siglo, en la antigua Ciudadela que da lugar a la Ciudad de los Libros y la Imagen de la Ciudad de México.

Otros proyectos proveen de instalaciones contemporáneas a viejos galpones y bodegas convertidos en espacios para el arte como la Tallera Siqueiros de Cuernavaca, el Centro Cultural Elena Garro, la Galería Kurimanzutto y la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, mientras que algunos más complementan con equipamientos culturales jardines y parques urbanos, como el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes de San Luis Potosí y el Jardín Botánico de Culiacán.

Con ello se da una panorámica del Common Ground mexicano, donde la diversidad de propuestas y generaciones enfocadas a construcciones culturales es una muestra en sí de su propia riqueza.

La selección para el pabellón de México traza una conexión específica entre edificios existentes y arquitectura emergente. El tema también es un acto de resistencia por la imagen pura y limpia que se ha propagado como símbolo de la arquitectura coetánea, el diseño y presentación de las obras muestra una idea “en construcción”.

De esta forma, el pabellón moldea un territorio poliédrico con base en una selección de obras que genera sentidos de alteridad y espacio público que diseminan la cultura arquitectónica.

En busca de una memoria perdurable, el pabellón integra entrevistas con los arquitectos y una experiencia acústica como un laboratorio móvil de procesos constructivos para explorar los límites de lo que se puede alcanzar con proyectos arquitectónicos en espacios culturales, así como el potencial de sus principios de diseño.

Para complementar el proyecto del pabellón, 13 cuadernillos explican los proyectos a través de fotografías, planos arquitectónicos y textos descriptivos.

Fuente: (CONACULTA)

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