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Ciencia y Tecnología - August 24, 2012

Arqueólogos del INAH descubren 15 entierros del siglo XII en en la Zona Arqueológica de Tancama localizada en la “Sierra Gorda”

El descubrimiento en ese sitio de filiación huasteca, se registró durante trabajos de consolidación de dicha estructura prehispánica. Los restos óseos estaban distribuidos frente a la escalinata, en una de las alfardas, y alrededor de la edificación, la mayor de la llamada Plaza de la Promesa, en la que se hicieron labores arqueológicas entre mayo y julio pasados, para su estudio y restauración.

Jorge Alberto Quiróz Moreno, responsable del Proyecto Arqueológico Valles de la Sierra Gorda —en el que se inscribe la investigación, exploración y consolidación de Tancama—, comentó que los esqueletos fueron trasladados al Departamento de Colecciones Arqueológicas Comparativas del INAH, en la Ciudad de México.

En las bodegas de ese espacio, la doctora Cristina García Pura hará la limpieza y análisis paleopatológico y taxonómico de las osamentas, para determinar el número de esqueletos completos, la edad, el sexo y las posibles enfermedades que padecieron los individuos.

Por el momento, únicamente ha sido determinado que el denominado Entierro 45, corresponde a la osamenta de una mujer que al morir debió tener entre 40 y 50 años.

A la espera de análisis que permitan datar con precisión los restos óseos, el maestro Jorge Quiróz consideró que al hallarse introducidos en los escombros del Edificio 17, es posible que hayan sido depositados alrededor de 1150 d.C., cuando Tancama tenía al menos dos siglos de haber sido desocupada.

“En el caso de los entierros registrados recientemente en el Edificio 17, tal vez concuerden con una ‘resignificación’ de los edificios, es decir, gente que ya vivía en otros lugares, regresaba a esta ciudad para depositar a sus muertos en algunas de sus estructuras (necrópolis). Esta hipótesis deberá corroborarse mediante estudios”.

Por su parte, la doctora Cristina García Pura anotó que el hallazgo de estos restos óseos se suma al de 64 cráneos de individuos menores de 18 años —en su mayoría de sexo masculino—, que fueron descubiertos en 2001 en esa misma edificación prehispánica (el Edificio 17).

Al haberse encontrado asociados con piezas de cerámica del tipo Zaquil negro, a manera de ofrenda, estos cráneos corresponden al momento de auge de este sitio huasteco, entre 500 y 700 d.C.

“Cuando se haga el estudio de marcas de corte, podremos saber si fueron víctimas de un sacrificio o si se trata de cráneos que se utilizaron como entierros secundarios (es decir, que fueron exhumados de otro lugar). Todos se encontraron agrupados y cuatro de ellos (cráneos) estaban vinculados a huesos de manos y pies: carpianos, tarsianos y falanges, entre otros.

“Aunque todavía no se ha realizado el estudio bioarqueológico, este tipo de hallazgos suelen corresponder a una ofrenda de sacrificio, debido a que para esa época (500-700 d.C.) en Mesoamérica, los pies, las manos y el cráneo, eran consideradas las partes más importantes del cuerpo, de ahí que solían formar parte de los entierros como oblación”, abundó García Pura.

El estudio de los materiales óseos y cerámicos permitirá comprender la función que cumplía el Edificio 17, si era un punto para hacer entierros propiciatorios —según indica el hallazgo de los cráneos— o bien era un espacio de resignificación, cuando el sitio ya estaba abandonado.

El maestro Jorge Quiróz indicó que el Edificio 17 se ubica en la cabecera de la Plaza  de la Promesa, la última en ser explorada y consolidada de las tres que tiene Tancama. La edificación que tiene adosada una estructura rectangular, mide 7.5 m de altura, y 26 x 15 m de base, aunque es difícil de calcularla pues su planta es oval.

Con la consolidación de este edificio suman ya una veintena las estructuras (con lajas, propias de la Huasteca) que pueden ser visitadas en esta zona arqueológica, abierta al público en noviembre de 2011. En ese año, el recorrido abarcó únicamente las plazas del Mirador y de Santiago.  

El asentamiento prehispánico de Tancama se desarrolló entre 250 y 800 d.C., aunque su apogeo se dio entre 500 y 750 d.C. Esta secuencia cronológica parte de la investigación de los tipos cerámicos encontrados en el lugar, por parte de la maestra Alma Rosa Espinosa Ruiz.

De este estudio se desprende una propuesta de migración del área Huasteca hacia esta zona de la Sierra Gorda de Querétaro. Lo interesante, concluyó Alma Rosa Espinosa,  “es que los materiales cerámicos de los periodos tempranos de ocupación para los Valles de la Sierra Gorda y de Tancama, alrededor de 250 d.C., son los mismos que se encuentran en las últimas fases de ocupación de la Cuenca baja del río Pánuco, en Veracruz”.

Fuente: (CONACULTA) (INAH)

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