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Por la Espiral - June 22, 2012

¿Por qué votar el 1 de julio?

Me parece que ni siquiera el propio presidente Adolfo Ruiz Cortinez, impulsor del voto femenino (octubre de 1953) imaginó el calibre de la responsabilidad concedida  a las mujeres mexicanas al elevarlas -en su condición-, a ciudadanas equiparables en derechos cívicos a los  hombres que ya votaban  desde diciembre de 1812.
En la actualidad, únicamente el voto femenino ejercido en toda su plenitud  bastaría para definir a un candidato ganador en las elecciones Presidenciales y con ello tomar las riendas del destino político de la Nación.
De acuerdo con datos estadísticos del Instituto Electoral Federal (IFE) a mayo de 2012  la lista nominal de electores registrados para votar el 1 de julio está conformada por 79 millones 454 mil 802 personas; de ésta, el 51.85% son mujeres, es decir, 41 millones 194 mil 584.
Si todas acudiéramos a votar porque, supongamos, nuestra conciencia social y cívica fuera más elevada respecto de los varones, el voto femenino sería definitorio.
Empero, con el desasosiego imperante aunado a una triste campaña en los medios de comunicación con impacto visual, como la televisión, que utilizan a diversos líderes de comunicación para subrayar que no votarán, no sólo el voto femenino es deseable también por supuesto el  mensaje de los candidatos  está dirigido a las necesidades del varón.
Si las mujeres ejercieran esa mayoría, en verdad,  tanto  candidatos como sus programas, gobiernos y gobernantes propondrían otro tipo de planes y  políticas públicas.
A COLACIÓN
Recientemente un grupo de jóvenes me preguntó por qué votar, la mayoría de ellos, mujeres y votantes primerizos, recordemos que 1 millón 205 mil 237 jóvenes ejercerán por vez primera su mayoría de edad.
A ellos les di tres respuestas: 1) Primero para revalidar el derecho al voto ganado a pulso de presiones y protestas tanto en 1812 como en 1953, porque no hacerlo sería entonces asumir una actitud antihistórica bajo una actitud pusilánime “tengo el voto pero no lo quiero ejercer porque no creo en ningún candidato, todos son corruptos”. ¿Y si no lo tuvieran (el voto), si lo desearan ejercer con todo ahínco  y estuvieran dispuestos hasta a morir por él, tendrían este tipo de actitud?
2) Votar es un derecho y una obligación. Como señalé en colaboraciones anteriores esta fiesta cívica tendrá un costo de 334.65 pesos por elector de cumplirse un abstencionismo del 40% de la lista nominal. Pero más allá del “pago de este billete”, la democracia por mucho que nos canse la retórica implica la participación de la ciudadanía y ésta debe expresarse. No votar, no es asumir una actitud política, es conformarse, quedarse callado y de todos modos aguantar regirse por las políticas del candidato que resulte ganador. Permitir que unos pocos impongan las reglas del juego.
3) Las sociedades maduras saben que tienen en sus manos la capacidad de cambiar y modificar su destino expresándose en las urnas. México está construyendo su democracia, por ende, no cabe lugar para callarse, menos con un electorado tan joven: 33 millones 451 mil 327 personas desde los  18 hasta 34 años de edad. Ellos tienen que votar por el  candidato que consideren tiene más capacidad de acción para fomentar el empleo estable, velar por su fondo de pensiones y mejorar su calidad de vida.
Ahora bien, debemos entender que no existe el candidato maravilla, no hay la varita mágica que eliminará en 60 segundos toda la corrupción, exiliará a  los  políticos dinosaurios y nos convertirá en millonarios.
Todos los políticos tienen sus pros y contras, por eso votar es un ejercicio en el que el elector se encuentra con su conciencia social y seguramente encontrará determinados puntos en común con algún candidato y su grupo.
De aquí, al 1 de julio, queda tiempo para anotar en una hoja de papel tanto  los  defectos como  cualidades políticas de los respectivos candidatos; anotar quién les genera más confianza y  por qué.
De una vez cerrar los ojos e imaginárselo como presidente acompañado por un posible gabinete (todos tenemos alguna idea de quién podría estar) y fundamentalmente, en medio de toda calma, razonar quién tiene más carácter, capacidad de acción e inteligencia para responder ante  temas de crisis económica y riesgos en la seguridad nacional.
P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com

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