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Inolvidables - June 18, 2012

Recuerdan en Bellas Artes al inconmensurable poeta, político y escritor mexicano Juan de Dios Peza

Eduardo Langagne, Pavel Granados y José Francisco Conde Ortega coincidieron en lo anterior este domingo en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, al participar en el homenaje que el Conaculta, a través del INBA, rindió al historiador, narrador y poeta mexicano Juan de Dios Peza, quien nació en 1852 y murió en 1910.

En un mosaico de recuerdos, donde los participantes evocaron su acercamiento temprano con la obra de Peza, fueron desempolvados pasajes de obras como Canto a la patria, La lira mexicana y Flores del alma, así como algunos de sus escritos en prosa, donde además realizó amplios rescates históricos como Los últimos instantes de Cólon, Poetas y escritores mexicanos y La beneficencia de México.

Pavel Granados afirmó que Juan de Dios Peza tuvo la fortuna de ser considerado un autor cercano al pueblo, cuyos textos alcanzaron en la oralidad una difusión pocas veces vista en un México donde muchas personas no sabían leer y escribir.

“La suya fue una generación que se tuvo que hacer a sí misma y forjarse desde la base. En esos tiempos la entrada a la literatura era un aspecto demasiado solitario e incluso demasiado descabellado para un autor”.

Mencionó que la personalidad de Peza era tan indescifrable que podía conmoverlo cualquier aspecto de la naturaleza humana. “Como ejemplo basta mencionar cuando en el extranjero conoció a un trabajador de Maximiliano, quien lloraba la muerte de su patrón en México, de aquello sacó Peza material para uno de sus textos”.

Los autores recordaron que Peza fue fundador de una de las primeras asociaciones de escritores mexicanos, sabedor de la importancia del intercambio de ideas para la difusión de la cultura, además de contar con el respaldo de Ignacio Manuel Altamirano e Ignacio Ramírez, quienes fueron sus maestros.

Comentaron que, a finales del siglo XIX, con tan sólo 26 años, Peza fue nombrado secretario de la embajada de México en España, país donde entró en contacto con el medio cultural y conoció la obra de numerosos autores.

José Francisco Conde Ortega afirmó que Juan de Dios Peza fue uno de esos autores que tocaron la sensibilidad de su tiempo, alguien que en cada párrafo invitaba a la lectura y capturaba el interés del lector.

“Es curioso que muchos de sus contemporáneos lo calificaban como un poeta de la amargura, pues en su vida y en algunos pasajes de su obra se reflejaban aspectos dolorosos. No obstante, en cuestiones de amor, contrario a lo que afirmaban muchos críticos, Peza sí rompió con muchos de los convencionalismos de su tiempo”.

Lamentaron que en 1888 su obra fuera criticada severamente por Ramón Puga y Acal, mejor conocido como Brummel, cuyas palabras se extendieron en el subconsciente colectivo, siendo sus textos relegados de los círculos académicos e intelectuales. José Emilio Pacheco fue uno de los pocos que se preocupó por rescatar a este autor del olvido.

Eduardo Langagne dijo que Peza fue uno de los autores que se convirtieron en puente con la identidad nacional, mostrando en algunos de sus textos esos universos utópicos donde hechos históricos y personajes alcanzaban cualidades épicas.

“Fue un hombre con muchos matices desconocidos. Casi nadie sabe que después de que fue abandonado por su esposa Concepción, él cuidó solo a sus tres hijos y los crió hasta la mayoría de edad. Incluso se cuenta que le cambió el nombre a su hija, quien también se llamaba Concepción, por el dolor que le causo la ausencia de su mujer”.

Adelantó que, con la participación del Fondo de Cultura Económica y la Fundación para las Letras Mexicanas, se prepara actualmente un libro donde se abundará sobre la generación de escritores mexicanos del siglo XIX, ocupando Juan de Dios Peza un sitio preponderante.

“Será una oportunidad para reencontrarse con este autor, quien a través de su obra exalta los valores más íntimos del ser humano”.

Fuente: (CONACULTA)

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