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Entrevistas - May 29, 2012

No tienes que ser rico para hacer películas: Rodolfo Guzmán, cineasta jalisciense

De todo el proceso, la gestión es la parte que menos me gusta porque es tedioso, latoso, es estar duro y dale. Pero alguien lo tiene que hacer, alguien se tiene que mover.

Estamos pasando por una época muy buena del documental a nivel mundial, y México tiene de las mejores producciones. Este año me tocó ser jurado en la sección documental mexicano del Festival de Cine y fue dificilísimo hacer una selección.

Hay propuestas muy interesantes, arriesgadas, de contenido social. Y también las nuevas tecnologías ayudan muchísimo a bajar costos y que sea posible aterrizar este tipo de proyectos. Pero de la misma manera podemos realizar más cine de live action, con actores, o más películas animadas, que es lo que se está generando aquí en Jalisco.

Ya tenemos varios años que Guadalajara se considera la capital de la animación. Son muy claros los ejemplos de Luis Tellez, Carla Castañeda, René Castillo, Rigo Mora, Rita Basulto, Juan José Medina, Sofía Carrillo. Fueron cinco años consecutivos que Jalisco se llevó el premio al mejor cortometraje animado en los Arieles, y este año los únicos dos nominados para mejor corto animado son de aquí.

Cine que active la economía local

Soy de los miembros fundadores de la Academia Jalisciense de Cinematografía. Nos empezamos a reunir como Asociación Civil con el objetivo de generar un fideicomiso; las estrategias y las alianzas para llegar con gobierno y gestionar recursos. Ahí está la gran importancia para la comunidad cinematográfica: poder producir más.

Somos un grupo de gente que creemos en la cultura y en las artes, y que vemos una serie de beneficios que va más allá de un ‘capricho artístico locochón’, como muchas veces lo ven los políticos. Tenemos otra visión de la cinematografía donde se combina el sentido autoral con el sentido comercial.

Que el cine tenga un impacto y un retorno de recursos. Creemos, y sabemos, que una producción cinematográfica genera una derrama económica a su alrededor que va desde hospedaje, alimentos, incluso reactivar ciertas cosas como el vestuario.

Zapotlanejo podría ser un proveedor importantísimo de vestuario para películas, por ejemplo. Si tuviéramos continuidad podríamos activar muchísimas industrias y por tanto generar empleos, que es lo que tanto buscan los gobiernos.

“No hay producciones caras”

No tienes que ser rico para hacer películas. Muchos de los que estamos aquí no tenemos dinero. Cuando hicimos Llamando un Ángel, nuestra primera película, Héctor (Rodríguez), Pancho (Rodríguez) y yo, no teníamos la vida arreglada. Con nuestra compañía hacíamos publicidad de todo tipo, y de lo que recibíamos pagábamos sueldos y lo demás al cochinito para el proyecto de la película.

Claro que hay mucha gente que se dedica al cine y tiene los recursos. Pero habemos muchos otros que no, y hay que pensarle un poquito más: tener la labia para convencer a la gente, enamorarlos de tu proyecto. No tenemos dinero, pero nos hacemos amigos de los que tienen para que le apuesten y les vaya bien, finalmente.

Muchas veces el término comercial está muy contaminado y se escucha peyorativo, como que estás sacrificando la parte artística, autoral y estética. Pero yo creo que puedes tener ambas partes. No se pelea una cosa con la otra.

Y cuando haces las cosas sin tener los recursos también tiene un mérito especial. Te cuesta mucho, entonces aprendes a valorarlo un poquito más y eres cuidadoso con el dinero. Yo tengo un lema en producción: no hay producciones caras sino mal pre-producidas.

El resurgimiento del cine mexicano

Creo que la primera década del 2000 en el cine mexicano es una etapa para revisar y atesorar. Como antesala cito el año 1997: la peor crisis cinematográfica que hemos tenido desde los veintes. Ese año hubo una producción de siete u ocho películas.

En ese momento yo sólo había hecho cortos y pensé que a lo mejor nunca iba a poder hacer cine en México. Pero esa crisis fue lo que estimuló a que existiera una reforma. Cuando casi tocas piso, viene esta necesidad de resurgir, de pensar. Estuvimos cerca de que nos cargara el precipicio.

Y se generaron estos estímulos: Fidecine, Foprocine, Eficine 226, y viene esta transformación. Surgen una serie de películas con éxito en taquilla y con propuesta. Se empiezan a obtener reconocimientos a nivel mundial, premios. Existe este movimiento comercial de empezar a hacer producciones más tipo Hollywood; de retomar el terror, la acción, hasta el subgénero navideño.

Y viene esta posibilidad de descentralizar la cinematografía. Yo estaba fascinado de poder tener nuestra muestra en Guadalajara, y decir ‘no sólo hay comedias de La Condesa sino que también podemos explorar el Chapalita Way of Life si quieres’. O contar historias con menonitas en Chihuahua como Luz Silenciosa, o explorar un grupo de asaltantes que terminan en Buenos Aires como Sultanes del Sur.

Empieza a haber una variedad temática muy interesante. Antes ¿cuándo veías un documental en los cines mexicanos?  Y ahora ve todos los fenómenos que se han generado alrededor, como recientemente De Panzazo, hablando en un término comercial.

También vimos el regreso de la animación. En esta primera década se produce casi el triple de lo que se había generado en toda la historia del país. Ahora viene también una transformación interesante con la estereoscopía, o sea, el 3D con lentes.

Los grandes poderes de la industria

La cuestión del cine digital también lo está permitiendo. Aunque ahí hay un tema escabroso que se tiene que analizar muy bien, porque si no se aterriza de buena forma le puede dar en la torre a la industria y todo lo que se ha cosechado actualmente se puede revertir. No debemos permitir que los distribuidores sean los ganones y se queden con altos porcentajes afectando a los cineastas y productores independientes.

Creo que tenemos que apostarle –como lo ha propuesto Víctor Ugalde— a generar estímulos para exhibidores, es decir, que se generen espacios de exhibición exclusiva de cine mexicano. Otros países latinoamericanos están generando este tipo de estímulos y vemos como beneficia su cinematografía y como genera una consciencia.

Y también hay que ser honestos: la cinematografía en este país está medida o controlada por los sexenios. Entonces lo que un gobierno puede decidir nos afecta a nosotros y por eso estamos muy al pendiente de qué es lo que va a pasar.

Esperamos que quede quien quede en el poder, siga apoyando nuestra cinematografía porque hasta ahorita hemos dado un buen ejemplo y hemos puesto el nombre de México en alto con premios, reconocimientos, e ingresos en taquilla también.

Yo no estoy de acuerdo con Cuevana y ese tipo de sitios. En ese sentido sí soy congruente e irreductible: estoy rotundamente en contra de la piratería. Y digo congruencia porque me dedico a esto, vivo de esto y es algo que trato de permear a la gente que está cerca de mí: a mis alumnos, a la comunidad en general, a mi familia, de que no consuma piratería. De que aprecie el trabajo de los que estamos en esto.

Otra cosa son los nuevos canales de distribución, como YouTube, donde es muy interesante observar cómo esa necesidad del story telling se aterriza con los celulares o con la camarita. No importa tanto el aparato sino lo que cuentas y cómo lo cuentas. Mientras tengas algo que contar y tengas el compromiso de contralo bien, estás del otro lado.”

FRASE

“Yo no estoy de acuerdo con Cuevana y ese tipo de sitios. En ese sentido sí soy congruente e irreductible: estoy rotundamente en contra de la piratería”

PERFIL
Medallón para Rodolfo

Rodolfo Guzmán (Guadalajara, 1975) codirigió –junto a Leopoldo Aguilar— la película animada El Secreto del Medallón de Jade (2012), ganadora del Premio de Los Niños en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara.  Dirigió también, con Pancho y Héctor Rodríguez, el largometraje Llamando un Ángel (2008); y con Guillermo del Toro el documental El Duque (2010). Produjo el cortometraje Flores (2011), escrito y dirigido por su esposa Rubí Salles, que fue parte de la selección del Festival de Cannes en 2011.  Participa en el proyecto Ciudad Creativa Digital desde tres frentes: como Presidente de la Academia Jalisciense de Cinematografía, como académico encargado del área de vinculación empresarial del TEC de Monterrey— y como empresario, con Chocolate Films.

Rodolfo Guzmán es también consejero en el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.
CRÉDITOS:
Informador Redacción / HJ

Fuente: (informador.com.mx)

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