Home Música En un concierto de de emociones encontradas, Vicente Fernández se despide del público de Ontario, California
Música - May 13, 2012

En un concierto de de emociones encontradas, Vicente Fernández se despide del público de Ontario, California

“El Charro de Huentitán” inició su cuenta regresiva en la Unión Americana, para el retiro de los escenarios que lo llevará por ciudades de este país, América Latina y despedirse definitivamente el día de su cumpleaños, en febrero de 2013, en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.

En un atiborrado Citizen Bank Arena de esta ciudad, a unos 100 kilómetros al Este de Los Ángeles, el rey de la canción ranchera no sólo demostró que no se está quedando ciego, como se ha rumorado, sino que a sus 72 años sigue con tremenda voz.

En este encuentro de emociones encontradas, “Chente”, como le dicen sus seguidores, interpretó temas de despedida a tono con su retiro, como “Las golondrinas”, “A mi manera”, “De qué manera te olvido”, “Adiós amor”, “La ley del monte” y “El rey”.

En su concierto de tres horas, Fernández interpretó unas 50 canciones, la mayoría muchos de sus grandes éxitos de una carrera de 46 años que lo ha llevado a convertirse en el número uno de la canción ranchera.

Ataviado con un traje de charro color café con adornos en dorado, que contrastaban con su cabeza totalmente blanca, así como con sus cejas y bigote azabaches, Fernández -como es característico durante su actuación- tomó unos 30 tragos de alcohol para calentar la garganta.

Fue evidente cómo en diversos momentos se limpiaba el rostro del sudor y a veces se retiraba lágrimas por los momentos que compartió “no con mi público, sino con mi familia, como siempre los he considerado”, expresó.

Al abrir, “El Charro de Huentitán” empezó con una de sus canciones más recientes, “La vida es una copa de licor”, en la que advierte que por mucho que uno se cuide, jamás se saldrá vivo de este mundo.

Recibido con sonoros aplausos y el público de pie, Fernández, tras agradecer su presencia, así como lanzar besos y abrazos imaginarios a la distancia, señaló que las muestras de cariño “las disfrutaré hasta el último día de mi vida”.

“No soy un artista para ustedes, ni ustedes son mi público, siempre los he considerado mi familia, gracias por tanto cariño, gracias por tanto respaldo y sobre todo por esos aplausos. Gracias Ontario y como siempre he dicho, mientras no dejen de aplaudir, su ‘Chente’ no dejará de cantar”, destacó.

De ahí siguió con “Por tu maldito amor”, “Hermoso cariño”, “Ya me voy derrotado”, “Que te vaya bonito”, “Último beso”, “Estos celos”, “Acá entre nos”, “Yo quiero ser”, “Lástima que seas ajena”, y una de sus primeras composiciones, “Las llaves de mi alma”.

Aprovechando que se celebró el Día de las Madres en México y este domingo en Estados Unidos, desempolvó una canción que dijo que no interpretaba desde hace más de 30 años, cuando estaba recién fallecida su madre para interpretar “Madrecita querida”.

En otra oportunidad pidió al público darle la oportunidad a su hijo, “Así como se la di a Alejandro, para que me apoyen con Vicente. ¡Dénle un aplauso para que se le quiten los nervios al cab…!

Pero al terminar sus dos duetos con “Amor de los dos” y “Vamos a quererla más”, Vicente Jr. se retiró del escenario, pero fue regresado con un grito de “¡están aplaudiendo baboso!, ¡déles las gracias!”.

En otros momentos, el vendedor de más de 65 millones de álbumes en su carrera lanzó expresiones como: “Yo les amo hasta la muerte” y advirtió que “más que ser alguien con suerte, ¡soy alguien cojonudo!”.

En otro, hasta empezó a tocar en órgano “Cruz de olvido”. En el siguiente tema, “300 veces mojado”, aclaró: “Con la siguiente, ninguna expresión ni consideración para el sheriff (Joe Arpaio) y la señora gobernadora de Arizona.

Tambien anotó: “En esta vida hay dos clases de mujeres, las muertas y las ingratas, y más vale vivas ingratas que muertas muy agradecidas”, como parte de la retahila de sus frases que provocaron alaridos y gritos de aprobación.

Entre los asistentes, en los que predominó gente madura, no faltó el recorrido de diminutos vestidos y las mejores galas de mujeres. Además, fue común escuchar el pesar por la despedida de Fernández.

“Van a pasar muchos años para que surja otro como él”, subrayó Rufino Cortázar, un jalisciense que no dejó de interpretar a todo pulmón sus canciones, mientras su esposa al lado no mostraba ninguna expresión.

La sonorense Leonor Miranda, quien tenía varias cervezas en su haber, señaló: “Es el mejor de todos. Les sigue dando lecciones a muchos otros que no desquitan el boleto y él lo hace con mucha entrega y por más tiempo que nadie”, resaltó.

La michoacana Angelina Rebollar, quien recibió una beca latina por dos mil 500 dólares al inicio del evento, donada por Fernández y una firma comercial para apoyar su educación, expresó su tristeza por la despedida del afamado cantante.

“Es uno de los mejores aristas de México. Ojalá y que cuando sienta que el aplauso del público ya no lo vaya a tener, sienta la necesidad de rectificar y mejor regrese, porque canta precioso. Desde niña lo oía con mis padres”, dijo.

Fuente: (Notimex)

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