Home Conciertos Interpretado por la Orquesta Sinfónica de Campeche y el “Coro Cantus Hominuml”, el “Réquiem de Mozart” resuena en la Catedral Metropolitana
Conciertos - April 2, 2012

Interpretado por la Orquesta Sinfónica de Campeche y el “Coro Cantus Hominuml”, el “Réquiem de Mozart” resuena en la Catedral Metropolitana

En punto de las 19:20 horas, la batuta del director concertador Fernando Lozano se posó en alto para dar paso a las primeras notas de cuerdas que resonaron por todo el lugar, en medio de los aplausos de centenares de personas que desde las 18:00 horas se habían congregado en uno de los recintos religiosos más emblemáticos del país.

Participaron en el concierto como solistas la mezzo soprano Carla López Speziale, la soprano Ana Caridad Villeda, el tenor Leonardo Villeda y el barítono Jesús Suáste.

La apertura de esta pieza, cuyo nombre preciso es Réquiem en Re Menor, Koechel 626, inició con la Intritus de coro y soprano, a la que prosiguió la presencia coral, marcada por el propio Mozart como Kyrie.

Se cuenta que esta pieza fue compuesta por el virtuoso poco después de su célebre Cantata Masónica K. 623, escribiendo sus partituras bajo un lamentable estado de salud.

La obra le fue comisionada en 1971 en su propia vivienda por un enviado del conde Franz von Walsegg-Stupparch, quien sufría de un doloroso duelo a causa de la muerte de su joven esposa de 21 años.

Se dice que Mozart, aquejado de grandes presiones económicas, aceptó el encargo, mismo que se convertiría en un réquiem para sí mismo.

La noche del 4 de diciembre de ese año, Mozart sintió una leve mejoría e interpretó algunos pasajes del Réquiem con amigos, mismo que se interrumpía en el octavo compás del pasaje Lacrimosa. Horas más tarde, a la una de la madrugada, después de esa última y simbólica interpretación, Mozart sería encontrado muerto en su cama.

El público celebró con gran emoción la interpretación del pasaje Sequenz, mismo que incluye para coros las variaciones: Diesirae, Rextremendae, Confutatis y Lacrimosa, mientras que los solistas interpretaron la Tuba mirum y Recordare.

El concierto culminó con los añadidos, escritos ya no por Mozart sino por uno de sus mejores alumnos Franz Xaver Sussmayer, quien se dio a la tarea de terminar la pieza de su mentor y maestro.

Los añadidos del Réquiem interpretados durante la velada fueron Offertorium, Sanctus, Benedictus, Agnus dei y Communio, todos ellos complementados con el cierre del coro y las solistas con el pasaje Lux Aeterna.

El público celebró de pie el recital, haciendo resonar sus palmas en la majestuosa caja de música de la Catedral Metropolitana.

Fuente: (CONACULTA)

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