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Del Toro - February 27, 2012

Desde México lindo y querido

México es una tierra franca y culta que ha dado al mundo muy buenos matadores. Ahora mismo se encuentra viviendo una nueva época dorada del toreo.Toreros jóvenes y de sonido fresco están lanceando en los ruedos del panorama taurino, con su elegancia y sus maravillosas cualidades. Nombres como los de Juan Pablo Sánchez, Arturo Saldívar y Diego Silveti entran con fuerza en los principales carteles, y los engrandecen con su presencia. Son figuras de nueva andadura que están escribiendo en el albero todo su arte y toda su historia.

Juan Pablo Sánchez, de la mágica Aguascalientes, es un matador que siempre deja un sabroso sabor en el recuerdo. De maneras serenas, reflexivas, es inteligente y entiende muy bien a los toros, se adapta a cada embestida. Es de imponente presencia, plástico, buen conocedor de la lidia, Maestro de gran dedicación, de faenas muy bonitas. Soñó el toreo en su infancia en el seno de su familia torera, y lo hace en la actualidad muy bien hecho.

Arturo Saldívar lleva sangre azteca y cálida en las venas. Todo en él es pura energía. Posee hambre de toreo, arrojo, fuerza. Su toreo en escena es firme arrebato. Se trata de un matador distinto, muy enrabietado, con gran amor propio. Su confirmación en Las Ventas en mayo, o su participación la tarde del regreso de José Tomás en Valencia en julio agradaron mucho a la aficiòn española en 2011. Valentía, raza y garra.

Diego Silveti lleva en corazón y mente todo el inmenso toreo de la familia a la que pertenece. La dinastía Silveti es la única que ha conseguido mantener en las plazas a cuatro generaciones de toreros de forma ininterrumpida. El apellido Silveti es gloria, épica, valor, fragancia, un trozo de México en manoletinas y oro, sabiduría, toreo. Diego es pura pasión. Recoge el espíritu rebelde de su bisabuelo Juan, la elegancia y la estampa clásica de su abuelo Juan. La magia, elmisticismo, la clase, la ética y la estética de su padre, el añorado Rey David, el divino torero que enamoró México. Y la inteligencia, el bello concepto, la maestría, el verbo intenso e interesante, el aroma y la dulzura de su tío Alejandro.

Además, Diego Silveti es él. Es puro, auténtico, inquieto. Alma taurina impregnada de esencias y de momentos. Torea muy bien, y es tan feliz toreando que cada paseíllo lo empieza y lo termina con su franca sonrisa. Tuve el honor y el placer de presenciar la alternativa de este matador, cartel de ensueño y de historia y de duende, apadrinado el príncipe Diego por el, a su vez, príncipe de Galapagar y atestiguado por el mago Alejandro Talavante. Tarde perfecta.

A Diego Silveti se le aguarda con mucha ilusión esta temporada en los redondeles españoles,tras su intensa trayectoria mexicana.México es fascinante y verdadero. Atrapa y hechiza. México es capotes en movimiento y muletas serenas. Es Arruza, Gaona y Martínez. Es país generoso que se vuelca con los toreros españoles, como muy bien apuntó Alejandro Silveti en un programa que he tenido la suerte de vivir y de sentir.

México es una parte de ese temple y esa quietud de estatua que derrocha José Tomás. México es detalles de Juli ,Maestro irrepetible y sabio nacido en los campos de la tierra de los Solórzano y los Capetillo. Y México va grabado en oro y fantasía en ese concepto tan hermoso y tan creativo que practica mi torero Talavante, el matador que más me emociona, el diestro excelente y original que junta en su bendita muñeca España y el país de las mañanitas y de Eloy Cavazos

… Desde México lindo y querido llegan a esta temporada española que comienza nombres y apellidos mexicanos, y yo quiero pedir por ellos a la Guadalupana, y aplaudir sus triunfos y sus buenas maneras. Gocé en Insurgentes las orejas de mexicanos y españoles, igual quiero hacer en Las Ventas, La Maestranza o El Bibio…

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