Home Columnista Invitado El paraíso de los narcotraficantes
Columnista Invitado - January 6, 2012

El paraíso de los narcotraficantes

Nosotros conocíamos a García Abrego, a Caro Quintero, al Güero Palma, al Señor de los Cielos, a los hermanos Arellano, entre otros líderes de nuestro ‘hampa’.

Pero, insisto, ¿y en EU, el mercado de enervantes más codiciado de la Tierra, no hay narcos destacados, cuyos nombres deben ya formar parte, a mucha honra, de la leyenda criminal de su país, pues trafican con drogas con un valor superior a los 500 mil millones de dólares?

¿Ningún apellido destaca por su eficiencia y popularidad, o simplemente porque ya no hay narcotraficantes, para vergüenza de la larga tradición criminal estadounidense?

¡Ya sé! En Estados Unidos las drogas se trafican “solitas“.

Los enervantes, son dejados en la frontera estadounidense por “camellos” mexicanos o de otros países, y llegan “solitos”, como por arte de magia, a las manos de los consumidores.

Del total de la mariguana que se consume en dicho país, por ejemplo, 45% es producido en Texas, Arizona y California, sin que jamás se localice un sembradío, se incineren los enervantes de cara al público, se recluya a los responsables en una prisión federal y se rematen y adjudiquen sus propiedades al mejor postor.

Sucede que la mariguana se siembra solita, se corta solita, se distribuye solita y el dinero obtenido se lava solito…

¿No es una verdadera maravilla?

Nunca escuchamos, que se aseste un rudo golpe al narcotráfico en EU tal y como se asesta, sin duda, en México, en forma por demás recurrente.

Nunca vemos fotografías de capos estadounidenses arrestados y enfundados en sus chamarras azules del FBI, con las manos y pies esposados, chalecos y cascos antibala, además de una numerosa escolta policiaca, para evitar cualquier atentado en contra de su vida, que impidiera la delación de la identidad de sus socios y movimientos…

En México, la captura de los “famosos” capos ocupa las primeras planas de los diarios de la República, además de generosos
espacios radiofónicos y televisivos.

Nosotros, difundimos masivamente la incineración de estupefacientes, tan pronto son localizados. Se publican las fotos de los heroicos soldados caídos combatiendo a maleantes. Conocemos las fotografías de los ex-procuradores estatales, muertos, cuando ya se dedicaban al ejercicio del magisterio, después de combatir a hampones.

Se hace del conocimiento público las múltiples y ostentosas propiedades embargadas a los narcos.
Es evidente, el esfuerzo mexicano por ganar esta batalla en contra de la producción y venta de enervantes.

Sólo que la batalla, difícilmente la ganaremos: si en Estados Unidos se venden impunemente 500 mil millones de dólares de narcóticos en las calles, sin que nadie vea ni sepa ni oiga nada, absolutamente nada, puesto que nuestros vecinos “puritanos”, nunca atrapan a un capo ni se publica por ende su captura en la prensa, ni se queman depósitos incautados de estupefacientes, ni mueren soldados, ni agentes judiciales, ni jueces, ni procuradores, ni se rematan propiedades, ni se revelan los nombres de las autoridades implicadas en el narcotráfico.

Nada, no se sabe nada…

¿Por qué no se sabe? Muy sencillo: porque una parte insospechable de autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales federales y estatales estadounidenses está en la nómina de los capos.

Si nada se hace y nada se sabe, es porque desde: Secretarios de Estado para abajo (sálvese el que pueda), gobernadores, legisladores, senadores especialmente jueces, periodistas, policías de toda índole, agentes del FBI y de la DEA y hasta la famosa y no menos temida Patrulla Fronteriza, todos estan profundamente involucrados con los narcotraficantes realizando jugosos negocios tal y como lo hicieron ya en los años de la prohibición.

No hay nada nuevo… bajo el sol.

Menos lo va a haber ahora, cuando un grupo de maleantes goza de más poder, que el Estado mismo. Nunca en la historia de la humanidad, una pandilla de delincuentes había tenido tanto dinero, como para poder comprar autoridades, periodistas y países enteros si así lo decidieran.

Todo ello, gracias a que EU pone los dólares, para que esto sea posible.

¿Qué prefieren los capos a cambio de la heroína: mexican pesos or american dollars? Está clarísimo, ¿no? ¿Cuál soberanía de un Estado, cuando a un capo no se le puede juzgar en su país de origen, porque puede desestabilizarlo con consecuencias funestas para millones y más millones de personas?

¿No estamos frente a un novedosísimo fenómeno de poder, en manos de un solo individuo?

¿Dónde están los capos estadounidenses? ¿Por qué no se inicia la persecución en EU de los grandes narcotraficantes?

Yo, yo sé, yo: porque ni los consumidores, ni las autoridades, ni los narcos, ni la prensa, quieren que se sepa quiénes son?

A todos les conviene el negocio. Todos están coludidos.

Mejor, mucho mejor, culpar a México de todos sus males…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *