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Por la Espiral - November 24, 2011

Los impuestos del terror

40 años extorsionando, chantajeando y presionando a los empresarios vascos cuyas actividades al paso del tiempo dependieron del pago del impuesto revolucionario.
Primero comenzó siendo un secreto a voces: quien lo pagaba, lo pagaba en su negocio, si no con su vida o un secuestro a la familia; la banda tenía muy claro que para permanecer en el tiempo en su lucha ideológica y violenta debía contar con fuentes de financiamiento.
De esta forma a sus actividades de robo, secuestro, asesinato, terrorismo e imbuirse en el mercado negro se le agregó el cobro de un impuesto a todos aquellos que tuvieran un negocio, pequeño o grande, dentro del País Vasco.
Al respecto de esta actividad ilícita e ilegal, del miedo de los empresarios y el clima de incertidumbre en torno a la inestabilidad de la zona ante la presencia terrorista, con el paso del tiempo emergieron los daños económicos internos.
Algunos estudios del impacto de las actividades de ETA y de su impuesto revolucionario provienen del investigador Mikel Buesa, profesor de Economía del Terrorismo en la Universidad Complutense.
A colación del fin de la lucha armada y el terrorismo, unas semanas atrás,  Buesa declaró al periódico La Razón que “durante el último quinquenio (2006-2010), las destrucciones ocasionadas por ETA en el País Vasco ascienden a un total de 40.5 millones de euros”.
Al tiempo que las cámaras y confederaciones de empresarios españoles y sobre todo vascos celebraban también el fin del impuesto revolucionario, proliferaban cifras no oficiales de cuánto dinero salió de los bolsillos y cajas registradoras de los empresarios para entregarlo a la banda.
El propio Buesa explica que “por medio de la extorsión a los empresarios, la organización terrorista ha podido obtener, en igual período, en torno a 19.6 millones de euros”.
Aunque esto es por supuesto una cifra no oficial y aproximada ante la falta de censos y registros reales de cuántos empresarios, políticos y personas con posición fueron chantajeados a lo largo de 4 décadas.
Para ETA este impuesto constituyó su principal fuente de ingreso, la más segura para autofinanciarse, comprar armas, mantener a militantes, hacer propaganda, adquirir químicos para fabricar bombas y desarrollar toda una logística de operación, camuflaje y movimiento entre España y Francia.
¿Cuánto le ha supuesto al PIB vasco en su conjunto todas las operaciones de ETA junto con el impuesto revolucionario? Buesa señala que al menos el impacto provocado es de una quinta parte de su PIB.
Por eso es que con todo ese dinero que se ha movilizado a lo largo de tantos años, cuesta demasiado creer en el abandono de las acciones de ETA,  por los pagos a viudas, huérfanos, presos, militantes, activistas, ex activistas, vamos es todo un fondo de pensiones ilegal que ya sabemos de dónde ha salido y que deberá seguir saliendo de algún lado para proveer de recursos a tantos que han formado parte del entramado del movimiento.
De hecho tras el anuncio de la banda,  diversas fuentes de seguridad españolas han detectado que ETA intenta colocar en el mercado negro internacional sus arsenales de armamento, químicos y tecnología. Lo que por supuesto debe poner muy en alerta a cualquier país con actividad violenta.
A COLACIÓN
Guardadas las proporciones del caso (digamos hasta el momento) en México no hay un impuesto revolucionario tal cual aunque sí existe el pago de una cuota de seguridad o impuesto de protección semanal extraído a la fuerza a cualquier persona que tenga un negocio sin importar lo simple que pueda ser éste.
En Michoacán, el pago de la cuota va generalizándose por toda la entidad y el que no junte para pagarla cada viernes o sábado,  es amenazado, golpeado, amordazado, humillado y vejado. Si el pago no es en metálico lo obtienen entonces en especie llevándose el coche, parte de la mercancía y el miedo es tanto que la gente paga la cuota.
La mayor parte de las veces ni siquiera se reporta a la Policía o al  Ministerio Público por temor a que los propios policías de la zona estén coludidos con el grupo llamado La Familia, principal beneficiaria del impuesto de protección.
Para un estado como Michoacán  permitir la proliferación de extorsiones como práctica cotidiana es ahondar la problemática social y económica de una de las entidades que desde hace muchas décadas atrás debió despegar y posicionarse en el liderazgo del valor agregado, participación sectorial y fomento al turismo.
Empero, no sucedió, y el estado acumula un rezago educativo, tecnológico, en competitividad y fomento empresarial muy importante, por ello su evidente situación en pobreza, deterioro de la calidad de vida de la clase media; cierre de micro y pequeñas empresas; y mala ubicación en servicios de salud.
Si lo miramos bien, Michoacán es una de las puntas del iceberg, lo más visible dentro de la amplia descomposición que va imperando en la geografía patria, urge retomar el control no únicamente de esta entidad, sino de todo el país
Para una economía que crece de manera errática, cargando además con una amplia economía informal, mercado negro, contrabando y muchas operaciones ilícitas, lo peor es  dejar que personas, familias y empresarios paguen a los criminales por que no les hagan nada.
P.D. Encuéntrenme en Facebook. Les invito a que opinen del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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