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Buenas Noticias - November 23, 2011

Restauran templo de Tlacochahuaya en Oaxaca, ícono de la pintura hecha por indígenas con grana cochinilla

preservación de su decoración interna y la fachada hecha por manos indígenas.

La edificación es un ícono por su pintura, ya que en algunos de sus detalles interiores se preservan pigmentos de grana cochinilla, insecto utilizado durante la época prehispánica como colorante natural para teñir telas y otros objetos, señala en entrevista a Crónica la restauradora Mireya Olvera.

La construcción tiene una antigüedad de cinco siglos y es uno de los pocos recintos que mantienen su decoración barroca, en su órgano, en la pintura mural de su bóveda y los muros que enmarcan los retablos. Sin embargo, lo que más sorprende, afirma la investigadora, es que se haya conservado y que en el siglo XIX no haya sido modificada con retablos del neoclásico.

El templo de Tlacochahuaya se ubica a 20 minutos del centro de Oaxaca y es conocido también por haber sido el lugar que eligió Fray Juan de Córdova, quien vivió los últimos 25 años de su vida, un personaje a quien se le atribuye la elaboración del primer diccionario en lengua zapoteca.

“Esta iglesia es única, y aunque hemos encontrado restos de pintura semejante en otros lugares, en muchos casos ya han sido eliminados o sustituidos, como sucedió en los templos de San Miguel Etla y en la iglesia de Santo Domingo, en el centro de Oaxaca.”.

Para la conservación de este inmueble, asegura, ha sido necesario realizar calas que permitan analizar y proteger cada una de las capas pictóricas, desde los restos del siglo XVI, la pintura del interior del siglo XVIII y las pinturas del XIX.

GRANA COCHINILLA. La restauración de la iglesia de Tlacochauaya inició en 1987, cuando fue intervenido un retablo de la Virgen de Guadalupe. Tres años después se restauró el órgano, que ha servido para organizar un festival de órgano.

En 1999 los trabajos fueron apoyados por la Fundación Alfredo Harp Helú, con la cual se ha logrado restaurar 7 retablos, 81 pinturas, 7 esculturas, las fachadas principal y lateral, la iluminación del templo y el atrio.

Cuenta la historia que, en 1671, los alcaldes del pueblo pidieron al virrey de la Nueva España que les perdonara los tributos para construir un templo. Así comenzaron a erigir Tlacochauaya, un convento fundado por frailes dominicos a mediados del siglo XVI que en principio era muy pequeño y se amplió en el último cuarto del siglo XVII.

Durante ese tiempo se le agregó la zona del coro, se elevaron los muros, las bóvedas, las cúpulas y se modificó su techo de dos aguas. Esta información  ha sido investigada en los archivos municipales, del estado de Querétaro y México.

Aunado a esto, los investigadores enviaron a España muestras de pigmento de pintura del interior del recinto, para sus análisis, determinando que sí se utilizó grana cochinilla en la pintura mural del recinto.

“Se creía que era un mito la utilización de grana cochinilla, así que se tomaron muestras de pigmento y fueron enviadas a Arte Lab, pero se concluyó que todo el color morado en los muros y en el órgano, corresponde a grana cochinilla; y el azul corresponde al añil, un pigmento vegetal de la zona. Los demás colores sí son minerales”, asegura Mireya Olvera.

Finalmente explica que aún quedan pendientes por resolver algunos aspectos de la pintura mural en el interior, la restauración de algunas imágenes sacras y la techumbre se continuará el próximo año, una vez que el INAH apruebe el proyecto.

Fuente: (cronica.com.mx/Juan Carlos Talavera)

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