Home Toros y Deportes Juan Pablo Sánchez y su innato temple
Toros y Deportes - November 23, 2011

Juan Pablo Sánchez y su innato temple

oreja de la tarde, la que por cierto le fue protestada y que terminó devolviéndola, con el “infumable” encierro de la ganadería de Bernaldo de Quirós, por otra parte a muchos les pasó “de noche”, la gran faena del confirmante aguascalentense Juan Pablo Sánchez al segundo astado de su lote, de nombre “Pescador”, ya que lo realizado por él tuvo un alto grado de relevancia, inclusive con la honorabilidad que le daría el ser uno de los más importantes trasteos realizados de varios años a la fecha en el coso de Insurgentes, sobre todo evidenciando una clara muestra de lo que auténticamente torear en toda la extensión de la palabra.

De acuerdo con lo que indica el diccionario taurino, editado en 1969 por José Antonio Quijano Larrinaga y Luis Piza Bueno, Torear es “practicar la tauromaquia o arte del toreo. En sí, lidiar; pero conteniendo esta denominación -la de torear- a una interpretación depurada y genuinamente artística, con mayor clasicismo, veracidad e integridad en la ejecución de las acciones fundamentales del arte del toreo divididas en los llamados tres tiempos: Parar, templar y mandar. Es la fusión plástica del arte y la destreza”.

Pues bien, lo ejecutado por Juan Pablo Sánchez a “Pescador” de Bernaldo de Quirós, un toro que no era fácil por su sosería, supo hacerlo ver bien, inclusive llegando a engañar a cierta parte del público que llegó a pensar que el burel era bueno pero no fue así. Se debió a la difícil facilidad que tiene Juan Pablo para entender el toreo, a su innata forma de templar al morito, de llevarlo embebido en la franela escarlata, de aquí hasta allá y despedirlo de manera emotiva, enredándose con el astado y, sobre todo, haciendo el toreo de frente y con suma verdad, sin ventajas.

Ya lo decía el siempre bien recordado poeta guanajuatense Abraham Domínguez Vargas: “Pisarle el terreno al toro paso a paso y citar dando el pecho es apretarse y en la cintura girar. El parar es movimiento, toro que gira ante un sol que de luces repleto ilumina la lección”.

Juan Pablo Sánchez no es un diestro que deje pasar al toro y aprovecha el viaje, no, es un torero que aplica la técnica y el oficio al servicio del arte más depurado y expuesto, pleno de valentía y emotividad. Sabemos de sobra que los trofeos en una faena son fundamentales pero cuando en un trasteo como el realizado por este joven diestro de apenas un año y dos meses de alternativa se puede apreciar y paladear el toreo lento, cadencioso, en redondo, cuando es necesario y en su justa medida, y con plena idea de lo que se está describiendo en la dorada arena de un coso, en este caso el de la Monumental Plaza México, cobra otro valor, otra dimensión, otra catadura, por ello es que nos atrevemos a afirmar que lo estructurado por Juan Pablo ha sido una faena, tanto de capote como de muleta, de las más importantes en varios años, coreada con gritos de ¡torero!

Ahora la gente del gran coso de Insurgentes ya sabe quién es Juan Pablo Sánchez y más que bien le haría a nuestra fiesta el poder ver, en la Monumental Plaza México, un cartel con Arturo Saldívar, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti, una combinación muy nuestra que provocaría un entradón en el gran coso taurómaco del país.

Y todo lo anterior nos hace recordar la frase de mi añorado padre, Addiel Bolio, en esta oportunidad en honor a Juan Pablo: “El toreo es el grito de angustia, ahogado por el suspiro del arte! ¡Enhorabuena torero!

Fuente: (suertematador.com)

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *