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Espectáculos - November 6, 2011

El bailarín prodigio mexicano Isaac Hernández, ofrecerá en Bellas Artes el espectáculo dancístico “Un Momento para Soñar”

gran final de Ópera Prima en Movimiento que se transmitió el pasado 29 de mayo por Canal 22.

Inició en la disciplina desde muy pequeño. Su papá, el ballet master Héctor Hernández, fue el primer maestro que tuvo; recuerda con cariño una foto en la que aparece colgado de la barra a los cuatro años, pero fue hasta los nueve, ante la pregunta “¿quieres ser bailarín?”, que decidió tomar las cosas en serio, hasta que el ballet se convirtió en su pasión y con sólo 12 años dejó a su familia para mudarse a Filadelfia y estudiar durante cuatro años en The Rock School for Dance Education.

“En ese momento me habían ofrecido becas en las mejores escuelas del mundo: Australian Ballet, Stuttgart Ballet, Royal Ballet de Londres; (escoger Filadelfia) fue una decisión difícil, mis papás no me querían dejar ir porque era muy pequeño, pero esta escuela se puso a mis servicios e incluso me ofreció la oportunidad de que alguien viviera allá conmigo. Esto ayudó a tomar la decisión porque me acompañó una de mis hermanas, no me fui solo”.

A los 17 años obtuvo su primer contrato profesional con el American Ballet, hasta que fue invitado a tomar una clase con el San Francisco Ballet, y su director Helgi Thomasson, reconoció que estaba ante un joven con mucho futuro y no dudó en contratarlo.

“Investigué el repertorio, los coreógrafos que trabajaban con ellos, los ballets clásicos, platiqué con los bailarines. Me puse a pensar si me veía como bailarín del San Francisco Ballet, si me creía capaz de hacer lo que ellos hacen. Siempre he sido un bailarín clásico y esta compañía ha expandido mi arte a miles de formas de danza diferentes. He hecho ballets neoclásicos y contemporáneos que en mi vida creía que podría hacerlos”.

Su debut no pudo ser más emocionante. Interpretó el pas de deux (pasos en pareja) de Tchaikovsky, con coreografía de George Balanchine, al lado de una bailarina que después de llevar 15 años en la compañía realizaba su última función de apertura. “En esta última temporada, de los 24 ballets, he estado por lo menos en 19. Al irme dando cuenta como he evolucionado no me lo pienso dos veces en quedarme dos años más en la compañía, he mejorado y me ha aportado mucho como artista”.

Incluso, ya tuvo la oportunidad de bailar su primer ballet completo con Coppelia en donde interpretó a Franz, un joven campesino que se siente atraído por la protagonista, una muñeca que cobra vida ante su creador, el doctor Coppelius.

“Es un papel muy alegre, es mi primer ballet completo de tres actos. No me gustaba reírme en el escenario, era muy serio y en este papel me di la libertad de relajarme y fue una sensación muy bonita ante la respuesta del público que me empezaba a conocer y a aplaudir. Me di cuenta que una vez que pisas el escenario no hay límite para lo que puedes hacer. Por ese momento es que soy bailarín”.

Los avatares de la profesión

Isaac Hernández reconoce que iniciar en el ballet de manera profesional a tan corta edad no fue un asunto sencillo.

“Soy un bailarín que desarrolló la técnica clásica muy rápido, más rápido de lo común, a los 11 años ya hacía cosas que la gente comenzaba a trabajar a los 20. Mi nivel técnico a los 11 era el de un bailarín profesional y en cierta forma eso me limitaba porque me sentía listo para bailar pero tenía doce, trece, catorce, quince años, y entonces lo mío fue más cuestión de esperar a tener la edad y la madurez para disfrutar de todos estos ballets”.

Reconocido por su limpieza técnica, que lo llevó a obtener el tercer lugar del Concurso Internacional de Ballet de Moscú, considera que se debe estar convencido del gusto por el ballet ya que se trata de una profesión muy demandante.

“Es difícil porque le dedicas la vida a esto, hasta que te retires, es el cien por ciento de tu tiempo dedicado al ballet, todas las posiciones son muy forzadas, estamos transformando al cuerpo y tiene consecuencias en algún momento, dolores, lastimaduras.

No recuerdo alguna vez que haya bailado sin sentir algún tipo de dolor, es parte de la profesión y la disciplina, es cuidarte, no sólo físicamente, sino psicológicamente para no dejar que todo ese trabajo te desgaste y se convierta en obligación en lugar de tu arte y tu gusto”.

Está consciente de que la vida de un bailarín en los escenarios es corta e inconsistente. “Las lesiones son un factor que puede ocurrir en cualquier momento, se trata de aprovechar mi carrera al máximo, y pasar la experiencia”.

Es por eso que desea convertirse en un ícono de las artes y de la danza y ofrecer oportunidades a los jóvenes, pues considera que, más que un ejemplo, necesitan de alguien en quién confiar, por lo que espera construir algo sólido en México.

“Mi carrera internacional es importante, no sólo lo hago por mí, sino por todo mi país. Cada vez que bailo en un escenario internacional, estoy bailando por todo México, para regresarle un poco de lo que me ha dado. Hay compañías en Europa que me interesan porque me hace falta ir y expandir mis horizontes como artista. Necesito seguir mi carrera en el extranjero, lo que tengo considerado es hacer un vínculo con México más constante y firme en los próximos años”.

Recompensas y logros

El joven bailarín ha tenido la oportunidad de compartir el escenario con grandes figuras de la danza y conserva entre sus recuerdos más entrañables la gala del espectáculo Los gigantes de la danza que lo llevó de gira a la edad de 14 años al Auditorio Nacional, Guadalajara y Morelia, en compañía de Carlos Acosta, José Manuel Carreño, Giuseppe Picone, Gillian Murphy y Simona Noja.

“Haber compartido el escenario con ellos a esa edad fue de las cosas que más he disfrutado porque era un niño que tenía un nivel técnico extraordinario, al grado de merecer estar en el escenario con ellos, las grandes estrellas del ballet del siglo XX”.

A pesar de sus éxitos y logros, a Isaac Hernández le parece petulante hablar de sus cualidades o lo que le ha permitido destacar en la escena internacional, por lo que es una respuesta que prefiere dejarle al público.

“A la gente le gusta mucho mi forma de bailar en el escenario y eso creo que no se aprende ni se practica, a mí se me ha dado la facilidad de ser en el escenario, y bailo y hago sentir lo que yo estoy sintiendo en ese momento”.

Es justo este aspecto el que más valora en un bailarín más allá de las cualidades técnicas. “Muchas veces como bailarín te conviertes en ejecutante y puedes imitar, pero cuando encuentras a un bailarín que no es un imitador de pasos o de personajes, lo ves entrar y ves que lo disfruta, que lo vive en el escenario, ves a la persona como es”.

Hasta ahora, Isaac Hernández es considerado el mexicano más joven en recibir el Premio Nacional de la Juventud.

“A lo largo de mi carrera he tenido la fortuna de hacer historia en todo lo que he hecho, esa fue una de las partes más emotivas. Cuando me lo dieron se me hizo increíble que creyeran en mi talento, en mi trayectoria, que creyeran en un niño de 12 años y darme un mérito tan grande. Fue algo muy bonito que mi país me reconociera de esa manera, y me dio el impulso para seguir adelante para hacer historia en el ballet, no sólo en México sino a nivel internacional”.

Y en su paso por convertirse en un embajador del ballet, ya tiene a alguien que sigue sus pasos, se trata de su hermano Esteban Hernández, quien a sus 16 años se ha convertido en el primer mexicano en ingresar a la Escuela del Royal Ballet de Londres.

“No estoy solo, me toca compartir mi profesión con un hermano que me ayuda a no descuidarme, a que siga viéndome como un ejemplo y, por qué no, hasta que me supere”.

Un día en la vida de Isaac Hernández

“La clase del San Francisco Ballet empieza a las 10 de la mañana y termina a 11:15, luego hay que prepararse para los ensayos que comienzan a las 11:30 y concluyen dos o tres horas después. Tenemos de una a dos horas para comer y regresar a las cuatro de la tarde”, relata Isaac Hernández. “A veces es cansado, pasas muchas horas parado, pero también hay que bailar, marcar, cargar, etcétera. Salimos a las siete, llego a casa, me baño, me duermo y al otro día a seguir, y así es mi rutina de martes a domingo.

“¡Es por eso que tienes que estar seguro de que lo que haces te gusta y lo disfrutas, porque si no, se convierte en tortura! Cuando estamos en temporada bailamos en la noche, ensayamos hasta las 5 y la función es a las 8. Los lunes es el día que descansamos y aprovecho para practicar golf, me encantan los campos que hay en California, pero si no estoy en el green, me la paso dormido”.

El próximo 14 de noviembre Isaac Hernádez ofrecerá la gala dancísitica con algunos de sus amigos bailarines en el Palacio de Bellas Artes a las 20:00 horas,  Avenida. Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico (Metro Bellas Artes) Tel. 55 12 25 93. 50% de descuento a estudiantes, Profesores  y Adultos mayores con credencial del INAPAM

Venta de boletos en las taquillas del Palacio de Bellas Artes y Sistema Ticket Master al 53-25-90-00.
CGP     México / Distrito Federal

Fuente: (CONACULTA)

 

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