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Columnista Invitado - October 24, 2011

Carta a Elena Poniatowska

minifaldas que considera pecaminosas (según usted), y continúa diciendo que los homosexuales tiene que aguantar a un obispo intolerante que pretende imponer su moral particular a los mexicanos que no piensan como él”.  

Me llama la atención que lo califique de intolerante cuando usted, por no pensar como él, lo señala como salido de la Edad Media , ¿quién es entonces la intolerante?.  Supongo que se refiere a que las ideas del Cardenal son como de la Edad Media y que estas tendrían que cambiar según las épocas, pero déjeme decirle que, ya desde ahí su comentario está equivocado. La moral no es algo que esté de moda o que tenga que evolucionar de acuerdo a las distintas épocas y formas de pensar. Se equivocó al calificar al Cardenal de salido de la Edad Media , pues lo tuvo que calificar como salido de la época de las cavernas, desde que el primer hombre habitó este planeta, ya que la moral es exactamente la misma desde los orígenes del ser humano hasta la fecha.

La moral tiene que ver con los actos buenos o malos de los seres humanos y por lo mismo matar, robar, engañar o mentir es y ha sido moralmente malo siempre. La moral no se puede discutir desde distintos puntos de vista, ni el suyo, ni el mío, ni el del Cardenal. La moral no pertenece al Cardenal, no es invento de él.

¿No cree entonces que serían, en este caso usted, Ebrad, algunos (muy pocos), asambleístas  y los homosexuales los que pretenden imponer “su moral”?.

¿Qué acaso la  mayoría del pueblo mexicano estamos equivocados y tenemos que aceptar la imposición de las ideas, inmorales, de una minoría?.

¿Quién entonces es o son los que pretenden imponer “su moral particular” a la mayoría de los mexicanos que no pensamos como ustedes?, y cuando digo la mayoría, estoy hablando de muchos millones de personas contra un puñado que son ustedes.

El Sr. Obispo no está en contra de que dos personas del mismo sexo vivan juntas, finalmente es asunto de esas dos personas. Pero de eso a que le quieran llamar matrimonio, es distinto. Una vez más ustedes quieren imponer algo, que por naturaleza no es así.

Según el diccionario de la Real Academia Española, tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias, pero importante es aclarar entre las ideas y los hechos. Una cosa es que yo piense tal o cual cosa y otra, muy distinta, llevarlo a los hechos, porque bien sabe usted que nuestros derechos terminan en donde comienzan los de los demás.  ¿Dónde quedan los derechos de esos niños que ustedes quieren destruir desde su infancia involucrándolos en una relación disfuncional?. O, ¿Cómo estar de acuerdo con el aborto cuando, como le dije anteriormente, matar siempre ha sido moralmente malo?. Ustedes pretendes argumentar que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo, y  bueno, podría estar parcialmente de acuerdo (pues nadie puede atentar contra sí mismo), pero ¿Qué del cuerpo que llevan dentro? ¿qué la persona que se está desarrollando en el vientre de la madre no es otra persona?, o, dígame usted, en qué momento ese cuerpecito deja de ser el cuerpo de su mamá?. En principio su configuración genética ya no es igual a la de su mamá, pues también está la genética del padre en él ¿o no?.  Entonces nadie tiene derecho a atentar sobre ese nuevo ser, le guste o no le guste. Eso dicta la moral, no el Cardenal ni el Papa, ellos  solo defienden la moral.

Ojalá pudiera documentarse un poco más y enterarse de situaciones como la que describe Dawn Stefanowicz en su página:http://www.dawnstefanowicz.com/dawntest.htm . Con esto entenderá el tipo de vida que lleva una persona que ha vivido con un padre homosexual y todo lo que sucede en su entorno.

Cuando hablamos de asuntos intrascendentes, como por ejemplo tener preferencia por irle a un equipo u a otro, pues eso no tiene mayores problemas, pero la cosa toma un matiz diferente cuando hablamos de asuntos de trascendencia.

Cada quien puede pensar lo que le de la gana sobre cualquier tema, pero eso es distinto a cuando esa forma de pensar la lleva al actuar. Mientras ese actuar no afecte a terceras personas no hay problema, pero en el momento en que se invaden los derechos de los demás, es entonces donde surge el problema.

¿Qué no se supone que los gobernantes están para atender el bien común de la sociedad aún por encima de sus preferencias políticas?

Me extraña que defienda el punto de vista de los homosexuales y del Sr. Ebrad en este sentido diciendo que “tienen que aguantar a un obispo intolerante”, cuando los intolerantes son ustedes. Le repito, una cosa es tener tolerancia a las ideas y otra a los hechos.

Yo no sé si el Cardenal Don Juan Sandoval Íñiguez tenga pruebas o no de lo que dijo, pero lo que sí es cierto es que él está defendiendo a la mayoría de los habitantes de este país, defendiendo la única moral que existe y no tratando de imponer, como usted dice, sus ideas. Temas como la moral no se pueden discutir desde “puntos de vista”, porque nunca nos pondríamos de acuerdo y caeríamos en relativismo. La moral se tiene que analizar siempre desde la verdad.

Su servidor, como el Cardenal Don Juan Sandoval Íñiguez, como millones de mexicanos, somos intolerantes a los hechos que atentan contra la moral y la integridad de los seres humanos, no somos intolerantes a las ideas.

Atentamente.
Lic. Jorge de Esesarte
Zapopan, Jalisco

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