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Libros - September 11, 2011

“El Jefe Máximo”, libro de Ignacio Solares que retrata con humor los aciertos y debilidades de Plutarco Elías Calles

Calles como hombre todo poderoso, a sus debilidades como el alcoholismo que padecía y afición al póquer, a su brutalidad para eliminar a los enemigos y amigos, al asistente a sesiones espiritistas, al estadista que fundó el país moderno con varias instituciones, como el PNR, que después sería el PRI, y el Banco de México.

Pero también, dice, es conocer la tragicomedia que es nuestro pasado, mediante el humor. “Porque hay que reírse con la historia, porque de esa manera podemos comprenderla mejor y entender lo que somos ahora”.

LA NOVELA. El personaje central es Plutarco, “el jefe máximo” y su ambivalencia. Vamos a conocer al gran dictador, quien tuvo el mayor poder en el país y tal vez en el mundo, tanto como presidente como detrás de la silla. Al hombre débil, con miedos, además de la relación conflictiva con su padre, de quien hereda el alcoholismo.

Esa ambivalencia y autoritarismo, señala Ignacio Solares, lo llevará a cometer atrocidades. “Cuando fue gobernador de Sonora -1915- decreta la prohibición de la venta, fabricación y consumo de bebidas alcohólicas. Quienes no la acatasen, iban a la cárcel. Las bartolinas de la ciudad no eran suficientes para encerrar a tantos borrachos”.

Por ello, decide meter al Ejército. Y en un parque, la milicia detiene a unas personas. Éstas creían que por estar bebiendo los iban a llevar a la cárcel, pero lo que hicieron fue fusilarlos. Son los excesos de su brutalidad, añade Ignacio Solares.

Otro de los ejemplos es el asesinato de Francisco Serrano, su amigo, a quien acusa de una presunta conspiración. Al ver su cadáver, Calles dice: “para que no digas que no te di tu cuelga el día de tu cumpleaños”.

Paralelamente, añade, tenemos a un “el jefe máximo” inseguro, débil que busca demostrar su poder. De esta manera, hace esperar varias horas Lázaro Cárdenas, siendo ya presidente electo, porque estaba jugando póker y emborrachándose con sus amigos en su casa de Cuernavaca.

ESPIRITISMO. En una carta, Calles escribe que está viendo fantasmas en su estudio. Se lo cuenta a su amigo José María Tapia, y éste lo lleva a la primera sesión espiritista.

Un dato que hace novelar la historia y las debilidades del “jefe máximo”. Se le van a aparecer el Padre Pro, a quien mandó a

fusilar; también Álvaro Obregón y el ex presidente Francisco I Madero.

Con ellos, agrega Ignacio Solares, va a entablar un diálogo para tratar de purgar sus demonios. “Es la escena hilarante de la novela. El sentido que muestra la otra cara de nuestros personajes y la tragicomedia que ha sido nuestra historia. Atrás de esos grandes actores que fueron Calles, Obregón y otros, está el mundo de las debilidades y excesos”.

Ignacio Solares señala que esta es la primera novela sobre “el jefe máximo”, con una investigación profunda y basada en hechos confirmados. “Al novelista, sólo le restó llenar los huecos que dejó la historia”.

Porque estamos viendo a un hombre, que a pesar de sus debilidades, de sus luces y sombras, tuvo una visión de país y lo sacó al país de una guerra civil.

Sin sus aportes, añade, no podríamos entender al México actual y al PRI. Sólo basta recordar su gran discurso, tras la muerte de Obregón cuando era presidente electo, que marca el rumbo del país: “ya no habrá más caudillos, entramos a la etapa de las instituciones”.

Fuente: (cronica.com.mx/Adrián Figueroa)

 

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