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Entrevistas - September 6, 2011

El arte contemporáneo en México es malo, muy pobre, carece de imaginación: Pedro Friedeberg

ver gente gordita que manchones o una caja de zapatos vacía en una exposición”, expresa.

Considerado uno de los más importantes artistas contemporáneos, Pedro Friedeberg señala que hoy las academias de arte les piden a sus alumnos olvidar el pasado del arte. “Ya no vamos a dibujar como hace cincuenta años; vamos a hacer de cuenta que hoy fuera el primer día desde la fundación de Adán y Eva”. ¿Qué pueden a hacer estos pobres jovencitos cuando se enfrentan a la hoja en blanco?, se pregunta.

En su opinión, 95% del arte es imitación. “Uno es muy joven y puede gustarte un cuadro de Rembrandt o Van Gogh, o una caja de Allan Glass; entonces, uno piensa hacer algo parecido o mejor. Así surgen los artistas”, explica durante la entrevista por la reciente aparición del libro De vacaciones por la vida. Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg, realizado por José Cervantes a partir de varias entrevistas.

“La gente ya no sabe qué hacer para tratar de hacer arte con el menor esfuerzo. Aunque tampoco todos los artistas son de esta escuela. Hay muchos artistas que aún tienen un estilo, un poco de academia y se dedican a hacer trabajos con más factura, corazón y delicadeza, y no estas vulgaridades que quieren hacer pasar por arte. Hace falta imaginación”, expresa.

Algo terrible en el panorama del arte, explica, es la falta de críticos. “Nunca hubo crítica de arte en México. En realidad sólo había gente que escribía sobre exposiciones pero siempre les echaban flores. Esa era la crítica de arte, la exposición de fulano con un colorido muy bonito y una composición exacta. La única era Aída Rodríguez Prampolini y otra muy interesante persona, a quien se le pasa la mano a veces, es Raquel Tibol”, apunta.

El artista también asume su gusto por la pintura de Arturo Rivera y Javier Esqueda, Daniel Lezama y de Rafael Cauduro, las esculturas de los hermanos Marín, y aprovecha para criticar a quienes tomaron imágenes de la obra de Carrington y las hicieron escultura. “Ella fue una buena pintora”, asegura.

CRÍTICO. En este volumen, editado por Trilce y CONACULTA, el pintor y escultor deja una parte de sus memorias, un recuento de vivencias sobre su vida y el mundo del arte. Así que lo mismo cuenta su inserción al surrealismo, el accidente que le rompió la clavícula, la sensación de vacío que hay en sus obras, y la función de los libros.

También aborda sus experiencias al pintar sobre cerámica, su admiración por Remedios Varo, la mujer que lo impulsó a exponer por primera vez. Aparecen sus peripecias como chofer de Leonora Carrington y el problema que tuvieron en su casa en 2006, cuando criticó el exacerbado feminismo. No omite su pasmo por la entrevista que Anita Brenner le hizo al cellista Gaspar Cassadó, a quien confundió con Pablo Casals.

No pasa por alto sus críticas al “inexistente” movimiento de “ruptura” tan exageradamente propagandizado por José Luis Cuevas o a Raquel Tibol, sobre quien asegura que a todo le encuentra un defecto. Y afirma que la arquitectura de Luis Barragán “tiene algo de fascistoide, deprimente y siniestro a la vez”.

Y aparece un pensamiento de la madre de Pedro Friedeberg, quien dijo sobre él en cierta ocasión: “Este niño, desde muy chico y antes de hablar o caminar, no soltaba ni lápiz ni papel. No jugaba: dibujaba fascinado edificios viejos y, sobre todo, iglesias antiguas. Por años se acordaba de Santa María Novella, ya que estaba cerca de donde habíamos vivido”.

En principio, Pedro Friedeberg “sólo quería hacer un libro sobre diez personajes fascinantes que había conocido en México, como Guadalupe Amor, Antonio Souza, Mathias Goeritz y José Luis Cuevas, entre otros más”, detalla el artista que creó las esculturas de silla en forma de mano.

Finalmente, asegura que en casa tiene al menos una decena de cuentos surrealistas hasta hoy inéditos que le gustaría publicar, así como realizar una segunda parte de este libro con historias de más personajes excéntricos.

Fuente: (cronica.com.mx/Juan Carlos Talavera)

Foto: Cortesía (Jorge Vargas/CONACULTA)

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