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Buenas Noticias - August 30, 2011

Restauradores del INAH luchan por devolver la “salud” a nueve óleos de gran formato del Templo de Nuestra Señora de la Natividad en Atlixco

devolver la “salud” a estos óleos, deteriorados por la humedad y la presencia de insectos.

Roturas, deformación de plano, recortes, abrasión, deyecciones de animales, degradación de bastidores por ataque de microorganismos y de insectos, son algunos de los daños que tienen estas obras. Asimismo, la humedad perjudicó la capa pictórica. Luego de levantar su “historia clínica”, la atención de esta problemática ha dado comienzo con labores de conservación, tendientes a evitar que siga avanzando el deterioro, para luego dar paso a su restauración integral.

Las obras del Templo de Nuestra Señora de la Natividad, que se atienden en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, son: San José y el Niño, La presentación del Niño Jesús y la Virgen María, San Francisco sobre la vanidad del mundo, Patrocinio de Cristo Flagelado, y la intitulada, Moribundo y la abogacía de su alma contrita.

A los anteriores, se suman otros cuatro óleos que pertenecen a una misma serie, y retratan El nacimiento de Juan Duns Scoto, La aprobación de la Regla de los hermanos menores, La recepción de Santa Clara por San Francisco y San Francisco y la fundación de las tres órdenes.

Las restauradoras Lucía de la Parra y Cristina Noguera coordinan a un equipo de profesionales del Taller de Pintura de Caballete de la CNCPC, el cual trabaja de momento sólo tres de estas obras debido al complicado manejo de su formato que, en promedio, oscila entre los 2.50 metros de alto por 2 metros de ancho.

Ambas expertas comentan que estos cuadros pertenecieron originalmente a conventos. Cabe mencionar que durante la Colonia, la fertilidad de la Villa de Carrión, hoy Atlixco, atrajo a diversas órdenes religiosas a este lugar, destacando los franciscanos y las monjas clarisas, cuyos fundadores sobresalen en cuatro de las obras atendidas. En ese momento, esta población también era conocida como “El granero de la Nueva España”.

Las especialistas del INAH explicaron que para la intervención de los óleos, en primera instancia, se decidió comenzar con los casos más urgentes dado sus deterioros, por lo que actualmente se atienden: La presentación del Niño Jesús y la Virgen María, La recepción de Santa Clara por San Francisco y San Francisco y la fundación de las tres órdenes. Estos presentan avance de 30% en lo que respecta a su conservación.

“Básicamente se eliminó el polvo acumulado en la superficie, se protegieron y ahora se está limpiando la parte posterior (soporte) para reentelar. Previamente las obras fueron fumigadas y se consolidaron algunas partes de capa pictórica. Lo importante en esta fase es estabilizar los deterioros para después intervenir su estética, que incluye reparar el barniz oxidado, colocar resanes y  reintegrar color”, explicaron las restauradoras De la Parra y Noguera.

El trabajo de reentelar estas piezas pictóricas, continuaron, consiste en aplicar un nuevo soporte que refuerce el original que está degradado, para ello se utilizará cera y resina, proceso que además ayudará a consolidar la base de preparación y la capa pictórica que también tiene problemas de adherencia y pulverulencia. Para tales tareas se tiene el apoyo de los restauradores Mónica Pegueros, Quimi-Niani Dorado, Lilia Rodríguez, Ana José Ruigómez y Jorge Rodríguez.

Lucía de la Parra y Cristina Noguera señalaron que lo importante es garantizar la adecuada preservación de este importante acervo pictórico, de ahí que además existe un proyecto de restauración para el Templo de Nuestra Señora de la Natividad,  a fin de que a su regreso, los cuadros sean colocados en muros libres de humedad y de fisuras.

Asimismo, recordaron que anteriormente la CNCPC supervisó la atención de una serie de once cuadros sobre la vida de la Virgen María (s. XVIII), de mediano formato, que también pertenecen a esa parroquia. En ese sentido, tanto la construcción como los bienes muebles del mismo, están siendo restaurados de manera integral.

En lo que respecta a los nueve óleos que actualmente se trabajan en los talleres de restauración del INAH, sólo uno de ellos tiene la firma del pintor: La presentación del Niño Jesús y la Virgen María, autoría de Cristóbal Talavera, sin embargo, la similitud de la técnica con respecto a la de otros de los cuadros, lleva a pensar que no fue el único que realizó de la serie.

El conjunto de óleos “es de muy buena factura pues pertenecen a la Escuela Poblana de Pintura, la cual se caracterizó por la calidad de las obras que va de la excelente proporción de los personajes y el uso de la paleta de tonos ocres, el azul cerúleo, rojo alizarina…, así como por escenas e iconografía complejas, inclusive nos está asesorando el fraile franciscano Otto Cruz Núñez, para comprender esta parte”, abundaron las restauradoras.

Las expertas concluyeron que antes de finalizar 2011 se prevé terminar cinco óleos, únicamente en lo que respecta a los trabajos de conservación, para después proseguir con su restauración integral, para lo cual también están a la espera de resultados de análisis que les permitan conocer los componentes de la capa pictórica y el tipo de tela utilizado en ellos, para dar paso a la intervención de la parte estética.

Fuente: (INAH)

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