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Por la Espiral - August 26, 2011

Vivir y sobrevivir en la crisis

3.5% y 3.7%; para 2011 el crecimiento será mucho menor al 3 por ciento.
Para buena parte de la gente surge un desencanto ante un menor crecimiento económico, las dificultades para encontrar un empleo estable y lograr asimismo un salario para vivir bien.
Hay incredulidad ante las promesas económicas no cumplidas,  los pronósticos fallidos, “catarritos” económicos que terminaron en una magna crisis.
Nuevamente ante la inestabilidad internacional, México no tiene un Plan B en momentos en que buena parte de sus secretarios de Estado están más preocupados en la candidatura para la Presidencia.
Si bien no está directamente en nuestra manos controlar el comportamiento del mercado accionario, si podemos asumir nuestra responsabilidad como homo economicus en nuestras decisiones cotidianas.
En el mundo hay millones de familias ahogadas por los altísimos niveles de endeudamiento adquiridos para llevar un tren de vida que no podían pagar con su ingreso pero que demandaban para ser parte de una sociedad consumista sin límite de fronteras.
Por eso es que la situación de muchas personas asalariadas revienta ante el asomo de una crisis porque la burbuja de bienestar creada gracias a los créditos y al tren de vida de gastar más que ahorrar es tan solo pasajera.
Los asalariados cometen muchos errores, el principal es un alto nivel de endeudamiento: crédito automotriz, hipotecario, personal, tarjeta bancaria, tarjeta departamental, muebles a pagos, compra del supermercado a plazos, vacaciones con pagos diferidos; etc.
Las supuestas cómodas mensualidades ahogan el ingreso personal y familiar de tal forma que no hay capacidad de ahorro y los días, meses y años transcurren atados a  letras, intereses, moratorias; se trata de una esclavitud a un sistema económico que debería darle en ingresos y bienestar a los seres humanos lo que éstos buscan compensar vía  el endeudamiento.
A COLACIÓN
Esta es nuestra responsabilidad y no la del gobierno: educar a nuestros hijos para estar siempre preparados ante una crisis económica, alejarlos del consumismo de masas y enseñarlos a elegir.
Se trata de una vuelta a lo básico, pensar y repensar una decisión de consumo, no más carros de la compra llenos de comida basura ni de falsas promociones; no sucumbir a las tentaciones de la temporada de ofertas en los que se adquieren ropa y complementos que no se requieren, ni combinan, ni nos van.
Hay que aprender a elegir, tomar una opción, es uno de los principios más racionales de la economía, ciencia que trata de la administración y distribución de los recursos escasos.
Estoy segura que cuando, usted amigo lector, aprenda a controlar su “yo consumista” y elija adquirir un bien tras un proceso de razonamiento en el que destacó las ventajas sobre de las desventajas, irá aprendiendo a ser un mejor ser económico dominando su “yo superfluo”.
Le apuesto que hará rendir su dinero, recuperará los lazos afectivos por encima de los materiales y será feliz no por el dinero que soñó tener sino por las satisfacciones de encontrar su lugar en la vida.

Desde mi punto de vista esta crisis que sigue sin diluirse debe llevarnos a replantear nuestra posición como consumidores, el comportamiento como seres económicos, la verdadera razón que nos hace humanos capaces de disfrutar sin necesidad de sacar la billetera o la tarjeta de crédito o regresar a casa con una docena de bolsas de la compra.
Fundamentalmente usted amigo lector tiene la última palabra de cómo quiere enfrentar los ciclos de bajada de la economía: viviendo o sobreviviendo a la crisis.
P.D. Economista presidente de Entorno XXI.  Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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