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Teatro - August 25, 2011

“Camino al ahorita”, obra del catedrático inmigrante mexicano Raúl Dorantes será presentada en Chicago

tres años cambió la escritura de cuentos por los textos teatrales sin dejar el tema migratorio. “La idea del cruce ilegal siempre me ha obsesionado, yo no crucé el desierto pero me han llamado la atención las historias que he escuchado al respecto”.  

La obra de Dorantes, quien imparte clases de literatura en la Universidad San Agustín, no es la primera que escribe y presenta, ya que durante la conmemoración del Centenario de la Revolución Mexicana puso en escena en diferentes sitios de la comunidad latina “Una hormiga en la 26”.  

Pionero en esta expresión cultural comunitaria, el ahora dramaturgo destacó que existen muchas compañías teatrales en español en Estados Unidos, pero ninguna que se acerque a los inmigrantes mostrando su propia experiencia de vida, “tal vez no lo podemos ver porque es un tema que tenemos muy cerca de nosotros y necesitamos cierta distancia para hacerlo”.  

La vida del inmigrante en Estados Unidos es la constante en el trabajo literario de Dorantes que después lleva al escenario, “porque es importante mostrársela a la gente de los vecindarios latinos. Cuando escribo pienso en ese lector inmigrante, que habla español, y en el sitio donde vive, que es el espacio natural de mis obras”.  

Aunque estima que aún hay en el tema todo un territorio inexplorado, “por ejemplo, está la obsesión compartida por el regreso, porque en realidad la última carta que tenemos los migrantes es el regreso a nuestro país”, precisó.  

Su propósito de contar historias de inmigración en el teatro aún se encuentra incompleto, debido a que desea presentarlas en el lugar de origen de sus personajes, “me encantaría llevarlas a México, por ejemplo, y mostrar como va cambiando la identidad del que deja su tierra, pero también enseñarle a los anglosajones que es la migración, porque para ellos solo son números”.  

Dorantes, quien se define siempre como inmigrante, “porque tiene sentido esa identidad para mi”, considera que el arte le permite mostrar los cambios internos que sufre quien sale de su país con un propósito de mejorar su calidad de vida en Estados Unidos.  

“Porque la vida ya no es la misma en nuestro interior y aquí los anglosajones no saben de estas transformaciones que experimentan los inmigrantes. Cómo amamos, enfrentamos la soledad, si nuestras obsesiones son las mismas o cambian, si nos emborrachamos igual en México que acá”, dijo.  

El joven dramaturgo tiene ya escritos ocho guiones teatrales, pero con el dinero del premio que ganó con “Camino al ahorita” (2 mil dólares), se decidió a montar la obra que plantea el encuentro en la frontera de dos migrantes, uno que piensa buscar un trabajo en Estados Unidos y otro que va de regreso a México después de 22 años en este país.  

En la obra aparece un policía de la Patrulla Fronteriza que tiene también una historia familiar de migración. Los tres hombres exponen su vida en un desierto implacable donde se escuchan voces de muertos que ya llegaron al “ahorita”. La producción incluye una proyección multimedia, una escenografía cercana al público y títulos en inglés.  

La historia tiene influencia del escritor mexicano Juan Rulfo, como lo reconoce el propio Dorantes, “se mueve en dos dimensiones, el plano de los cuerpos que están cruzando el desierto y el inframundo de las almas. Esta es la parte poética y completamente rulfiana, ese escritor me marcó como a muchos, de hecho en algún momento utilizo una frase de la novela ‘Pedro Páramo’: se me descoyunturaron las emociones”.  

El regreso en el “Camino al ahorita” es el reencuentro de lo que no se quiso dejar, puntualizó, “porque en realidad los migrantes venimos a este país a establecer nuestra vida, a trabajar y comprar una casa, pero siempre tenemos la idea de regresar, de no establecer también acá nuestra muerte, porque es la ultima carta para el reencuentro”.  

Para la puesta en escena Dorantes recurrió de nuevo a un elenco de actores voluntarios procedentes de la comunidad, con trabajos centrales diferentes pero que tienen en común el amor al teatro: Marco Polo Soto, Juan José Romero y Dan Hanrahan, dirigidos por el inmigrante costarricense Ignacio Guevara.  

Dorantes aseguró que seguirá montando sus obras en la comunidad, aunque planea hacerlo de una manera más organizada, “tal vez hagamos una compañía de teatro y solicitemos apoyo a fundaciones. Tengo la intención de llevar el tema a los anglosajones y construir un puente con ellos que permita mostrarles nuestra realidad”, concluyó.

Fuente: (Notimex)

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