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Entrevistas - August 10, 2011

Peter Agre recorrió México en bicicleta antes de descubrir las acuaporinas que le dieron el Nobel de Química en 2003

Roderick MacKinnon por describir cómo el agua, y unos átomos con carga, fluyen hacia el interior y el exterior de las células a través de pequeños poros. A estos pequeños poros los científicos les llaman canales de agua y son esenciales para el funcionamiento normal de las células.

Nos reunimos con Peter Agre, en el marco de la 61 Reunión Anual de Premios Nobel en Lindau, Alemania, para platicar de sus múltiples proyectos de investigación y sobre el impacto que han tenido su descubrimiento en diversos campos de la medicina.

RECUERDO DE MÉXICO. Lo primero que menciona Agre al iniciar la entrevista es su viaje a México, ¡en bicicleta! “Cuando era estudiante no tenía mucho dinero por lo que viajaba en bicicleta o de aventón. Y de pronto me dije, me voy a México. Fui en 1973 o 1974, quizás un marzo. Compré una bicicleta en la tienda de un amigo y llegué al aeropuerto de la ciudad de México con una gran caja como equipaje. Salí a la calle, abrí la caja, ensamblé la bicicleta, le puse aire a las llantas y comencé a recorrer las calles de la ciudad”, comenta, mientras toma su café. “Visité la Universidad, y vaya, las distancias eran enormes”.

— ¿Cuál es su mejor recuerdo de ese viaje?

— Cruzar la Sierra Madre. Fue fascinante. No recuerdo los nombres de las ciudades, pero comencé en el oeste, donde el clima es bastante seco y el camino muy demandante y empinado. Luego, el camino se hizo más húmedo y comenzó a caer más lluvia. Recuerdo la región central con un bello bosque. En todo lugar la gente fue muy amable y amistosa. La parte este es muy alta y muy rocosa. Me agarraba de los camiones para subir. En el último paso antes de la planicie pude ver el verde de la zona costera que era casi infinito. Tampico, Matamoros y de ahí a Texas”.

ACUAPORINAS. En la década de 1980 Agre estudiaba una proteína que se encuentra en la sangre. “Habíamos logrado desarrollar un método para aislar la proteína RH de la sangre, pero cada vez que hacíamos los ensayos aparecía una segunda proteína a la que llamamos 28K por su tamaño. Primero pensamos que era parte de la molécula de RH, pero conforme estudiamos más y más el asunto, la 28K parecía ser una nueva molécula nunca antes descrita”,  explica cuando le preguntamos sobre cómo hizo su descubrimiento.

“Decidimos estudiarla como un proyecto de medio tiempo durante los fines de semana. Y encontramos que aparecía en diferentes tejidos de las células. La misteriosa proteína estaba en grandes cantidades en los glóbulos rojos de la sangre y en las células del riñón”.

— ¿Su espíritu aventurero fue de ayuda para dedicarse a la investigación?

— Me gustaba la aventura pero no era imprudente. Me cuidaba en el camino. Sin embargo, no siempre me enfoqué en el camino para hacer las cosas de una forma lógica. No pierdo mis objetivos, pero si aparece algo nuevo me gusta explorar. Así fue como la 28K llegó a mi vida. Dijimos, ¡vaya! ¿Qué puede ser esto? Y nos salimos del camino para investigar.

El siguiente paso fue comparar la secuencia de nucleótidos del ADN de la 28K con la de otras proteínas conocidas. “Encontramos que estaba relacionada con proteínas de tan diversos orígenes como el cerebro, el cristalino del ojo, bacterias e incluso en las raíces de las plantas”, explica Agre. Una proteína tan versátil debe tener una función esencial. Agre y su grupo se preguntaban constantemente “¿cuál puede ser su función en la célula?”. Su profesor de hematología en la Universidad de Carolina del Norte lo puso sobre la pista correcta.

Agre cuenta que le dijo: “Carambas, muchacho, esta cosa está en los eritrocitos, los riñones y las plantas; ¿alguna vez consideraste que podría ser el largamente buscado canal de agua?”. Agre y su equipo de colaboradores cambiaron la dirección de su investigación y eventualmente demostraron que la 28K forma pequeños tubos dentro de muchas células y que el agua pasa a través de esos pequeños tubos.

Antes de su descubrimiento, los científicos pensaban que el agua se filtraba de alguna manera, a través de la membrana celular. Para probar que su proteína era verdaderamente un canal de agua, insertó el gen de la misteriosa proteína en huevos de rana. Cuando transfirió los huevos a un plato con agua fresca rápidamente se hincharon y explotaron “¡como palomitas!”.

El experimento demostró que el agua estaba entrando a los huevos a través de los poros de proteína 28K. Agre decidió llamar a su proteína acuaporina (poro de agua). A la fecha se han identificado 13 variantes de acuaporinas.

NOBEL. — ¿Cómo fue ganarse el Nobel?

— “Eran las 5:30 am de una mañana de octubre y el teléfono sonó. Dijeron “Profesor Agre, aquí Estocolmo. Ha ganado el Premio Nobel de Química. Como en 10 minutos tendremos una conferencia de prensa y el resto del mundo se enterará. Por lo que es mejor que vaya comenzando su día”. Brinque de la cama a la regadera. Lo mejor fue cuando mi esposa, Mary, llamó a mi madre, para darle las buenas nuevas. Ella simplemente dijo: “Que bonito, pero no dejes que se le suba a la cabeza”.

MEDICINA. — ¿Cuál es la función de las acuaporinas?

— Las acuaporinas son como compuertas. Cada célula de nuestro cuerpo está hecha principalmente de agua. Pero el agua se mueve a través de ella de una forma organizada. El proceso ocurre rápidamente en los tejidos que tienen estas acuaporinas o canales de agua.

Con el tiempo se encontró que las acuaporinas de los riñones ayudan a extraer el agua de la orina para reciclarla de regreso al cuerpo. Además, el flujo de los átomos con carga –o iones—que pasan junto con el agua a través de los poros, generan impulsos eléctricos que las neuronas y otras células usan para comunicarse entre sí.

Las acuaporinas están relacionadas con la retención de fluido en las enfermedades cardiacas, con el edema cerebral después de un infarto, e incluso con el síndrome del ojo seco. En los niños que mojan la cama, al parecer hay un tipo de acuaporinas llamada AQP2 que se encuentran en menor cantidad que lo normal.

Las AQP2 se encargan de regular la cantidad de agua que pasa a la orina. También se identificaron acuaporinas en el parásito que causa el paludismo (malaria), Plasmodium falciparum.

— Si las acuaporinas son tan parecidas entre sí, ¿cómo podrían diseñar estrategias para modificarlas con el fin de tratar enfermedades?

— No es sencillo. Algunas compañías biotecnológicas están trabajando en diseñar sustancias que bloqueen la actividad de las acuaporinas, aunque esto no es público aún. Me gustaría poder probar algunas de estas sustancias inhibidoras. Sin embargo, podría tener efectos no deseados ya que los canales se encuentran por todo el cuerpo.

La industria de la belleza también se interesó en las acuaporinas ante la posibilidad de humectar mejor las células. Agre decidió no colaborar con ellos. “El problema con las compañías cosméticas es que desde el punto de vista científico no están obligadas a demostrar eficacia. Eso no ocurre con la industria farmacéutica, para toda nueva medicina hay que demostrar que funcionan”.

Sin embargo, sonríe al decir, “Sharon Stone es la vocera del cosmético con acuaporinas. Me encantaría conocerla”.

Agre mostró a su madre un anuncio de Christian Dior donde anuncian un producto para la piel y citan la química de un Nobel detrás del ingrediente AQP que retiene agua. Agre ríe al recordar lo que dijo su madre: “Peter, ¡al fin estás haciendo algo útil!”.

Fuente: (cronica.com.mx/Laura Vargas-Parada)

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