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Espectáculos - August 2, 2011

Recuerdan en Bellas Artes a “Cantinflas” a cien años de su natalicio

“Mario Moreno Cantinflas: El actor, el torero, el empresario, el hombre”, por parte de la Fundación Mario E. Moreno, A. C., se llevó a cabo en el máximo recinto de la cultura en México, donde hace 18 años el público, amigos y familiares despidieron al ídolo que falleció el 20 de abril de 1993, víctima de cáncer de pulmón.

El homenaje, que transcurrió la noche del lunes en la Sala Principal del “Palacio de Mármol”, reconoció la vida ejemplar de un ídolo querido y admirado a nivel internacional, así como al ser humano que durante generaciones ha hecho reír y disfrutar momentos inolvidables con su peculiar manera de hablar, vestir, bailar y actuar.

Arrancó con la proyección de diversos episodios de las películas en las que participó, así como la interpretación de “Carlinflas” por parte del comediante Carlos Espejel, quien solicitó a los asistentes cantar “Las Mañanitas” en memoria de Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, nombre real del “Mimo de México”.

“Se logró, lo logramos todos. Estar aquí, donde despedimos a mi tío Mario hace 18 años, me trae recuerdos inolvidables y verme rodeado de todos mis amigos, familiares y gente que lo recuerdan con cariño, me llena de emoción.

“Al nombre del libro le agregaría ‘el ser humano’, porque quienes conocimos y convivimos con el señor Moreno sabemos la clase de ser humano que era.

“Fue un ejemplo para todos nosotros, para mí fue un segundo padre”, destacó Eduardo Moreno Laparade, vicepresidente de la Fundación Mario E. Moreno, A. C., para luego agradecer el apoyo y trabajo de quienes colaboraron en el material, del que fueron editados tres mil 500 ejemplares que no se comercializarán, pues será enviado a amigos y familiares.

El periodista Pedro Ferriz de Con definió a Moreno Reyes como un hombre que promovió valores universales y que de seguir vivo “llamaría a la gente a la decencia, a la defensa de los derechos de todos, los valores morales y éticos.

“Eduardo Moreno Laparade es el hombre digno que representa a Mario Moreno ‘Cantinflas’. Sabemos quién es quién y lo único que puedo decir es que el camino decente, honesto, recto, de aplomo de Mario Moreno, hoy está representado por este señor”.

Esto último lo dijo en relación al pleito legal que Eduardo Moreno Laparade, sobrino del comediante, sostiene en contra del hijo adoptivo del artista, Mario Moreno Ivanova, desde hace 28 años por las regalías de 29 películas del actor.

Resaltó la labor de la fundación en apoyo a infinidad de instituciones. Después se entregaron preseas con la imagen del cómico para Alejandro Bolio Serdán, por ser el primer cardiólogo en hacer un trasplante de corazón en el Hospital Infantil de México.

Otro reconocimiento fue para el profesor Adolfo Vázquez González, uno más para Alejandro Aguilar López, quien desde hace 51 años ejerce como bombero, y para Julio Saldaña, director artístico de la Orquesta Esperanza Azteca de Puebla.

La actriz María Sorté recordó la oportunidad de trabajar con el “Mimo de México” en su último filme “El barrendero” (1981). Dijo que cuando la invitó a participar ella estaba embarazada y creyó que no podría con el papel.

“Me armé de valor y fui a buscarlo a su oficina, él estaba en su escritorio y al verme se paró muy amable y después de que intercambiamos algunas palabras me dijo: ‘Dígame María, ¿para qué soy bueno?’ y le dije: señor ‘Cantinflas’, resulta que no podré hacer el personaje.

“Estoy embarazada y a usted no le gustaría tener una novia panzoncita y embarazada. Se quedó pensando bastante rato, a mí me parecieron siglos, todo me temblaba, quería llorar de la emoción de conocerlo y por estar renunciando a algo maravilloso. Entonces, me dijo: ‘Pero no pensará engordar mucho’ y le respondí que no, se lo prometí y casi, casi se lo cumplí”, recordó Sorté.

Acto seguido, la Orquesta Esperanza Azteca de Puebla, integrada por 250 niños y jóvenes que son cantantes y músicos, interpretó un Preludio al Tedeum de Marc-Antoine Charpentier y un popurrí mexicano de dominio público.

El primer actor Joaquín Cordero también colaboró en el homenaje, al rememorar la primera vez que conoció a Mario Moreno “Cantinflas”, cuando participó como extra en la película “íA volar joven!” (1947).

“Al entrar al set, yo esperaba ver a un payasito que dijera chistes y simpático en todos sentidos, pero no fue así. Cuando entré vi a un señor muy serio leyendo sus libretos, completamente distinto a lo que era ‘Cantinflas’.

“La personalidad de ‘Cantinflas’ es y será siempre el paradigma del comediante número uno de México y de otras partes del mundo. Tuve el gusto de conocerlo, aunque especialmente no fuimos amigos porque él era una gran estrella y yo empezaba mi carrera”, anotó Cordero.

En su oportunidad, Roberto González Barrera, amigo de Mario Moreno, resaltó que éste fue “un gran amigo, gran ser humano, generoso y honrado. Para mí es muy grato recordarlo, porque siempre profesó un gran amor para sus semejantes. Le agradezco su sentido del humor, su genialidad y generosidad”.

La periodista Irene G. de Lanz, quien escribió el prólogo del libro, relató la manera en que conoció a “Cantinflas”. Dijo que fue cuando en la revista donde trabajaba le solicitaron con urgencia una entrevista con él.

La realizó, pero las fotografías que le tomó con una cámara de bolsillo, jamás fueron tomadas, pues el rollo no corrió, así que tuvo que repetir de nuevo la rutina ilustrativa.

“Era una entrevista para el Día del Padre y le pedí que se pusiera la pijama, que jugara en la alfombra con los juguetes, que se pusiera en cuatro patas y que su hijo se le subiera para que le hiciera caballito. Enseguida, se van, tocan el piano y que se vea amoroso; luego lo lleva a su cama, lo acuesta, rezan, lo bendice y terminamos la entrevista.

“Al mes salió la nota con él en su portada y a las ocho de la mañana me despertó el teléfono y me dijo: ‘Señora, si le satisface saberlo, estoy llorando, me encantó la entrevista’. Me llenó la casa de flores y en uno de tantos arreglos me enviaba una preciosa escultura de marfil que me había gustado en su casa.

“Además, una tarjeta en la que decía: ‘Gracias señora, quiero ser su amigo toda la vida y lo cumplió, fue mi amigo entrañable, amoroso, confidente, nada hubo entre nosotros. Un día le dije: ‘Mario, ¿verdad que tú yo nos queremos tanto que podríamos dar la vuelta al mundo y regresar castos?’ Se me quedó viendo y me respondió: ‘Ay Irene, quién sabe’”.

La ceremonia fue clausurada con la entrega de reconocimientos a los participantes y de nueva cuenta con la Orquesta Esperanza Azteca de Puebla, que concluyó con la Sinfonía número 9 de Ludwing van Beethoven y el “Aleluya”, de Haendel.

Rogelio Guerra, Maty Huitrón, Rosy Ocampo y Ana Luisa Peluffo fueron algunos de los famosos que presenciaron el tributo, así como sus nietos Mario y Valentina, al igual que Carlos Eduardo Martínez, director general de Banca de Gobierno (Banorte), y Raúl Peláez Cano, director general global de Gruma, ambos patrocinadores de la presentación.  

Fuente: (Notimex)

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