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Por la Espiral - July 29, 2011

Primero el euro, después el hambre

Gamal Abdel Nasser, ex presidente de Egipto, acerca de una unión económica y monetaria como punta de fortaleza en bloque.
Para lograrlo  se requiere voluntad, tesón, unidad y sacrificio quizá por ello la Unión Europea  y los países con una sola moneda de la eurozona  son  pioneros en los albores del siglo XXI.
A la fecha son 27 estados miembros unidos en una supraestructura que permite competir en bloque buscando contrapesos económicos y de mercado importantes ante la magnitud económica de Estados Unidos y China. Únicamente 17 tienen al euro.
La UE ocupa el tercer puesto en el ranking mundial de poblaciones, al cierre de 2010, con un estimado de 501 millones 259 mil 840 personas. En términos de ventajas,  es la  primera potencia comercial en el mundo dado que representa más del 20% del comercio internacional (importaciones y exportaciones)
A COLACIÓN
A lo largo de la Historia, cada economía va padeciendo distintos problemas y buscando fórmulas y mecanismos teóricos y también prácticos para permitir la continuidad del ciclo económico. De las experiencias surgen nuevas lecciones y formulaciones.
Pero mientras las economías de los países, estados libres y soberanos, aprenden de sus aciertos y errores, estamos atestiguando la crisis de una supraestructura económica, financiera, monetaria y nadie tiene siquiera una referencia de qué hacer porque no hay en la historia económica real otra supraestructura que sirva de ejemplo.
Ante lo cual, la crisis de la deuda es la gran prueba no para Grecia, lo es para toda la UE y fundamentalmente para los 17 miembros de la Unión Monetaria.
La política de ayudar indiscriminadamente a Grecia o al siguiente,  no es más que el egoísmo de lanzarle al euro uno y otro salvavidas para evitar un colapso de la Unión Monetaria  ante el temor de que tarde o temprano hunda el  titanic europeo, tras largas  décadas de esfuerzos comunes.
A mi juicio, como economista, la UE se equivoca al privilegiar al euro en vez de mirar el daño social a su población, la política de primero el euro después el hambre es errónea; la crisis de la deuda es también una crisis de confianza inoculada en la propia economía real que va dejando parados, desahuciados inmobiliarios y mayores imposibilitados de jubilarse antes de los sesenta y cinco años.
Los rescates en la UE serán un barril sin fondo, con un costo social cada vez mayor, en una población acostumbrada en la época moderna a gozar de buenos accesos a servicios de educación, transporte, salud, prestaciones, créditos, jubilaciones y salarios.
Sé que no hay una fórmula única para curar el daño económico en una supraestructura como la UE tampoco es una respuesta escondida en los desequilibrios del mercado,  ni aumentando el poder del sector público  o ampliando las facultades del Estado.
Aquí son variables fundamentales que deben corregirse mediante políticas comunes adecuadas: 1) Los países miembros de la Unión Monetaria no tienen capacidad de devaluar, porque no hay flexibilidad monetaria, ni cambiaria. México ha salido de sus crisis generalmente devaluando. La eurozona no tiene esa facilidad por eso el costo de mantener el euro a flote es quitándole prestaciones a la gente, aumentado el desempleo y reduciendo el presupuesto. El costo social es alto. Lo más recomendable es permitir por  un intervalo de cinco a diez años que las economías dañadas se salgan momentáneamente de la eurozona para que puedan devaluar y llevar a cabo otro tipo de maniobras económicas que les permitan flexibilidad y capacidad de maniobra. 2) El Parlamento Europeo debe instrumentar un mecanismo para evitar que los gobiernos sigan absorbiendo un mayor techo de endeudamiento. Hoy en día observamos los graves problemas por la deuda en la UE,  pero también en países como Estados Unidos.
P.D. Presidente de Entorno XXI http://www.entornoxxi.org. Encuéntrenme en Facebook. Les invito a que opinen del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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